Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

¿Cuándo hay que abandonar?

| 21/07/2011 G+ | twitter | facebook

Mirad, pensé en hacer una tra­duc­ción de un artículo de Nick Cer­nis, titu­lado algo así como “La impor­tan­cia de aban­do­nar la basura”.Pero luego, no sé si influído por este artículo pre­ci­sa­mente, cam­bié de idea. En vez de eso, voy a apro­ve­char sus pala­bras para cons­truir el mío propio.

Todos hemos obser­vado la mosca que intenta atra­ve­sar la ven­tana a base de cabe­za­zos. Sabe­mos muy bien que fra­ca­sará, ya lo intente las veces que quiera. Aquí la obs­ti­na­ción no sirve de nada y que­rer, se siente, no siem­pre es poder.

Por otro lado, tam­bién sabe­mos lo fácil que es aban­do­nar a la mínima. Parece ser el pecado de nues­tra época, que los niños no estu­dian y los tra­ba­ja­do­res no tra­ba­jan. Y puede que hasta sea verdad.

¿Así que cuándo dejarlo? ¿Cómo saber si uno está siendo pusi­lá­nime o tozudo?

algu­nas ideas:

Escu­cha no sólo lo que te dicen, sino por que te lo dicen.

Un com­pa­ñero de la clase de canto puede pre­fe­rir que te que­des por dis­fru­tar de tu com­pa­ñía. O por­que le da apuro decirte que des­a­fi­nas como una vaca. O por­que el fra­caso se ha con­ver­tido en el tabú de nues­tro tiempo.

Al revés pue­den ani­marte a aban­do­nar, de forma sibi­lina por razo­nes pura­mente per­so­na­les. Desde la sem­pi­terna envi­dia, hasta por­que no te sopor­tan a su alrededor.

En tiempo de tor­menta, no hacer mudanza.

Cuando se acu­mu­lan los pro­ble­mas es el peor momento para tomar deci­sio­nes. Esta regla, que se encuen­tra en los Ejer­ci­cios Espi­ri­tua­les de San Igna­cio de Loyola, se refiere ori­gi­nal­mente a los esta­dos del alma. Venía a decir el maes­tro de espi­ri­tua­li­dad que cuando uno se encuen­tra agi­tado sico­ló­gi­ca­mente no debe apar­tarse de su camino.

En otras pala­bras, que nadie debe meterse a cura cuando le acaba de aban­do­nar la novia.

Ahora bien, esta regla es más difí­cil de apli­car en la prác­tica de lo que parece. Y es que cuando esta­mos inmer­sos en un pro­yecto impo­si­ble el mismo estrés pro­du­cido por los fra­ca­sos repe­ti­dos nos coloca en esta situa­ción. En este caso lo impor­tante no es pro­cras­ti­nar, no es “dejar para luego la deci­sión” supo­niendo que el estress se va a ir por sí sólo, sino pararse, hacer una buena refle­xión y com­pro­bar si exis­ten razo­nes obje­ti­vas para aban­do­nar el proyecto.

Veréis las dos deci­sio­nes más difí­ci­les de mi vida fue­ron capeando dos tem­pes­ta­des. La pri­mera cuando decidí no “repe­tir curso” en el pos­tu­lan­tado sale­siano. La segunda cuando tuve que aban­do­nar mi puesto de edu­ca­dor en un cen­tro de meno­res. En el pri­mero de los casos estoy con­ven­cido de que fue la mejor deci­sión, con per­fec­tos momen­tos de retiro espi­ri­tual incluído. En el segundo caso, la ver­dad es que me tuve que arries­gar a tomar una mala deci­sión, rom­pién­do­seme el alma. Si hubiera estado tra­ba­jando con vacas, en vez de con niños y jóve­nes hubiera podido espe­rar, pero creo que ante mi inca­pa­ci­dad para mane­jar la situa­ción, no supe encon­trar otra salida. ¿Fue acer­tado? Nunca lo sabré.

Os digo esto para que enten­dáis que la vida es siem­pre com­pleja y mane­jar las emo­cio­nes es difí­cil, aún estando avi­sado. Por eso, siem­pre que sea posi­ble, bus­cad un remanso de paz en medio de las tor­men­tas. Si hace falta, pide ayuda, los sicoó­lo­gos se inven­ta­ron para algo.

Pon lími­tes defi­ni­dos antes de lle­gar a la crisis.

Pre­ci­sa­mente por la difi­cul­tad de mane­jar las ten­sio­nes y las emo­cio­nes en una cri­sis, es impor­tante que defi­nas los lími­tes. Pon­ga­mos que ten­gas un blog. Un límite podría ser “Aban­do­naré este blog si nadie comenta en 10 posts segui­dos”. O, “Deja­re­mos de pro­du­cir esta máquina si las ven­tas caen por debajo de 5 uni­da­des a la semana”. O “dejaré la carrera si no apruebo nin­guna asig­na­tura este año”. O lo que sea.

Lo impor­tante es que que­den cla­ras antes de la cri­sis. No durante la crisis.

Obvia­mente estos lími­tes se pue­den cam­biar. Por ejem­plo con el tiempo te darás cuenta que el éxito de un blog no se mide sim­ple­mente en visi­tas o el número de comen­ta­rios. Quien comenta y cómo comen­tan, es más impor­tante. Lo mismo pasa en cual­quier medio

¿Sigue cum­pliendo algún objetivo?

Un límite claro son los obje­ti­vos. Todo pro­yecto debe ayu­dar a pro­gre­sar en, al menos, un obje­tivo. Y, a ser posi­ble, debe ser la mejor opción para alcan­zar uno o varios obje­ti­vos. Si ya sabes que no vas a con­se­guir ser pin­tor, pero te lo pasas bien en clase de arte con tus ami­gos, pues ya puede mere­cer la pena. Si todo es un tos­tón y todo el mundo sabe que no vas a pro­gre­sar más…

¿Le importa a alguien?

Incluído tú, espe­cial­mente tú. Un blog que nadie visita puede ser un dia­rio per­so­nal genial, pero si ni a tí te interesa. Sé honesta, vamos. ¿Qué pro­yec­tos ya no te intere­san a tí y sólo los haces por iner­cia? Piénsalo.

Antes de abandonar.

Ase­gu­ráte que lo has inten­tado todo.

Si es por falta de for­ma­ción, fórmate.

Si no sabes donde está el pro­blema, organízate1cache.

Si no encuen­tras solu­ción, pre­gunta, que es mejor pare­cer tonto que serlo.

No lo dejes para luego.

Aban­dona o sigue ade­lante. Haz lo que te dé la gana, pero por amor a Snoopy ben­dito, toma una deci­sión. Las con­se­cuen­cia de no hacerlo como dice Nick Cer­nis en su artículo, citando a Godin, es ir arras­trando una rémora que te impide lle­gar a hacer nada que merzca la pena.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • arries­garse en tomar decisiones
  • SEGUIRABANDONAR
  • en tiem­pos de tor­menta no hacer mudanza
  • san igna­cio de loyola tomar una decision
  • SEGUIRABANDONAR TODO
  • seguir o abandonar?
  • seguir por no abandonarla
  • si alguien no te deja pro­gre­sar hay q abandonarlo
  • si no encuen­tras una solu­cion sigue adelante
  • retiro espi­ri­tual toma de decisiones

Comparte en Twitter | Facebook | ¿Alguna pregunta?