SabiaVida


El artesano del conocimiento

de Miguel de Luis

Escribo el borrador de este artículo en un cuaderno de papel. Encuentro justo que sea la pluma el primer instrumento de estos reglones. Resulta que, para este mundo online vengo a reivindicar una nueva artesanía, siguiendo a los primeros pioneros.

## ¿Qué es un artesano?

La imaginación nos trae recuerdo de un señor sembrado de canas, sentando en un taller polvoriento, rodeado de penumbra y colores cálidos, aparente desorden y precisión en el trabajo. Llegan también olores de honestidad, lamentos de la pobre recompensa monetaria y satisfacción con uno mismo y su esfuerzo.La conversación del artesano empieza dulce, da frescores de alegría al saberse escuchado y acaba con el regusto amargo del que se sabe especie en extinción.

Estoy seguro de que conoces el método de producción actual, supongo que también los previos modelos industriales y quizás te hayan llegado rumores sobre “generaciones automáticas de ingresos” o “semanas de trabajo de dos horas”.

Dejadme proponeros otra cosa. Trabajar con excelencia en lo que amáis para los demás. ¿Suena a “mundo de la tarta de fresa”? Ya veréis que no.

## La excelencia es sangre.

Sobran productos mal hechos. La calidad inferior sólo tiene sentido en el mercado si son baratos siempre que, al menos, cumplan los mínimos.

¿Pero qué sentido tiene un producto de conocimiento de baja calidad? Tengo a Aristóteles, a Marx, a Hegel, a Adam Smith y tantos otros. Sí, es cierto, no todo el mundo puede leer un manual de economía, por ejemplo, y aprovecharlo. Hacen falta divulgadores y desde luego un blog es una magnífica plataforma para ello y no hace falta ser un científico puntero para divulgar ciencia, ni filósofo para hablar de filosofía.

Y es que tengo también muchos medios -blogs, periódicos, libros, programas de televisión como Redes- de muy buena calidad a coste cero o casi. ¿Para qué necesito leer pamplinas a medio pensar?

## Líneas maestras.

Debo prohibirme producir contenidos de baja calidad, lo que en la era de la información llamamos ruido. Para ello debo ser organizado, apasionarme en mi labor y controlar procesos y resultados.

Contesto ahora, antes de que se me pregunte la razón del aparente fracaso de la calidad. ¿Por qué encuentra la gente más valor en las telenovelas que en Rilke? Ya sé, las telenovelas pueden tener también su calidad y sí, también sé que estamos comparando peras con tuercas, pero la respuesta se encuentra en la política de comunicación.

¿Dónde se anuncia Rilke? ¿Qué marca deja -en presente- hoy? Sólo los intelectuales, los aficionados a la poesía y algún aspirante a aficionado como yo, le recordamos y disfrutamos de él.

## ¿Podemos competir con la industria?

Nuestro feliz artesano con conversación de regusto amargo no pudo competir con la industria. ¿Y un artesano del conocimiento? Ya no tiene que andar solo; puede conectar con otros artesanos, e incluso con la industria -que ya no tiene que ser enemigo- y forjar alianzas más o menos permanentes. Tiene en su ordenador un herramienta casi tan sofisticada como la de cualquier empresa. Puede conectar con todo el mundo, dejar su huella. Sin más barreras que las del idioma y cultura – y ni estas son insuperagbles- puede posicionarme en cualquier lugar. No busca derrocar a la industria, no lo necesita, pero puede hablar de igual a igual.

No llegará sin esfuerzo y sin un buen hacer. Si quiero comunicar en Argentina, deberé encontrar la manera de comunicar a los argentinos. Si quiero hablar a los indonesios, tendré que desarrollar empatía con su cultura. Pero, como ya he dicho, no tengo que hacerlo solo.