
Como ya os he explicado, estoy ahora mismo concentrado en mi proyecto de libro-juego, al cual le queda poco para estar terminado. Por eso me voy a limitar a adaptaros un artículo de Patrick Stoeckmann. Va de eso que tanto teme el estudiante, las distracciones y como machacarlas hasta que salgan llorando.
Bueno, no en realidad no es luchar, aquí, como en todo, más vale maña que fuerza.
Dedica unos minutos a leer este resumen1 y verás como tus distracciones se echan a temblar.
Hola, soy la vida real
Cuando quieres centrarte en algo, ¿qué haces? Quitar distracciones: como apagar la tele, ¿no? Pero, ¿qué pasa si no puedes?
¿Qué haces con las distracciones que no puedes quitar?
Porque te pueden venir recuerdos que hagan que pienses en otra cosa, y en otra, y en otra. Son como empujones que no te dejan decidir, que no te dejan hacer lo que tienes que hacer.
Tú mandas.
Te puede parecer que en las distracciones eres una víctima. Pero, en realidad, puedes hacer algo. Como ya he dicho, siempre que sea posible, puedes separar lo innecesario, porque lo innecesario nos distrae.
Pero no es lo único que puede hacerse. Porque…
Las distracciones no son tu jefe, salvo si tú les dejas.
Las distracciones no son tu jefe, salvo si tú les dejas.
Las distracciones no son tu jefe, salvo si tú les dejas y, más importante
Las distracciones no son tu jefe, salvo si tú les dejas.
¿Queda claro?
No evolucionamos para trabajar, ni para hacer los deberes, sino para vivir en el monte. Y en la prehistoria una distracción podía ser una loba, o algo peor, preparada para saltar sobre tu cuello. Pero ahora no hace falta dejarse llevar. En vez de eso, reacciona.
Toma el mando en cinco pasos.
- Fíjate que te está distrayendo.
- Si lo puedes suprimir fácilmente hazlo. (Ejemplo: un bolígrafo que siempre se está cayendo, lo pones dentro del estuche). Si no puedes pasa al paso 3.
- ¿Por qué te molesta? ¿Te recuerda algo que tenías que hacer? Si es así, anótalo para que tu mente se quede tranquila.
- Toma el mando. Dí: “No permitiré que esto interfiera en mi concentración. Aunque esté ahí no le voy a dejar distraerme. Yo mando en mi concentración. Y de ahora en adelante esta cosa incluso mejorará mi concentración.” Por ejemplo: están los obreros trabajando afuera con un martillo, y decido que el ritmo del martilleo se convierta en el ritmo de mi trabajo.
- Sé feliz y trabaja. Ponte a trabajar, y cuando escuches o veas esa cosa que te quiere distraer, sonríe y piensa: “Muchas gracias por estar ahí, pequeña distracción”. Esto es muy importante porque si intentas rechazarla o pelear contra ella, ya te estará distrayendo. Sonríe y sigue adelante.
Recuerda, tú mandas. No luches contra ellas, ni tampoco las busques y pasarán solas, sin darte ni cuenta.
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No es una traducción, sino más bien una adaptación. ↩