Sabiduría en el trabajo

Resumen: Definición de sabiduría como resumen de varios saberes. Dependencia de dichos saberes. Un método para integrar la sabiduría en el trabajo. Una llamada a pensar y actuar.
Me propuso don Alfonso Alcántara, hacer una colabración sincronizada1 sobre la sabiduría en el trabajo. Debido a otros compromisos y a mi postura de llevar este blog “despacito y con buena letra” se ha atrasado un poco.
Empecemos, pues.
Que quiero decir con sabiduría.
Dejadme definir la sabiduría como un saber comprensivo de todas las disciplinas, ciencias y saberes, que puede orientarse hacia un hacer.
Nadie puede pretende que, así definida, la sabiduría pueda reemplazar o contradecir la ciencia, la filosofía, la técnica o la religión; sino que se nutre de todas éstas. Y por Snoopy, rechazad a quien piense que la sabiduría es mejor conocimiento que la ciencia. Sí, se puede adquirir sabiduría a través del conocimiento práctico2 y la reflexión y hay que escuchar a las personas con experiencia práctica con respeto, pero nunca sustituye al conocimiento científico.
Desgraciadamente no existe3 una aproximación sistemática que ofrezca un método bien definido para hacer sabiduría. Es por esto que estoy forzado a improvisar uno propio, basándome más bien en conjenturas y en préstamos.
Dos reflexiones
Aún así, por lo expuesto, ya puedo decir que:
Que la sabiduría es responsabilidad de cada uno.
Que la sabiduría está orientada a la práctica.
Que se construye sobre otros saberes y no enfrentándose a ellos.
Poniendo la sabiduría a trabajar.
Si mi colega en el bloguero mundo, Alfonso esperaba una lista de consejos, le he de defraudar. “Siete maneras y media de triunfar en el trabajo”. Pues no, mi consejo es más bien un método, provisional para hacer sabiduría en el trabajo. Veamos como podría ser.
1 Examina tus conocimientos.
Éstate alerta ante todo lo que huela a pseudociencia. Reduce las conjeturas hasta lo mínimo imprescindible. Renuncia a “vacas sagradas” alimentadas de aire y que dan leche aguada y sin sabor. Recuerda que lo normal, lo habitual, nos parece correcto, pero no tiene porque ser así.
2 Observa si tus conocimientos están equilibrados.
Pongo un ejemplo. Muchos universiatiros españoles tienen una formación religiosa de niño de primaria, científica de bachiller y acaso universitaria en una técnica concreta. Esto lleva en lo personal a errores tanto de fanatismo, como de desprecio a la religiosidad, como de sobreestimación de la técnica como medio de arreglar el mundo4.
Descendiendo al mundo del trabajo uno puede ser genial en su campo, pero una fiera al dirigir personas. O al revés, ejercer un gran carisma y poco más. O ser un excelente catedrático de derecho, que no sabe ni donde están los juzgados.
Son ejemplos, por didácticos, un tanto extremos. Agregaré, por tanto, que aquí no hay nadie a salvo. En este mundo es difícil ser generalista y, por eso mismo, hay que plantearse descubrir los desequilibrios en nuestra formación teórica y práctica, ya orientada a lo profesional (y sus cambios), ya a lo personal (y sus cambios).
3 Ponle remedio.
No se trata de volver al colegio, pero sí de plantearse que hay muchos recursos que permiten complementar la propia formación. A veces un gesto tan humilde como adquirir un libro de texto de bachiller puede ser suficiente para descubrir y remediar algunas lagunas.
4 Integra tus saberes en una unidad orientada a la acción.
Tranquilidad en las masas. Puedes prescindir de escribir tu propia wikipedia. Me refiero aquí a una actitud en la que estás abierto a integrar varios conocimientos, reflexiones y perspectivas –propias y ajenas en todo proyecto que emprendas.
Ludwig Wittgenstein5. ¿Lo conocéis? Por si acaso dejadme resumir. Un señor escribe la obra cumbre de la filosofía contemporánea — o eso pensaba — y se retira a trabajar como profesor de primaria. Más que nada, porque total, como ya lo había dicho todo sobre la filosofía pues iba a dedicarse a otra cosa.
Ocurrió que Ludwig aprendió de sus niños e integró el juego como idea motriz de su filosofía del lenguaje. Vale, dicho muy a lo bruto, pero en fin, a lo que voy…
Wittgenstein en su segunda obra importante “Las Investigaciones Filosóficas” no hacía sabiduría. Hacía filosofía tan seria como en la del “Tractatus”. Sabiduría fue su capacidad de escuchar a los niños o, mejor, de integrar su viviencia para, desde allí, replantear su aportación a la filosofía.
Para terminar, que esto es un blog
He aquí nada más que un esbozo adecuado al medio en que escribo. Espero que pueda ser acicate de una bonita y larga conservación. Recibid mi invitación, en cualquier momento, incluido Alfonso6.
Pensadlo y actuad.
Foto cortesía
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“Sharismo”
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Que no es sino la técnica.
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O no conozco
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Visión moderna, que la primera guerra mundial y la posmodernidad se esforzó en desmontar.
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http://en.wikipedia.org/wiki/Ludwig_Wittgenstein Doy la versión en inglés, que es más completa.
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http://yoriento.com/
