El éxito: algunas ideas.
Me preguntaba Verónica en un comentario a un artículo anterior, El Fracaso Existe, que era el éxito. Yo le prometí que respondería con un artículo y aquí está. He añadido, eso sí, un par de reflexiones para intentar que sea práctico y no una definición, que para eso el diccionario ya lo hace muy bien.
Pues empezando precisamente por el concepto, no académico, sino de uso común, podríamos decir que el éxito no es otra cosa que el resultado positivo de una empresa o proyecto que, al menos, consigue los objetivos mínimos de ésta.
Podíamos hablar también del concepto de éxito social. Estamos hablando del triunfador. Éxito social sería aquella situación más o menos estables de una persona que ha alcanzado una serie de hitos que la sociedad considera valores superiores. Éste es, por fuerza, un concepto socialmente construido y sólo es alcanzable para quien se adapta o comparte esos valores. Por ejemplo, para los Masai –según recuerdo– el éxito social se mide en vacas. Hoy en día parece ser que son el dinero y la fama.
Por último se me ocurre también hablar de éxito subjetivo o sicológico que sería la percepción que la persona tiene de haber alcanzado el éxito. El efecto es muy divertido en la cocina. A algunas personas todo les que da fantástico –y ay de aquel que les contradiga– mientras que a otras a todo lo que guisan le buscan un fallo. Que si podían haber puesto más sal, menos sal, que si le faltaba un minuto, que si se reguisaron, que si el otro día les quedó mejor.

Vale y esto, ¿cómo se come?
Como podemos ver para cada tipo de éxito, existe un tipo de fracaso. Otra cosa es que sirva para algo. Me explica, nuestra sociedad ha cometido un error garrafal: considerar el éxito como un valor en sí mismo, como un valor sustantivo.
No lo es.
El éxito, en su sentido original, es un valor adjetivo. Esto es que funciona como un adjetivo. Esto que siempre se refiere a otra cosa, una empresa o un proyecto que intentaste. Ahora si tu proyecto era una estupidez habrás alcanzado un éxito estúpido. Si tu proyecto era inmoral tendrás un éxito inmoral. Y también si para alcanzar el éxito has usado metodos inmorales tu éxito será inmoral.
Por otro lado uno no tiene por qué sentirse vinculado por los valores que la sociedad considera superiores, si resulta que la sociedad se equivoca. Afirmación que puede resultar aventurada para las breves líneas de un posts. Claro, aquí hay que tener no cuidado de no considerarse una santa élite por encima de los pobres mortales. Sin embargo, algo habrá que decir si una sociedad considerase el éxito social tener un montón de esclavos. ¿Y qué decir del voluntario que limita sus ingresos por los más pobres? ¿O del que combate la injusticia? Que levanten la mano los que se han hecho famoso con la solidaridad. Eyacuría, el pobre, no puede.
Y entonces nos queda también el éxito sicológico, que todos necesitamos. Desde que aprobé las oposiciones soy mucho más feliz. Me siento capaz de grandes cosas. Os aseguro que cuando tuve que abandonar la vida religiosa –una historia un tanto larga y nada truculenta– estaba bastante roto por dentro. Era el resultado de una percepción subjetiva y no del todo consciente de fracaso total.
Y dejando a un lado mis cuitas personales, lo que importa es lo siguiente, que el éxito para lo que sirve es para animar a una persona. Perogrullada que importa recordar. Un alumno necesita aprobar, y si no puede aprobar, más vale que el profesor le ponga mini-exámenes que pueda ir sacando, algo que le convenza, muy a corto plazo de que el aprobado es posible.
Porque, lo malo del fracaso es hacerlo personal, sentirse fracasado. Y aquí el ejemplo de muchos alumnos de secundaria me vuelve a la mente. Tras fracasar repetidamente uno siente que el problema está en uno y no en las cosas que hace o dice. La sensación es la de tener “algo roto”, “ser distinto” y que no importan los intentos que se hagan, que uno fracasará. De ahí los chicos que caen en la delincuencia porque en su barrio es la única forma de tener éxito. Además, da igual lo que se haga, que acabas en la cárcel o reformatorio igual, lo único que puedes hacer es disfrutar del momento.
Es mentira, por supuesto. La cuestión no está en las cosas que uno es, sino en lo que hace y como lo hace. Pero para convencer de esto es necesario que la persona tenga éxito en algo. De lo contrario no hay esperanza y sin esperanza, y con esto termino, uno vive en la mentira de creerse peor que los demás.
Por experiencia hablo.
Foto (Arco de Triunfo) Cortesía
Foto (Triumph GT6) Cortesía

