¡No te distraigas! 5 pasos para vencer las distracciones.

distracted

Como ya os he expli­cado, estoy ahora mismo con­cen­trado en mi pro­yecto de libro-juego, al cual le queda poco para estar ter­mi­nado. Por eso me voy a limi­tar a adap­ta­ros un artículo de Patrick Stoe­ck­mann. Va de eso que tanto teme el estu­diante, las dis­trac­cio­nes y como macha­car­las hasta que sal­gan llorando.

Bueno, no en reali­dad no es luchar, aquí, como en todo, más vale maña que fuerza.

Dedica unos minu­tos a leer este resu­men1 y verás como tus dis­trac­cio­nes se echan a temblar.

Hola, soy la vida real

Cuando quie­res cen­trarte en algo, ¿qué haces? Qui­tar dis­trac­cio­nes: como apa­gar la tele, ¿no? Pero, ¿qué pasa si no puedes?

¿Qué haces con las dis­trac­cio­nes que no pue­des quitar?

Por­que te pue­den venir recuer­dos que hagan que pien­ses en otra cosa, y en otra, y en otra. Son como empu­jo­nes que no te dejan deci­dir, que no te dejan hacer lo que tie­nes que hacer.

Tú man­das.

Te puede pare­cer que en las dis­trac­cio­nes eres una víc­tima. Pero, en reali­dad, pue­des hacer algo. Como ya he dicho, siem­pre que sea posi­ble, pue­des sepa­rar lo inne­ce­sa­rio, por­que lo inne­ce­sa­rio nos distrae.

Pero no es lo único que puede hacerse. Porque…

  1. Las dis­trac­cio­nes no son tu jefe, salvo si tú les dejas.

  2. Las dis­trac­cio­nes no son tu jefe, salvo si tú les dejas.

  3. Las dis­trac­cio­nes no son tu jefe, salvo si tú les dejas y, más importante

  4. Las dis­trac­cio­nes no son tu jefe, salvo si tú les dejas.

¿Queda claro?

No evo­lu­cio­na­mos para tra­ba­jar, ni para hacer los debe­res, sino para vivir en el monte. Y en la prehis­to­ria una dis­trac­ción podía ser una loba, o algo peor, pre­pa­rada para sal­tar sobre tu cue­llo. Pero ahora no hace falta dejarse lle­var. En vez de eso, reac­ciona.

Toma el mando en cinco pasos.

  1. Fíjate que te está distrayendo.
  2. Si lo pue­des supri­mir fácil­mente hazlo. (Ejem­plo: un bolí­grafo que siem­pre se está cayendo, lo pones den­tro del estu­che). Si no pue­des pasa al paso 3.
  3. ¿Por qué te molesta? ¿Te recuerda algo que tenías que hacer? Si es así, anótalo para que tu mente se quede tranquila.
  4. Toma el mando. Dí: “No per­mi­tiré que esto inter­fiera en mi con­cen­tra­ción. Aun­que esté ahí no le voy a dejar dis­traerme. Yo mando en mi con­cen­tra­ción. Y de ahora en ade­lante esta cosa incluso mejo­rará mi con­cen­tra­ción.” Por ejem­plo: están los obre­ros tra­ba­jando afuera con un mar­ti­llo, y decido que el ritmo del mar­ti­lleo se con­vierta en el ritmo de mi trabajo.
  5. Sé feliz y tra­baja. Ponte a tra­ba­jar, y cuando escu­ches o veas esa cosa que te quiere dis­traer, son­ríe y piensa: “Muchas gra­cias por estar ahí, pequeña dis­trac­ción”. Esto es muy impor­tante por­que si inten­tas recha­zarla o pelear con­tra ella, ya te estará dis­tra­yendo. Son­ríe y sigue adelante.

Recuerda, tú man­das. No luches con­tra ellas, ni tam­poco las bus­ques y pasa­rán solas, sin darte ni cuenta.

Foto Cor­te­sía


  1. No es una tra­duc­ción, sino más bien una adap­ta­ción. 

blog comments powered by Disqus