Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

¿Cuándo hay que dejar Internet?

| 22/07/2011

La llave de una vida sabia son los lími­tes y fron­te­ras que pone­mos a todo, sobre todo a las cosas bue­nas. La dis­ci­plina, incluso en las cosas bue­nas, es la madre de nues­tra liber­tad. Doy por hecho que con­si­de­ráis Inter­net algo bueno, doy por hecho tam­bién que sois cons­cien­tes de los peli­gros que encie­rra; el más común de los cua­les es que­darse embo­bado delante de una pan­ta­lla sin rumbo ni direc­ción y lo que es peor, sin darse cuenta.

No acon­sejo a los adul­tos inten­tar impo­nerse a sí mis­mos una limi­ta­ción hora­ria. Ésta fun­ciona sólo cuando tie­nes un padre detrás; ade­más es arbi­tra­ria: hay días que nece­si­tas más tiempo que otro y si vas por este camino aca­ba­rás con un libro de reglas y excep­cio­nes, que cues­tan mucho de aplicar.

El sen­tido de Internet

¿Para qué estás leyendo este artículo? Si no pue­des res­pon­der a esta pre­gunta, Inter­net te ha engan­chado. Si tu res­puesta es “por­que estoy abu­rrido y estoy matando el tiempo”, tam­bién estás mal­gas­tando este momento. Y yo, para eso, hubiera pre­fe­rido no haberlo escrito. El tiempo no se mata sin matar la vida; el rato no se pasa sin dejar pasar la alegría.

Aten­ción

Si estás en Inter­net y te falta una buena razón, apaga el orde­na­dor. Apá­galo ahora si no sabes por qué me lees. Haz algo que merezca la pena, algo que tenga una inten­ción, un sen­tido. Si no pue­des pen­sar en nada, a lo mejor debe­rías cerrar los ojos y medi­tar; o salir a pasear y ver el cielo. Pronto, si dejas el ruido, el torrente de datos con­tí­nuos que te lle­gan de todos lados, podrás escu­char lo que nece­si­tas, lo que quiere Dios de tí o, por lo menos, lo que nece­si­tan otras per­so­nas o incluso tú mismo.

Éste es todo el límite que nece­si­tas en Inter­net: que estar conec­tado sea lo mejor que pue­das estar haciendo aquí y ahora. Si no, es tontería.

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