Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Como evitar pringarla en clase

| 20/11/2011

CC –nc –sa –by Thee Erin

Si eres de los calla­di­tos en el aula, de las que se que­dan tran­qui­li­tas en su silla o de los que nunca arman follón, te con­viene leer esto.

Pasaba cuando yo estu­diaba, y, por lo que escu­cho sigue pasando. Por lo visto, este peli­gro pasará siempre.

En la clase la lle­van liando cinco minu­tos los de siem­pre. Esos de los que el pro­fe­sor está can­sado de lla­mar a callar, de los que colec­cio­nan par­tes como si fue­ran cro­mos. Algu­nos ten­drán álbumes.

Enton­ces tú cuchi­cheas ¿me pasas el bolí­grafo? y… la has prin­gado. El pro­fe­sor te pone un parte.

No te lo pue­des creer

Pero si ellos siem­pre están hablando

¡Injus­ti­cia!

y luego…

miedo

Como nunca te ponen par­tes, tus padres no están acos­tum­bra­dos y no les va a hacer gra­cia. Tran­qui­li­dad, no se va a aca­bar el mundo, ni te van a man­dar a la escuela militar.

Lo que hay que hacer:

Pri­mero: no prin­garla más.

Sobre todo no la lies más, no mon­tes un espec­táculo con tu pro­fe­sor. Si estás enfa­dado por la injus­ti­cia que sien­tes, cui­dado, por­que los huma­nos esta­mos dise­ña­dos para reac­cio­nar ata­cando si per­ci­bi­mos un ata­que. No ata­ques ni con palabras.

Segundo: camino malo, pasarlo pronto.

Dí la ver­dad a tus padres, tal cual pasó. Reco­noce que metiste la pata y ya está. Si hay con­se­cuen­cias, afrón­ta­las como la per­sona que quie­res ser de mayor, no como un niño de tres años.

Lo de ponerse como un niño de tres años es más fácil, pero no fun­ciona y es ridículo.

Ter­cero: háblalo con el profesor.

Busca un momento tran­quilo, pero no lo dejes para des­pués. Te dis­cul­pas –des­pués de todo tú hablaste en clase– y, si quie­res, le cuen­tas como te sien­tes, pero no le digas que fue injusto ni nada de eso. Si es así ya se habrá dado cuenta.

¿Por qué pasó?

Por­que tus pro­fe­so­res son huma­nos, no dio­ses. Cuando en la clase hay mucho follón tie­nen miedo de que todo se con­vierta en un caos. Les cuesta mucho meterse con los difí­ci­les que siem­pre están dando la lata.

Por eso, sin darse cuenta, pue­den ir a por el que casi nunca hace nada malo. A lo mejor otro día te hubiera dicho sim­ple­mente “silen­cio” o “no se habla en clase” o algo así. Pero ese día tenía miedo de que se le des­con­tro­lara la clase y te tocó un parte.

¿Cómo evi­tarlo?

Pri­mero darte cuenta de cuándo en tu clase hay lío, y sobre todo darte cuenta de la cara de tu pro­fe­sor, si se pone ner­vioso, tú pon un can­dado en tu boca.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • quien debe opositar
  • cómo te sien­tes en clase?
  • prin­garla
  • tomar notas en la facul­tad con una tablet o netbook?

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