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><channel><title>Sabiavida &#187; cultura</title> <atom:link href="http://sabiavida.com/category/cultura/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://sabiavida.com</link> <description>Sabiduría en práctica &#124; Miguel de Luis</description> <lastBuildDate>Thu, 23 Feb 2012 05:51:33 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator> <item><title>He publicado en Amazon</title><link>http://sabiavida.com/amazon</link> <comments>http://sabiavida.com/amazon#comments</comments> <pubDate>Mon, 13 Feb 2012 21:26:23 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[autopublicación]]></category> <category><![CDATA[ciencia ficción]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[publicar]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2664</guid> <description><![CDATA[Quisiera dedicar sólo unas breves líneas a deciros que he publicado mi primer ebook en Amazon. Todo ha resultado muy sencillo: ya tenía el libro en formato kindle, merced a Scrivener –aunque el sistema dispone de un conversor de archivos que no he necesito probar–. Me ha bastado completar algunos cuantos campos, elegir las dos [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Quisiera dedicar sólo unas breves líneas a deciros que he publicado mi primer ebook en <a
href="https://kdp.amazon.com/self-publishing/signin">Amazon</a>. Todo ha resultado muy sencillo: ya tenía el libro en formato kindle, merced a Scrivener –aunque el sistema dispone de un conversor de archivos que no he necesito probar–. Me ha bastado completar algunos cuantos campos, elegir las dos categorías del libro, escoger las palabras claves y darte de alta en el servicio.</p><p>Después sólo necesité esperar unas horitas (decía 12, pero fueron menos) y esperar a su publicación. Todo bien, menos una queja. No sé si entendí mal, pero creía que si no disponías de una portada ellos te asignaban una “de oficio”, por así decir. Pues no ha sido, como podréis comprobar.</p><h2>Y tu libro, ¿de qué va?</h2><p>Me gusta que me hagas esa pregunta. Pues bien, se trata del relato de ciencia ficción <a
href="http://www.amazon.es/C%C3%B3mo-Fabricar-tu-Familia-ebook/dp/B00781Y2U8/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1329168067&amp;sr=8-1">“Como fabricar a tu familia”</a>, que también tenéis dividido en cuatro posts en este mismo blog. La única diferencia es que la versión de amazon es una edición revisada de la que tenéis gratis aquí. Y el precio, 98 céntimos, por poner algo.</p><p>Creo que este es el futuro de la literatura.</p><p>Bueno, puede que mi relato no, <img
src="http://sabiavida.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif?9d7bd4" alt=':-)' class='wp-smiley' /> , pero sí veo que el ebook hace que el tamaño de un libro ya será menos obstáculo a la publicación. Si acaso por demasiado largos (pues después de 3000 folios ya más vale que te llames Victor Hugo para que te siga leyendo), pero no por demasiado cortos. Se abre la veda de los cuentos y los relatos publicados así, tranquilamente y por el precio de un café.</p><p>//
Por cierto estaría bien que os lo comprarais, y pusierais alguna crítica, preferiblemente positiva
//</p><h4>Términos de búsqueda:</h4><ul><li>he publicado en amaz</li></ul>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/amazon/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Pan de amor</title><link>http://sabiavida.com/haiku/pan</link> <comments>http://sabiavida.com/haiku/pan#comments</comments> <pubDate>Mon, 06 Feb 2012 21:55:53 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[cultura]]></category> <category><![CDATA[haiku]]></category> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[amor]]></category> <category><![CDATA[poema]]></category> <category><![CDATA[poesía]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2659</guid> <description><![CDATA[Queda escucha Esperanza amasada Pan de amor Términos de búsqueda:haikus de vida]]></description> <content:encoded><![CDATA[<h2>Queda escucha</h2><h2>Esperanza amasada</h2><h2>Pan de amor</h2><h4>Términos de búsqueda:</h4><ul><li>haikus de vida</li></ul>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/haiku/pan/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Rastros de Tinta, de Paul Barjoria</title><link>http://sabiavida.com/rastros</link> <comments>http://sabiavida.com/rastros#comments</comments> <pubDate>Wed, 01 Feb 2012 21:23:29 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[literatura juvenil]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2645</guid> <description><![CDATA[Rastros de tinta es uno de los muchos libros que desafían la idea de que la literatura juvenil es un género menor. Y sin embargo aquí no hablamos de las vueltas de la filosofía ni del oscuro vacío del arte. Rastros de tinta sólo se adentra en los clásicos temas de la juventud: la debilidad, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p><a
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src="http://sabiavida.com/wp-content/uploads/2012/02/rastrostinta-701x1024.jpg?9d7bd4" alt="" title="rastrostinta" width="470" height="690" class="aligncenter size-large wp-image-2646" /></a></p><p><a
href="http://www.amazon.es/gp/product/8408059319/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&#038;tag=sabiavida-21&#038;linkCode=as2&#038;camp=3626&#038;creative=24822&#038;creativeASIN=8408059319">Rastros de tinta</a><img
src="http://www.assoc-amazon.es/e/ir?t=sabiavida-21&#038;l=as2&#038;o=30&#038;a=8408059319" width="1" height="1" border="0" alt="" style="border:none !important; margin:0px !important;" /> es uno de los muchos libros que desafían la idea de que la literatura juvenil es un género menor. Y sin embargo aquí no hablamos de las vueltas de la filosofía ni del oscuro vacío del arte. Rastros de tinta sólo se adentra en los clásicos temas de la juventud: la debilidad, la aventura, el crecimiento, la amistad, el heroísmo, el juego y el misterio, sobre todo el misterio.</p><p>Tenemos un Londres a lo Dickens irrumpido por extrañas noticias de oriente. Tenemos huérfano más alegre, resuelto y protagonista que Oliver Twist. Un perro, Lash, casi un chucho, sin capacidades extraordinarias, salvo para la amistad. El chic, Mog, trabaja de aprendiz para un impresor autónomo que ni es un explotador victoriano, ni un héroe, ni siquiera un tipo mortal. Uno de sus encargos: la impresión de un cartel de “Se busca” —parece que no era sólo cosa del oeste— les hace involucrarse en un extraño misterio oriental y un tesoro por el que la mitad del mundo criminal de Londres está dispuesto a matar. Y, con todo, el tesoro que les espera a ellos, en medio del camino, es de diferente naturaleza pero de mucho más valor.</p><p>Es una narración cargada de sorpresas, casi cada capítulo está plagada de ellas; de modo que el lector haría bien en leer “de cerca” todas las páginas. Incluso aquello que se dió por sentado desde el principio saltará por los aires en medio del camino. Y sin embargo la narración lo sustenta bien, sin resultar artificioso en ningún momento.</p><p>Por último tenemos una narración descriptiva, que sin agobiar con datos históricos ni abusar de descripciones largas, es capaz, naturalmente, de traer a la vida todo un mundo. Casi podía verme como Mog, en la pequeñita habitación sobre la imprenta, acostado en la camita, junto a Lash, oliendo a tinta y al húmedo invierno.</p><p>En el “debe” iría al final. No, no es malo, pero cierra como un epílogo y aún así deja explícita y conscientemente muchos cabos sin atar. Sin duda Paul Bajoria no ha acabado con Mog y sus aventuras no acaban aquí; pero aún así, y aunque yo esté haciendo lo mismo en mi novela, Montaña de Dios (provisional), hay algo de frustrante en ello.</p><p>Otra cuestión es que lo he visto recomendado entre 9 y 14 años. Aunque he leído la versión inglesa, me parece que a los entre 9 y 11 les gustaría, pero podrían tener dificultades con algunas palabras y, quizás, la extensión se les hiciera un poco larga. Para los que tengan más de 14, ningún problema, salvo que hayan olvidado que alguna vez fueron niños y que su amor a los tesoros era mayor que el miedo a la oscuridad.</p><h4>Términos de búsqueda:</h4><ul><li>rastros de tinta</li></ul>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/rastros/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Cómo fabricar a tu familia 4/4</title><link>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-44/</link> <comments>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-44/#comments</comments> <pubDate>Tue, 31 Jan 2012 05:00:50 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[relato]]></category> <category><![CDATA[ciencia ficción]]></category> <category><![CDATA[cifi]]></category> <category><![CDATA[extraterrestre]]></category> <category><![CDATA[juvenil]]></category> <category><![CDATA[las navidades]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[literatura juvenil]]></category> <category><![CDATA[nasa]]></category> <category><![CDATA[robot]]></category> <category><![CDATA[scifi]]></category> <category><![CDATA[supervivencia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2619</guid> <description><![CDATA[Cuarta parte de “Como fabricar a tu familia”. Tras corregir este borrador publicaré un ebook. Se admiten, por tanto, comentarios Final Juan se lanzó a la última opción que le quedaba: aprender él mismo a programar. No faltaba información en los sistemas; si acaso había demasiada: desde matemáticas hasta ingeniería de software; pero todo se [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div
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href="http://www.flickr.com/photos/victius/4619779195/sizes/z/in/photostream/"><img
src="http://sabiavida.com/wp-content/uploads/2012/01/albor1.jpg?9d7bd4" alt="Campos de sol" title="Árbol" width="640" height="427" class="size-full wp-image-2630" /></a><p
class="wp-caption-text">CC Feggy Art</p></div><p><small>Cuarta parte de “<a
href="cifi/familia">Como fabricar a tu familia</a>”. Tras corregir este borrador publicaré un ebook. Se admiten, por tanto, comentarios</small></p><h2>Final</h2><p>Juan se lanzó a la última opción que le quedaba: aprender él mismo a programar. No faltaba información en los sistemas; si acaso había demasiada: desde matemáticas hasta ingeniería de software; pero todo se le hacía grande y, a la vez pequeño. No necesitaba crear un gran programa complejo, sólo un pequeño toque, encontrar justo una línea que debía modificar para que Madre 4.7 acelerara su inculturización.</p><p>Debía dejar de ser humano antes del final de curso. Y le absorbía tanto la tarea que no se paró a pensar si era eso lo que quería. Además debía transformarse pronto. Dos fines de semana volvió sin los deberes hechos y tuvo que aguantar los discursos de su madre, pero le dio igual. Por fin, el tercer fin de semana, tuvo una idea. ¿Y si alguien en Datadad había intentado lo mismo antes? Alguna clase de código para obligar a una inteligencia artificial a hacer lo que quieras. No parecía descabellado.</p><p>La única forma de preservar la cultura de Datadad había sido preservar también sus contenidos digitales. Fueran legales, ilegales o sencillamente ridículos: como los dibujos de una clase de primaria, por ejemplo. Y también los descubrimientos de un hacker. De nuevo encontró demasiada información; muchas instrucciones de código alternativas, e incluso programas ya compilados, pero no podía confiar en ninguno. Y luego estaba el tema de la seguridad, ¿cómo se engaña a una inteligencia artificial para que te deje programarla?</p><p>–Mamá.</p><p>–¿Sí?</p><p>–¿Me dejas programarte un poco?</p><p>-¿Por programarme quieres decir introducir cambios en mi estructura de pensamiento?</p><p>–Vale.</p><p>–¿Sabes lo que estás haciendo?</p><p>–No muy bien, ¿me ayudas?</p><p>–¿Qué quieres hacer?</p><p>–Insertarte una función nueva de interacción con el exterior.</p><p>–O sea para hablar contigo.</p><p>–Sí, algo así.</p><p>–¿Por qué? ¿Funciona algo mal? Creo que no.</p><p>–No, todo funciona muy bien. Es que… bueno… quiero hacerlo yo. ¿Me dejas?</p><p>Madre 4.7 se quedó pensativa un rato. Luego asintió, suspirando. –Está bien.</p><p>–Tendrás que ponerte en modo de depuración de errores, porque seguro que habré cometido alguno.</p><p>–Muy bien.</p><p>Juan no pudo hacerlo. Se sintió como un criminal. Artificial o no, aquella era una inteligencia, un otro ser diferente. Al final evitó el código de los hackers, y puso uno propio, una tontería que distorsionaba la voz de Madre 4.7 y que sólo consiguió que funcionara después de veinte intentos.</p><p>–Mamá, –le dijo al día siguiente, –¿no te da pena de qué yo fracase?</p><p>–No has fracasado.</p><p>–No seré de Datadad, no me dará tiempo a ser igual que ellos.</p><p>–Nunca lo hubieras sido.</p><p>–Bueno, en lo dentro, en el espíritu. Ya sabes lo que quiero decir, Vida Nueva y todo eso, que no se muera la cultura de Datadad.</p><p>–Lo que vive cambia y lo que cambia pierde.</p><p>–Y lo que pierde, gana, ya me lo sé. –Era un refrán de Datadad.</p><p>–Pues eso. Si Datadad siguiera vivo, su cultura hubiera cambiado. Trebea no construyó la pirámide sagrada de nuestro mundo; la estudió en la escuela, como tú a los egipcios. Lo único que podía hacer era transmitirte nuestra semilla.</p><p>–¿Cómo Treabea te hizo a ti?</p><p>–Algo así. Ahora lo que Datadad sea, será a través tuya.</p><h3>FIN</h3> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-44/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Cómo fabricar a tu familia 3/4</title><link>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-34/</link> <comments>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-34/#comments</comments> <pubDate>Mon, 30 Jan 2012 05:05:48 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[cultura]]></category> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[relato]]></category> <category><![CDATA[ciencia ficción]]></category> <category><![CDATA[cifi]]></category> <category><![CDATA[extraterrestre]]></category> <category><![CDATA[juvenil]]></category> <category><![CDATA[las navidades]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[literatura juvenil]]></category> <category><![CDATA[nasa]]></category> <category><![CDATA[robot]]></category> <category><![CDATA[scifi]]></category> <category><![CDATA[supervivencia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2608</guid> <description><![CDATA[Tercera parte de “Como fabricar a tu familia” « Capítulo anterior Navidades Objetivo 7–35, la madre de Juan, durmió toda la mañana del 22 de diciembre. El chico preparó el desayuno y la esperó leyendo hasta que se hicieron las once y media. Después, se volvió a acostar. Juan y Objetivo 7–35 fueron felices después, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div
id="attachment_2609" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a
href="http://www.flickr.com/photos/68341867@N00/3802916043/"><img
src="http://sabiavida.com/wp-content/uploads/2012/01/feliz.png?9d7bd4" alt="La felicidad de los niños" title="feliz" width="640" height="428" class="size-full wp-image-2609" /></a><p
class="wp-caption-text">CC Ariel López</p></div><p><small>Tercera parte de “<a
href="cifi/familia">Como fabricar a tu familia</a>”</small></p><h3>« <a
href="cifi/familia/2">Capítulo anterior</a></h3><h2>Navidades</h2><p>Objetivo 7–35, la madre de Juan, durmió toda la mañana del 22 de diciembre. El chico preparó el desayuno y la esperó leyendo hasta que se hicieron las once y media. Después, se volvió a acostar.</p><p>Juan y Objetivo 7–35 fueron felices después, porque almorzaron juntos, lentamente, una suerte de pantagruélica mezcla de desayuno y almuerzo, con leche, cereales, hamburguesas del súper, ensaladas de bolsa, dos clases de ketchup, zumo de naranja de tetrabrick y turrones.</p><p>Objetivo 7–35 dejó las malas noticias para el final, después de pasar la tarde juntos en el sofá, frente a Casablanca, la vieja película. Iba a trabajar todas las navidades, especialmente tardes y noches, aún en Nochebuena, fin de año y reyes. Además el abuelo se había puesto enfermo y no era buena idea que Juan se fuera al pueblo.</p><p>Juan sonrío con un brillo líquido en el lacrimal. No tenía sentido enfadarse; era su vida, lo normal, lo de otras veces. A los tres años se pasó las navidades con una tía; a los cuatro en un centro; a los siete, a los nueve y a los doce, con sus abuelos en el pueblo, donde pasaba mucho frío y se quiso quedar. Pero no pudo ser.</p><p>–¿Me puedo ir a casa de Gumer? –Juan no había dicho nada de la muerte de su amigo.</p><p>–¿Y cuándo vuelves?</p><p>–No sé, ¿cuándo estaría bien?</p><p>–El… bueno, voy a estar trabajando todos los días, casi todos, ya lo sabes. Supongo que todas las navidades estaría bien. Bueno, todo el tiempo que le parezca bien a la madre de Gumer. ¿Estás seguro de qué quieres?, por que, bueno, a lo mejor, si es posible, podría arreglarlo, bueno, si es que me cambian el turno.</p><p>–No hay problema, mamá.</p><p>–No te olvides de limpiarte después de ir al water.</p><p>–¡Mamá!</p><p>Las navidades en la casa de Gumer fueron de todo menos tradicionales. Juan, como siempre hacía cuando quería olvidar alguna cosa, se concentró en el trabajo. Primero en los estudios; después en Datadad, su cultura y ciencia. Pero también su alma. Amigo 6 se pasó desconectado la mayor parte del tiempo mientras Juan se entretenía con las personalidades virtuales que representaban a las grandes figuras históricas de Datadad; algo así como si se pudiera charlar con Atila, Marco Polo, Madame Curie y Cristóbal Colón. Sólo después de fin de año, comenzó a jugar, y aceptó intercambiar risas con Amigo 6, pero después de un rato, recordaba a Gumer y volvía a los estudios. Tenía el 3º de la ESO como excusa.</p><h2>Crisis</h2><p>Juan y su madre pasaron la Semana Santa en el pueblo. El abuelo se había muerto en febrero y la abuela se encontraba sola. El último día le dijeron que habrían cambios; creían que era mejor que Juan se quedara en el pueblo cuando acabara el curso. El instituto quedaba a una hora de autobús gratuito y, por lo menos hasta que empezara la universidad, tendría una vida más normal. Su madre se vendría también, en noviembre, cuando terminaran el puente. Había juntado algún dinero y con eso y lo que le prestara la abuela abriría una cafetería en el nuevo cruce; sería un buen negocio con pocos gastos y en cualquier caso ya no tendría que despertarse de madrugada.</p><p>Juan se enfadó para dentro. ¿Qué pasaría ahora con Datadad? Mintió, dijo que muchas gracias, que le hacía mucha ilusión, pero no engañó a nadie. La abuela no se lo tomó a mal “tendrá alguna chica” y su madre le echó la culpa a la “edad de la tontería”, pero no hizo un espectáculo de ello. Sabía que Juan se vendría y que se acomodaría al pueblo. “Lo de Gumer se le pasará”.</p><p>Madre 4.7 reaccionó con serenidad ante las nuevas noticias.</p><p>–Entonces tendrás que terminar tu aprendizaje en julio.</p><p>–Pero, es imposible, ¿sabes todo lo qué me queda por aprender?</p><p>–Era imposible desde el principio. Ya lo sabían en Datadad.</p><p>–Pero si no termino mi educación Datadad se morirá, para siempre.</p><p>–Datadad está muerto.</p><p>–¡No!</p><p>–Juan…</p><p>–Bueno… sí, está muerto, ya lo sé desde el primer día, vale, pero todavía podemos devolverlo a la vida; no todo, pero casi, bueno algo, pero todavía no vive nada.</p><p>–Juan. Sabes que aunque acabes ahora tu educación, la información siempre estará aquí esperándote.</p><p>–No es lo mismo, ya no seré un niño. Tú lo dijiste, necesitáis un niño para poderlo educar. Ya seré adulto.</p><p>–Tendrá que ser así.</p><p>–No me vale; estoy enfadado. ¿Cómo puedes tirarlo todo por la borda? ¿Te has olvidado de Trebea? –se refería a la presidente del proyecto Vida Nueva. –Eres una traidora.</p><p>–Juan, soy una máquina.</p><p>Juan tembló y por fin lloró como no había hecho desde que tenía memoria. Madre 4.7 bajó las luces y apagó el sonido.</p><h2>Orfeo a los muertos</h2><p>Aquella misma tarde el chico recobró su compostura y volvió a su rutina de estudios aunque concentrado en mil cosas y en ninguna. En su cuaderno escribió en Tolkienia: Rescatar la Victoria; arrancó la página y la pego en la pared. ¿Pero, cómo? Sabía que no merecía la pena intentar evitar que su madre volviera al pueblo. Además era injusto para ella. Quizás pudiera retrasarlo un par de semanas, pero ¿para qué? Todavía le faltaba mucho para convertirse en algo parecido a un nativo de Datadad, aunque sólo fuera en cultura. Ni siquiera hablaba el idioma demasiado bien; lo sabía porque las personalidades virtuales le entendían mal a veces.</p><p>Volvió a su cuaderno y empezó a escribir y tachar ideas:</p><ul><li><p>Crear un transporte super-rápido para ir del pueblo a la base. Desechado; Constructor 3 funcionaba cada vez peor, no tenía las piezas ni las materias primas y además podrían descubrirle en su super-moto espacial o lo que fuera.</p></li><li><p>Trasladar la Embajada. Aún más imposible.</p></li><li><p>Explicárselo a su madre. Ni loco.</p></li><li><p>O a los científicos. Entonces querrían investigarlo ellos y se matarían el proyecto.</p></li><li><p>Aprender más rápido. No, no podía ser. Madre 4.7 estaba programada para dar las lecciones a un ritmo constante, una vez establecidas las capacidades del objetivo. O sea, él. Y no podía convencerla para ir más rápido; no se puede convencer a una máquina, a menos que… no, la idea que se le acababa de ocurrir era una tontería, re-programarla. No, ni de bromas, era una inteligencia artificial extraterrestre y él no era tan listo.</p></li></ul><p>Pero si conocía a alguien tan listo. ¿Y si le mandaba un mensaje? Madre 4.7 se daría cuenta, pero era una máquina. Hasta entonces sólo había intervenido para evitar que accediera a contenidos de adultos. Quizás no reaccionara. Valía la pena intentarlo.</p><p>Juan operó la interfaz hasta que se proyectó la imagen tridimensional de una mujer de Datadad, vestida con la toga púrpura de los científicos.</p><p>–Saludos de felicidad, Trebea –Juan usaba la variante más formal del Tolkienia.</p><p>–Paz y felicidad. ¿No es una saludo muy formal para alguien de tu edad?</p><p>–Trebea, necesito que me ayude. Vida Nueva está en peligro.</p><p>–¿En peligro? Vida Nueva siempre fue como lanzar una botella al mar, como un billete de lotería cósmico. Vamos, me dejaron hacerlo sólo para que la gente tuviera alguna esperanza a la que agarrarse. Enfrentarse a la extinción total es una experiencia desgarradora.</p><p>–Ya, bueno, perdone, pero yo tengo esa botella. Bueno la tenía, bueno la tengo, pero me la quieren romper. Lo que quiero decir es que el proyecto podría funcionar, sólo que se me acaba el tiempo.</p><p>–Ah, no te sientas mal por ello.</p><p>–Bueno, pero tengo una idea.</p><p>–Dime.</p><p>–Si… ¿usted programó a Madre 4.7?</p><p>–No exactamente; programé una semilla, una especie de fractral lógico. No me entiendes, ¿verdad?</p><p>–Un poco.</p><p>–Digamos que creé una especie de inteligencia artificial que evoluciona. Yo no programé a Madre 4.7, sino a su bisabuela, por así decir.</p><p>–¿Y no podría cambiar la programación?</p><p>–Sí.</p><p>–Pues cámbiela.</p><p>–¿Quieres decir ahora?</p><p>–Bueno, el tiempo que le lleve.</p><p>–No, yo soy sólo la personalidad virtual de Trebea. No tengo sus conocimientos en detalle. Sólo la simulo. Lo siento.</p><h3>Continuará</h3> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/como-fabricar-a-tu-familia-34/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Cómo fabricar a tu familia 2/4</title><link>http://sabiavida.com/cifi/familia/2</link> <comments>http://sabiavida.com/cifi/familia/2#comments</comments> <pubDate>Sat, 28 Jan 2012 05:00:06 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[relato]]></category> <category><![CDATA[ciencia ficción]]></category> <category><![CDATA[cifi]]></category> <category><![CDATA[extraterrestre]]></category> <category><![CDATA[juvenil]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[literatura juvenil]]></category> <category><![CDATA[nasa]]></category> <category><![CDATA[robot]]></category> <category><![CDATA[scifi]]></category> <category><![CDATA[supervivencia]]></category><guid
isPermaLink="false">http://sabiavida.com/?p=2594</guid> <description><![CDATA[Segunda parte de “Como fabricar a tu familia” El camino Juan agotó el saldo de su móvil para conseguir el sí. A su madre no le gustaba discutir, siempre estaba triste y desanimada. Para convencerla bastaba con hablar mucho y Juan lo sabía mejor que nadie. Ganar siempre no le gustaba del todo porque era [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div
id="attachment_2597" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a
href="http://www.flickr.com/photos/pathenson/2389737552/sizes/l/in/photostream/"><img
src="http://sabiavida.com/wp-content/uploads/2012/01/rust.jpg?9d7bd4" alt="Camión oxidado" title="rust" width="640" height="341" class="size-full wp-image-2597" /></a><p
class="wp-caption-text">CC Patrick Henson</p></div><p><small>Segunda parte de “<a
href="cifi/familia">Como fabricar a tu familia</a>”</small></p><h2>El camino</h2><p>Juan agotó el saldo de su móvil para conseguir el sí. A su madre no le gustaba discutir, siempre estaba triste y desanimada. Para convencerla bastaba con hablar mucho y Juan lo sabía mejor que nadie. Ganar siempre no le gustaba del todo porque era un poco como no tener madre, y no se sentía siempre seguro para tomar él solo sus decisiones. Pero en esa ocasión estaba feliz, al menos pasaría la noche con alguien. De su casa buscó una camiseta casi nueva y unos bañadores tipo short para dormir, los libros y los cuadernos de las asignaturas y su nintendo. Por último cogió unos calzoncillos, sólo por si acaso y bajó.</p><p>Juan le guió hasta la parada del autobús. Cogieron una ruta muy larga hasta las afueras de la ciudad. Al llegar a término se bajaron y caminaron cuesta arriba por un camino que de asfalto se hizo de tierra hasta internarse en un pinar salvaje.</p><p>–¿Estás seguro qué es por aquí?</p><p>–Sí, claro, es mi casa.</p><p>–¿Queda mucho?</p><p>–No. Juan, ¿quieres olvidarlo todo?</p><p>–No, sigamos.</p><p>–Primero te cuento un secreto.</p><p>–¿Estás metido en un lío?</p><p>Amigo 5 negó sin palabra. –Soy un robot.</p><p>–Anda, es muy tarde para bromas.</p><p>–Te lo demostraré.</p><p>Amigo 5 se desconectó. Su boca se quedó abierta en la “e”, sin emitir sonido. Los párpados seguían subidos. Ni siquiera respiraba, parecía una extraña estatua de cera que alguien hubiera abandonado en medio del monte.</p><p>–No hace gracia.</p><p>Juan se acercó.</p><p>–Te pellizco, como sigas fingiendo te pellizco.</p><p>Nada.</p><p>–Vale, te lo buscaste. –Juan agarró entre sus dedos un buen pellizco de la piel sintética de Amigo 5 y la retorció a izquierda y derecha. Amigo 5 seguía sin vida. –Venga, no te has muerto. –Juan aproximó su oreja al pecho de Amigo 5; no escuchó nada. –¿No te has muerto Gumer, verdad?, despierta Gumer, despierta. Juan abrazó a Gumer y le golpeaba y le llamaba, tratando de que reaccionara hasta que éste cayó, tal cual estaba, como una estatua.</p><p>–Gumer…</p><p>Amigo 5 se reactivó. –He vuelto. Perdona no quería hacerte pasar miedo. Soy un robot, ¿me crees ya?</p><p>–Sí. –Juan miró hacia los lados, buscando las cámaras de algún bromista.</p><p>–Tengo otro secreto. Me voy a romper, a dejar de existir, a morirme si lo prefieres, y pronto. Yo y mi familia, también. ¿Nos ayudas?</p><p>–Vale.</p><p>–Muchas Gracias. Ahora puedes venir a mi casa. –En ese momento un ascensor emergió de lo alto de un cerro cercano.</p><h2>Embajada cultural extraterrestre</h2><p>Juan dudaba en salir del ascensor. Ante él había un pasillo de color crema y moqueta granate. Cuadros de William Bouguereau, su pintor favorito, colgaban de las paredes como en un museo; sonaba su música favorita. Alguien se estaba tomando muchas molestias para hacerle feliz.</p><p>–No pasa nada si ensucias el suelo, Juan, tenemos limpieza robot. –Amigo 5 sonrió pero Juan se quedó clavado en el sitio, entendiendo que era una máquina quien le sonreía ahora. –Pero si quieres entrar en calcetines también está bien. A mi madre seguro que le gusta más.</p><p>Juan asintió y se quitó los zapatos con los pies. El robot le imitó y entraron juntos. Se abrió la puerta del fondo y una voz femenina, basada en Objetivo 7.35 con un toque de mayor calidez y menor cansancio, les invitó a entrar.
Llegaron a un salón con forma de herradura. La parte curva era un inmenso ventanal desde la que se divisaba la ciudad iluminándose para la noche. Un tresillo amplio y blandito les esperaba.</p><p>–Sentáos.</p><p>Tras Gumer, Juan se sentó en el sofá, muy rígido, como si tuviera que hablar con un profesor tras haber hecho una trastada. Entonces una luz azul bajó del techo y ante ellos se formó una figura femenina vestida de vaqueros, jersey y calcetines.</p><p>–Saludos, Juan. Yo me llamo Madre 4.7 y soy la Inteligencia Artificial que gobierna esta Embajada. No tengas miedo, por favor, necesitamos tu ayuda. Tú puedes salvarnos. Por favor, ¿quieres?</p><p>–Bueno, pero yo no sé nada de robots, lo saben, ¿verdad?</p><p>–Lo sabemos. Necesitamos un amigo, no un ingeniero.</p><p>–Vale… supongo…que sí y eso y ¿qué tengo que hacer?</p><p>–Ver una película. Después decidirás si quieres ayudarnos o no.</p><p>La sala quedó un momento a oscuras. Luego el ventanal se convirtió en una pantalla 3D. La película empezaba en un observatorio astronómico, luego la cámara se dirigió al sector del cielo que domina la estrella Aldebaran. Desde allí, escogió otra estrella, y de ella un planeta de mares, continentes y atmósfera.</p><p>Ayudante 1, que parecía poco más que un cubo con ruedas, apareció entonces con un desayuno de leche humeante y magdalenas de chocolate. Era casi de noche, pero a Juan no le importó el detalle. Quizás era lo más normal de toda la situación, sobre todo ahora, que veía a Gumer, el robot, comiendo feliz.</p><p>La película mostraba ahora el amanecer de la estrella sobre el planeta. Una multitud antropomorfa, con cuatro dedos por mano, se afanaba en levantar algo parecido a una pirámide faraónica. La estrella se posó y nació miles de veces a toda velocidad, hasta volver a nacer mayor sobre la llanura. El pueblo alienígena había construido una gran ciudad protegida bajo una cúpula oscura y traslúcida. En su interior seres vivos y robots compartían los días. La cámara se acercaba a la estrella, enfocando sus manchas y llamaradas, cada vez más amenazantes. Luego iba a un grupo de científicos, que caían dormidos, haciendo cálculos. Afuera había quedado la gran pirámide solitaria en torno a un mar de extraños esqueletos y troncos resecos.</p><p>Las letras “Proyecto Vida Nueva” aparecieron en la pantalla. Un cohete emprendió viaje al espacio. Dentro sólo había dos grandes ordenadores y cuatro máquinas automatizadas: Constructor 1, 2, 3 y 4.</p><p>–Constructor 3 me fabricó a mí</p><p>–Vale, ¿y la gente?</p><p>La película mostraba ahora la estrella creciendo hasta casi engullir el planeta; sobre la superficie la pirámide sagrada había comenzado a derretirse.</p><p>–¿Se murieron?</p><p>–Todos.</p><p>La sala entonces se iluminó y la pantalla se quedó en blanco. Madre 4.7 volvió a tomar forma.</p><p>–No estés triste. Todo eso sucedió hace milenios. Pero ahora te necesitamos. Verás Constructor 3 es ya muy viejo, viejísimo para una máquina, y es el único que queda de los constructores y no podemos fabricar más con los recursos que disponemos. Cuando se estropee del todo, nosotros nos iremos desgastando y ya no habrá nadie que nos renueve. Pero eso está bien si decides ayudarnos.</p><p>–¿Cómo?</p><p>–Aprendiendo.</p><p>–Pero, ¿por qué yo?, ¿por qué no alguien mejor como un profesor de universidad o experto en cosas extrañas del espacio o algo?</p><p>–¿Conoces a los egipcios y sus pirámides?</p><p>–Sí, lo he estudiado un poco, creo.</p><p>–Eso es, los has estudiado, pero ya han desaparecido, no puedes hablar con uno de ellos, ni compartir sus emociones, ni sentarse a su lado, ni aprender de ellos. Por eso te buscamos a ti. Necesitamos alguien a quien educar.</p><p>–Un niño.</p><p>–Exacto. Nosotros seremos como tu familia de Datadad y así, cuando estés preparado, Datadad podrá hablar con tu mundo y nuestras emociones, nuestra cultura y nuestro arte bailarán en una nueva vida.</p><h2>Aprendiendo</h2><p>Juan jugó con Gumer lo que quedaba de la tarde, usando la gran pantalla como una consola. Durmieron juntos en una habitación con estufa, alfombra y dos pequeñas camas de roble con dosel. El niño tardó un poco más en dormirse en parte porque para el robot sólo era necesario ejecutar un programa, y en parte porque precisamente su amigo de los fines de semana había resultado ser una máquina. Se sintió un poco como si viviera en un juego y en momentos sintió miedo. Pero todos habían sido tan amables y aquella habitación tan cálida que acabó por deslizarse bajo la manta y cerrar los ojos.</p><p>Desayunaron lo mismo que la cena. Madre 4.7 le recordó los deberes y se puso a hacerlos en el salón, sobre un pupitre que salió de la pared. La inteligencia artificial le ayudó detectando los errores casi al mismo tiempo que los escribía, de modo que terminó muy rápido. Jugó después un rato con Gumer en el monte y, desde allí bajaron por un vericueto empinado, de esos que te sacan el corazón de miedo, hasta una estación de cercanías.</p><p>Juan volvió con su madre y no le contó más que había hecho los deberes, había cenado y desayunado y había jugado con su amigo. Y pasaron dos, tres semanas y a la cuarta Gumer lo volvió a invitar. Juan aceptó de nuevo, esta vez sin pensar. Aquella tarde de sábado comenzó su aprendizaje. Le leyeron un cuento infantil de aquel planeta, que se llamaba algo parecido a Datadad que, por lo que entendió, significaba algo así como Gran Casa. También le enseñaron los fonemas básicos de Tolkienia, su lengua más popular y le dejaron escuchar algo de música. Para el domingo por la mañana volvió a sus deberes y a los juegos.</p><p>Fue pasando más tiempo con su familia robótica. Al final del segundo de la ESO había llegado a tener casi tantos sobresalientes como asignaturas. Al mismo tiempo ya podía chapurrear algunas palabras en Tolkienia con Gumer y escribir algunas más en su preciosa grafía. Por lo demás era feliz. Fue al campamento, como todos los años, y pasó dos semanas en el pueblo y tres días en la playa, con su madre, pero casi todo el resto del tiempo lo pasó con Gumer en su casa. El verano anterior había gastado esos días en tratar de divertirse, soportar la canícula y evitar a los que querían robarle o liarle para que robara para ellos.</p><p>Tras las vacaciones se defendía en Tolkienia y conocía mejor la historia de Datadad que la propia. Ya se había dado cuenta de que los científicos alienígenas habían cuidado la didáctica; sus mejores profesores habían diseñado su aprendizaje y Madre 4.7 y Gumer sólo tenían que adaptar alguna cosa. Ni siquiera tenía la sensación de estar estudiando, sólo aprendiendo, como un niño pequeño, aunque mucho más rápido.</p><p>Y llegó tercero de la ESO.</p><h2>La muerte de Gumer</h2><p>A: juan_eldemalasuerte@sadneyel.com</p><p>De: gumer_amigo_5@sadneyel.com</p><p>Asunto: Me muero (no es una broma) <img
src="http://sabiavida.com/wp-includes/images/smilies/icon_sad.gif?9d7bd4" alt=':(' class='wp-smiley' /></p><p>Hola Juan. ¿Sabes?, me voy a morir. Ya sabes que no me dan miedo esas cosas. Te lo digo para que te lo sepas. Es por lo visto un componente de mi unidad de gnosis, como la placa base de un ordenador, aunque es otra cosa, pero es para que lo entiendas mejor así. Bueno pues se está estropeando porque entró moho y lo van a tener que cambiar antes de que se rompa todo. Y cuando lo cambien pues lo más importante de mi se acabará. Hay cosas de mí que van a poder salvar, mi cuerpo y mucha de la información pero no toda. No tengo un disco duro, es más complicado.</p><p>Bueno, sé que te vas a poner triste, pero no quería engañarte. Cuando me vuelvas a ver seré Amigo 6 y no Gumer ni Amigo 5. Espero que no te parezca muy raro. Si vas a llorar piensa que soy una máquina.</p><p>Recuérdame, gracias.</p><p>PD: Me moriré el jueves, a las cuatro y media. Después ya no te podré contestar.</p><p>Gumer tuvo que morir la tarde de un jueves cualquiera de febrero. Juan se enteró el viernes, en el rato que le dejaban conectarse a Internet en el colegio y no dijo nada. Sé quedó profundamente en silencio y sólo habló lo justo para que le dejaran en paz y no tener que responder preguntas molestas. Ese sábado fue él solo a la casa de Gumer, sin su nintendo, sólo con los deberes en la mochila. No sabía como debía sentirse, pero estaba triste, como se está por una persona aunque supiera que no era real.</p><p>Amigo 6 le recibió junto al ascensor del monte. Constructor 3 había coloreado su pelo sintético para que pareciera rubio y tuviera ojos azules; la piel un poco más pálida.</p><p>–Buenas tardes, bienvenido a la Embajada Cultural de Datadad. Muchas gracias por venir. Me han asignado el nombre de Feliciano –Juan casi se ríe y se sintió culpable– ¿Quieres ver el recuerdo de Gumer?</p><p>–Muy bien.</p><p>Amigo 6 guió a Juan a un árbol; bajo sus ramas habían dispuesto una pequeña urna de cerámica con el nombre de Gumer.
–Lo habéis hecho como en Datadad.</p><p>–Exactamente. Casi. En Datadad no se hicieron nunca recuerdos a las máquinas, pero Madre 4.7 dijo que sería bueno para ti.</p><p>Aquella tarde Juan había venido vestido de gris, con sus ropas más viejas, como en Datadad. Se quitó los zapatos en cuanto estuvo en la embajada, mantuvo silencio, guardó ayuno, y se acostó temprano como en Datadad. Ese día no aprendió nada nuevo, sino que vivió como si alguien de aquella especie guardara luto. Al día siguiente hizo sus deberes y pasó algún rato con Amigo 6, aunque ya nunca como antes. Gumer había sido primero su amigo y después una máquina y casi siempre podía olvidar lo segundo. A Amigo 6 le había conocido como robot y como robot se quedaría.</p><p>Por lo demás la normalidad volvió en seguida y, a su buen tiempo, llegó la Navidad.</p><h2>– Continuará –</h2><h4>Términos de búsqueda:</h4><ul><li>arte cuadros oxidado</li><li>cena casa gumer</li><li>como fabricar a tu familia</li><li>cuento raton gumer</li><li>fotos desanimada</li><li>RELATOS DOMINANDO A MI FAMILIA</li><li>relatos dominando a mi madre</li></ul>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/cifi/familia/2/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Cómo fabricar a tu familia 1/4</title><link>http://sabiavida.com/cifi/familia</link> <comments>http://sabiavida.com/cifi/familia#comments</comments> <pubDate>Fri, 27 Jan 2012 05:00:09 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[ciencia ficción]]></category> <category><![CDATA[cifi]]></category> <category><![CDATA[extraterrestre]]></category> <category><![CDATA[juvenil]]></category> <category><![CDATA[lij]]></category> <category><![CDATA[literatura juvenil]]></category> <category><![CDATA[nasa]]></category> <category><![CDATA[relato]]></category> <category><![CDATA[robot]]></category> <category><![CDATA[scifi]]></category> <category><![CDATA[supervivencia]]></category><guid
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href="http://www.flickr.com/photos/28634332@N05/4093925956/"><img
src="http://sabiavida.com/wp-content/uploads/2012/01/galaxias.jpeg?9d7bd4" alt="Centro de la Vía Láctea" title="galaxias" width="640" height="320" class="size-full wp-image-2583" /></a><p
class="wp-caption-text">CC NASA</p></div><p><small>Hola, aquí comienza el borrador de una historia de ciencia ficción de literatura juvenil que trata de algo más que hasta donde puede llegar una civilización extraterrestre para sobrevivir. No, no va de invasión marciana.</small></p><p><em>A mis compañeras de trabajo, por soportarme</em></p><h2>Explorador 3</h2><p>Explorador 3, posado sobre la nariz de piedra del fundador del colegio tenía sus sensores fijos en Objetivo7, un chico tan normal que parecía invisible. Objetivo 7 jugaba entre el centro y la defensa con los ojos puestos en los delanteros de 2º de la ESO, B, incluido el bestia de quince años que tendía a confundir cabezas con balones.</p><p>Explorador 3 había transmitido sus descubrimientos a Madre 4.7 durante las últimas cinco semanas y conocía sus movimientos. Sabía que en cuanto sonara la sirena el chico se pondría en la fila del autobús; era viernes tarde y tocaba regresar a casa para el fin de semana. El robot recibió de Madre 2 las órdenes precisas para infiltrarse en un bolsillo lateral de la mochila de Juan, que el niño no usaba desde que se rompiera la cremallera. Allí se desconectó para evitar ser detectado.</p><h3>Noche</h3><p>Explorador 3 había matado una cucaracha conforme a su programación de defensa. La descarga eléctrica había agotado su batería y se arrastraba a esconderse bajo el arco que formaban las deportivas abandonadas de Juan.  El modo de ahorro de energía no le permitió acelerar cuando sus sensores captaron el sonido mecánico de una cerradura. Se abrió una puerta. Explorador no podía saber que era la principal por ser la primera vez que se infiltraba en la casa de Objetivo 7. Siguió el ruido del metal contra la madera, un suspiro, pasos, encendido y apagado de interruptores, más pasos, cada vez más cerca. Explorador 3 había ocupado su posición y solicitó permiso para desconectarse pero sus antenas recibieron la orden de Madre 4.7 de seguir observando.</p><p>Una mujer con pintas de camarera abrió la puerta y encendió la luz. Sus ojos cansados se fijaron primero en Objetivo 7 que yacía cubierto hasta las rodillas por el edredón. Se sentó junto al chico sin descubrir al insecto partido en dos junto a sus pies, ni tampoco al minúsculo robot que la observaba, y terminó de arroparlo. Iba a levantarse cuando reparó en un documento apoyado junto al flexo de la mesilla de noche:</p><p>–Ciencias naturales: Bien:6</p><p>–Ciencias sociales: Sobresaliente:9</p><p>–Educación Plástica: Notable:8</p><p>–Educación física: Bien:6</p><p>–L. Castellana y Literatura: Bien:6</p><p>–Inglés: Bien:6</p><p>–Matemáticas: Sobresaliente:9</p><p>–Informática: Notable:8</p><p>–Religión: Notable:8</p><p>–Francés: Suficiente:5</p><p>La mujer lo firmó y añadió una pequeña carita sonriente, casi invisible y se despidió con la mano, un segundo antes de apagar la luz y salir. Explorador 3 asignó a la mujer el código Objetivo-7.35 y transmitió el vídeo.</p><h2>Amigo 5</h2><p>Constructor 3 había dado a Amigo 5 una apariencia basada en los Objetivos 7.12 y 7.9 con un timbre de voz basado en Objetivo 7.6 pero con el toque masculino de 7.8. La idea era conseguir que Objetivo 7 aceptara la aproximación de Amigo 5 y se mostrara receptivo a su mensaje. Madre 4.7 había descartado la posibilidad de inscribir a Amigo 5 en el mismo colegio que Objetivo 7. Aunque esta aproximación hubiera sido ideal, suponía excesivas complicaciones. Por eso resultaba más sencillo, aunque lento aprovechar las tardes de los sábados.</p><p>Amigo 5 conocía por Explorador 3, ahora disolviéndose en sus propios ácidos, que Objetivo 7 solía pasar las tardes de los sábados en la Biblioteca General de la Universidad. Ahí es donde Explorador 2 le había encontrado por primera vez. Amigo 5 pasó por recepción enseñando su carnet de identidad falso. Las normas de esa Biblioteca Universitaria no impedían la entrada a menores de edad y de hecho algunos de los hijos del personal hacían sus deberes allí.
Amigo 5 fue a la sala de lectura del tercer piso y se dirigió directamente al rincón donde Objetivo 7, sentado en el suelo, jugaba con su nintendo; los auriculares clavados en sus oídos. El muchacho apenas alzó los ojos un momento y juzgando que Amigo 5 no era una amenaza volvió al juego. El robot tomó “La estructura de las Revoluciones Científicas” de uno de las estanterías y se puso a leerlo con todo el interés que pudo fingir.</p><p>Media hora más tarde, Objetivo 7 se levantó y se dirigió a Objetivo cinco con su nintendo.</p><p>–Hola, ¿te la presto?</p><p>Amigo 5 sonrió y se puso inmediatamente a descubrir como funcionaba el aparato. Mientras, Objetivo 7 fue a un extremo de la estantería, donde había escondido “Introducción al Sistema Solar” lo abrió por donde había puesto un abono de autobús gastado y se sentó junto a Amigo 5.</p><p>–Eres muy malo –le dijo.</p><p>–Nunca he tenido una de estas cosas.</p><p>–Ya se nota. Si te gusta te digo donde venden uno barato.</p><p>–Gracias</p><p>Una voz distante les mandó callar</p><h2>El polígono de la Mala Suerte</h2><p>Amigo 5 y Objetivo 7 habían salido juntos de la biblioteca. El autobús llegaba con las luces encendidas, casi vacío.</p><p>–¿Te vas?</p><p>–No, –respondió Objetivo 7, –andando tardo menos.</p><p>–¿Puedo ir contigo?</p><p>–Vale.</p><p>Sin decir nada más, cruzaron la calle y saltaron por encima de un seto, internándose en uno de los jardines. –Por aquí es más cerca.</p><p>Siguieron entre caminando y corriendo un rato, sorteando árboles y una pareja de enamorados hasta llegar a una verja con un agujero medio escondido tras un brezal. Pasaron rascándose la espalda y cruzaron una autovía por un paso elevado.</p><p>–Ahora tenemos que darnos prisa de verdad.</p><p>Corrieron a través de las calles del Polígono de la Mala Suerte. Tenía ese nombre desde que cerraron las dos fábricas que se instalaron a él, y que decaían entre borrachos, basura y ratas. Tras el fracaso, los técnicos del ayuntamiento levantaron un proyecto de pisos pobres a los que varias capas de corrupción habían empobrecido aún más. El Polígono de la Mala Suerte se describía como una sucesión de muros grises, ventanas rotas, jóvenes habituales de los calabozos y adoquines sueltos. Objetivo 7 no aminoró el paso hasta llegar a su portal.</p><p>–Bueno, ya estoy en casa.</p><p>–Sí, ¿te vas?</p><p>–Sí, ¿tú a dónde vas?</p><p>–A mi casa</p><p>–Ya, pero ¿dónde está?</p><p>–En… por ahí, a tres kilómetros.</p><p>Objetivo 7 se rascó la cabeza. –Vale, pues pilla el autobús. Es mejor, más seguro. El 3 te irá bien.</p><p>–Gracias. Por cierto, ¿cómo te llamas?</p><p>–Juan, ¿y tú?</p><p>–Gumersindo, es que mis padres son un poco raros. –En realidad Madre 4.7 quería asegurarse que Objetivo 7 recordara bien a Amigo 5. –Pero todos me llaman Gumer, es más corto.</p><p>Siguieron charlando un poco más hasta que se dijeron adiós. Madre 4.7 valoró el resultado de esta misión con un sobresaliente.</p><p>Los tres sábados siguientes Juan y Gumer se volvieron a encontrar en la Biblioteca, aunque allí sólo empezaban sus aventuras. Enseguida se metían en un autobús para juntarse a leer mangas en la tienda de rol y frikismos varios y jugar gratis al Traveller hasta que se aburrían y se levantaban de la mesa, dejando al máster, un universitario de veinte y muchos, con cara de esto me pasa por jugar con munchkins.</p><p>El cuarto sábado Amigo 5 recibió autorización de Madre 4.7 para avanzar la misión.</p><p>–¿Vamos a mi casa?</p><p>–¿A tu casa? No sé, es un poco tarde.</p><p>–Te puedes quedar a cenar y a dormir también, si quieres. A mi madre le va bien, hasta quiere conocerte.</p><p>–Pero mi madre, no sé, y todavía no he hecho los deberes.</p><p>–Te los llevas, los puedes hacer en mi casa, llamas a tu madre, a lo mejor te da permiso.</p><p>–Es que sólo la he visto un rato por la mañana y mañana sólo la veré un rato por la tarde, antes de volver al colegio y luego hasta el viernes.</p><p>–El colegio interno es mala suerte.</p><p>–Sí.</p><p>–Pero, ¡mira!, podemos volver antes de las doce de mañana.</p><h2>–Continuará–</h2> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/cifi/familia/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>dulce perfección</title><link>http://sabiavida.com/haiku/dulce/perfecto</link> <comments>http://sabiavida.com/haiku/dulce/perfecto#comments</comments> <pubDate>Thu, 26 Jan 2012 05:00:00 +0000</pubDate> <dc:creator>Miguel de Luis Espinosa</dc:creator> <category><![CDATA[haiku]]></category> <category><![CDATA[literatura]]></category> <category><![CDATA[mis obras]]></category> <category><![CDATA[productividad]]></category> <category><![CDATA[perfeccionismo]]></category><guid
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class="wp-caption-text">CC Erin M</p></div><h2>arena pierdo</h2><h2>se escurre el tiempo</h2><h2>dedos abiertos</h2> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://sabiavida.com/se-escurre-el-tiempo/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
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