• Inicio
  • Acerca de
  • Archivo
  • Contacto
  • ¿Por qué suscribirse?
RSS Suscríbete RSS | Email

Sabia Vida

Un discreto minimalismo

Rezar es hacer el amor

Escrito por Miguel de Luis Espinosa en julio 22, 2010
Categorías Espiritualidad

La mayo­ría de la gente no sabe rezar. Se sabía poco antes y menos ahora. En otra época me hubiera callado; ahora lo que sé qui­zás le valga a alguien. Supo­niendo que me lean y que me crean.

Defec­tos

Lo pri­mero que hay que enten­der es que hay que olvi­darse de la ora­ción per­fecta. En la Tra­di­ción cris­tiana amar y ser amado por Dios no se puede mere­cer, es un regalo que Dios hace. Creer mere­cerse a Dios es tanto como creerse Dios. Por eso una ora­ción puede con­te­ner defec­tos y no impide que eso sea una ora­ción. La per­sona que reza puede tener todos los defec­tos del mundo, pero eso no impide que Dios la ame.

La ora­ción contrato

Y es que la ora­ción no empieza cuando rezas. Dios ya la empe­zado por tí.

Sin embargo hay que huir de la ora­ción con­trato. Es lo típico de “hago tal cosa si Dios hace tal cosa”. En pala­bras de C.S. Lewis “Aslan[1] no es un león amaes­trado”. No va a hacer lo que tu quie­ras por­que hagas una ora­ción her­mosa. No se trata de eso, ni de gran­des poe­sías, ni de una cui­dada litur­gia, ni de acom­pa­sa­dos salmos.

Dios valora todo eso, como el padre valora el dibujo de su niño pequeño. Lo quiere por­que pro­cede de quien ama, por­que quien ama ha dejado su cora­zón en ello, no por­que sea una obra de arte.

La ver­da­dera oración

La ver­da­dera ora­ción con­siste en ado­rar. Y ado­rar no es lan­zarse supli­cante apla­cando a un reye­zuelo engreído que nece­sita una esca­lera para sen­tarse en su trono. Ado­rar es res­pon­der al amor que de Dios pri­mero ha par­tido y en cris­tiana liber­tad la ado­ra­ción puede tener muchas formas.

Glo­ria al Padre Glo­ria al Hijo Glo­ria al Espí­ritu Santo Como era en un prin­ci­pio Ahora y Siem­pre Por los Siglos de los Siglos Amén

Ésta es la forma cris­tiana más com­pacta; la ora­ción mini­ma­lista, si se me per­mite. Por mi parte, más que hacer un tra­tado de ora­ción qui­siera dar tes­ti­mo­nio de ella y ani­ma­ros a rezar. Incluso a pro­bar diver­sos medios. En mi caso, el que mejor me ha ser­vido ha sido la Litur­gia de las Horas, que es la ora­ción prin­ci­pal de los monjes.

La Litur­gia de las Horas es exi­gente: Invi­ta­to­rio, Him­nos, Tres Sal­mos, Lec­tura Bíblica y Res­pon­so­rio for­man su estruc­tura cen­tral. Se reza mejor en comu­ni­dad — es la mejor forma de apren­derla — y requiere de saber un poco. Pero sobre todo exige pacien­cia, y con ella poco a poco aban­do­narse al amor de Dios.

Y enton­ces será cuando com­pren­de­réis el sen­tido de este título.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • Suscríbete RSS

    • 1 RSS General
    • 2 RSS, ¿qué es?
    • 3 Enlaces
    • 4. Comentarios

Powered by frugal