Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

A tomar la *!#~ colina

| 22/07/2011

¡Sol­da­dos!

Hace algu­nos días (bueno ya meses) feli­cité a Adrián y a todos los que quie­ren mejo­rar. ¿Y ahora qué, espe­ráis pala­bras bonitas?

Pues id a bus­car rosas al huerto. Y cui­dado, que tie­nen espi­nas, no sea que se os pin­che vues­tra deli­cada piel. Se aca­ba­ron las vaca­cio­nes de Navi­dad. Esta es la parte dura, bien­ve­ni­dos y bien­ve­ni­das al mundo real. Ese en el que hay que inven­tarse un plan C sobre la mar­cha, por­que el plan A no ser­vía y el B falló.

¿Oh tu profesor/jefe/cliente/tipo-a-quien-echarle-la-culpa come­tió una injus­ti­cia? Claro, el seño­rito piensa que tiene dere­cho a pro­fe­so­res per­fec­tos. Y tiene razón, sólo que están en el país de Aslan.

¿Veo gimo­teos? ¿Alguien llora? Pues cui­dado no se te man­che el uni­forme, o lo ten­drás que lavar. Que no, golon­dri­nas cal­vas, que no coli­bríes cojos, que no me da la gana que fra­ca­séis, que si os veo fla­quear, será mejor que no os dur­máis, por­que me veréis en vues­tros sue­ños con una col­mena de abe­jas san­gui­na­rias de Tama­ra­za­rig col­gada a guisa de piñata y un bate de béisbol.

Que no os voy a dejar solos.

¡A tomar la *!#~ colina!

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