Esto me pasa por hablar con Americanos (Otro informe del Escritor)

Ya lo dice el refrán, que es que uno se junta con malas compañías y se mete en líos. Veréis pues que tuve una idea loca, nada menos que escribir un guión en un mes, de cien páginas y en inglés. Ah, y no acaba ahí la cosa, se trata de una película familiar que mezcla comedia y drama. Algo así como la Vida es Bella. No es que sea un género particularmente difícil, sencillamente es algo que nunca había hecho antes. Y encima en inglés, es que estoy para que me peguen.
¿Y a quién se me ocurre comentarle la idea? Pues a unos americanos. ¿Y qué te responde a esta gente? Adelante.
Quizás sea ésa precisamente una de las ventajas competitivas de América. Es una impresión, pero si un niño americano habla con sus padres de una idea de negocio, lo más probable es que le ayuden, le revisen el proyecto y luego en el trabajo hablen muy ufanamente de su chaval.
También es una impresión, pero me parece que aquí la idea es que antes de hacer nada debes tener seguridades por todos los lados.
Ambos enfoques tienen ventajas y desventajas evidentes. No sé, quizás se derive de la emigración. Todo emigrante es, en cierto sentido un emprendedor que toma muchos riesgos. El que busca seguridad se queda en su tierra salvo catástrofe. De hecho la inmigración en España está produciendo no pocas empresas.
Hay que perderle el miedo al fracaso.
Supongamos que el guión me sale mal. (Es altamente probable, para qué os voy a engañar). ¿Qué pasa? ¿Va a venir la policía literaria a detenerme? “Miguel, sal con las manos en alto, has usado demasiados adverbios”. A lo peor, acabaré con un resumen muy chulo que puede transformarse en una novela (y encima con los diálogos hechos). Es más, como ejercicio resulta excelente tanto por el esfuerzo de tener que pensar en otro idioma y ver las cosas de otro punto de vista, como por el resultado de ejercitarse en “mostrar” en vez de “decir”.
Traducción para no iniciados:
- “Decir” Te conformas con señalar algún hecho o circunstancia. Por ejemplo: “Juan está triste”. “Decir” resulta útil para dar agilidad en la narración cuando te refieres a detalles secundarios. En una pelea a vida o muerte que Juan esté triste tampoco es tan interesante.
- “Mostar” Demuestras al lector algún hecho por sus manifestaciones interiores o exteriores. Por ejemplo: “Juan estaba sentando en el suelo del salón, despreciando los vacíos sillones, con la cabeza gacha, los ojos húmedos y sus pensamientos transformados en suspiros”. Obviamente en un guión no se puede entrar en lo interior, claro, el público sólo cuenta con lo que puede ver u oir.
¿Qué es lo mejor que pueda pasar?
Aparte de una bonita alfombra roja y la pasta (la fama no, por 25 pesetas dígame nombres de guionistas famosos), puedo tener una historia donde importa, en Televisión o el Cine, que reivindique una serie de valores que quiero compartir con el mundo.
Y aunque solo no pueda, con amigos sí.
Ya tengo a gente corrigiéndome el guión y dando sus terribles críticas, totalmente merecidas, por cierto. Pues nada a comerse el orgullo fritito con papas arrugadas y mojo verde, aprender y seguir adelante. ¿Qué sale mal? Pues uno se levanta. ¿Qué sale bien? Pues ya os invintaré a una fiesta con champán en cierta ciudad californiana cuyo nombre empieza por H.
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