La Comunión Anglicana
Por Miguel de Luis Espinosa - Sabiduría - 24/02/2010
La llamada Iglesia Anglicana es una de las confesiones religiosas desconocidas en España. Y es una pena, porque en la práctica muchos españoles se sentirían más cómodos en ella que en la iglesia de sus padres. No, sí ya sé que la comodidad espiritual no es un criterio para escoger una religión. ¿Entonces qué, por qué soy anglicano?
Bueno, es gracioso, pero es más fácil explicar por qué no se es algo, que lo contrario. Veamos, supongo que lo principal es que no tengo ningún conflicto entre lo que creo y lo que se supone que debo creer. Los anglicanos creemos en la Verdadera Presencia del Señor en la Eucaristía, pero no se define en que exactamente consiste esto; en otras palabras no hace falta creer en la transubstanciación. Tampoco existe el dogma de la infabilidad papal, sino que la fe se investiga en base al triple lema de Fe, Tradición y Razón. Tampoco hay una lista de pecados mortales y la confesión es opcional o, como también se dice, *todos pueden, algunos deben, nadie está obligado”, es decir que se recomienda para pecados graves y ya está. El arrepentimiento, sin embargo es obligatorio.
Otro detalle la Comunión Anglicana es una comunión de Iglesias nacionales independientes entre sí en el sentido jerárquico pero unidas por unas mismas creencias y valores. Así en Inglaterra está la Iglesia de Inglaterra, en Estados Unidos la Epicospaliana y en España, aunque les resulte raro a los ingleses por lo contradictorio existe una — pequeña — Iglesia Anglicana Española. De hecho yo acudo a una capellanía de la Iglesia de Inglaterra, encuadrada en la Diócesis de Europa, que acoje a fieles de múltiples nacionalidades.
La Eucaristía
Me cuentan que en la Comunión Anglicana hay dos estilos de liturgia. Tienes la “High Church” que es más formal y la “Low Church”, que es más estilo “protestante” por decirlo así (sí, ya sé que es una burrada, perdónenme pero quiero que me entienda todo el mundo). En mi capellanía es más bien “High Church” así que no he tenido dificultades en adaptarme. El orden de la Eucaristía se parece mucho al de una parroquia cualquiera en España. Las diferencias más visibles es que el altar es más pequeño, se da mucha importancia al canto y debido a esto tienden a ser más largas. Otra cosa que sorprenderá es que todo el mundo comulga con las dos especies: pan y vino y de rodillas. Ah, y en mi capellanía todo en inglés, pero eso es porque todos somos angloparlantes, yo un poco menos, claro, pero me apaño bastante bien.
¿Qué más me gusta?
En una palabra: moderación. A veces se dice que el anglicanismo es la vía media entre católicos y protestantes y puede que tenga algo de razón. Me siento cómodo con el equilibrio que existe entre el sacramento y la predicación de la palabra de Dios. Puedo decir lo mismo con el interior de las iglesias, ni muy recargadas ni vacías.
Bueno, esto es todo, amigos.
Vale, voy a dejar de escribir en este blog indefinidamente. Lo cual quiere decir que no lo voy a borrar ni nada por el estilo, pero creo que ya he llegado al final de este proyecto. Ahora quiero centrarme en otras actividades que me están consumiendo mucho tiempo y a los que he cogido mucho cariño. En primer lugar un juego de rol titulado Newsies and Pickpockets y una novela de fantasía. Y me parece que eso es bastante. Además que de verdad creo que todo proyecto debe tener un final y creo que he llegado a éste.
Así que adiós, si cambio de opinión, ya lo sabréis, pero tranquilos tengo el alojamiento de este blog pagado hasta el próximo año y luego, pues ya veremos.
Que lo paséis muy bien.

