Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Domingo de memoria

| 13/11/2011

CC –nc –by Sherlock77 (James)

No enve­je­ce­rán, como los que que­da­mos enve­je­ce­mos
La edad no los gas­tará, ni los años los con­de­na­rán,
A la caída del sol y al ama­ne­cer,
Los recordaremos.

Hoy, domingo 13 de noviem­bre de 2011, fue domingo de recuerdo en la Igle­sia de Ingla­te­rra, de la que soy miem­bro. Así fue nues­tra celebración:

Toda la asam­blea, puesta en pie, luciendo sus ama­po­las en la solapa, las mis­mas que habréis visto en los polí­ti­cos bri­tá­ni­cos, se había girado sus mira­das a la pila bau­tis­mal. Allí, junto a una placa que recuerda los caí­dos, se encon­traba nues­tro sacer­dote, un vete­rano y la repre­sen­tante del con­su­lado bri­tá­nico. Comen­za­mos leyendo los nom­bres: capi­ta­nes, tenien­tes, sar­gen­tos, algún espe­cia­lista –warrant offi­cer– y un par de sol­da­dos. Tam­bién a todos aque­llos que vivie­ron o murie­ron por la liber­tad en la pri­mera y segunda gue­rras mundiales.

Luego nos uni­mos todos en la oda del recuerdo:

They shall grow not old, as we that are left grow old:
Age shall not weary them, nor the years con­demn.
At the going down of the sun and in the mor­ning,
We will remem­ber them. ~Ode of remembrance

El órgano, imi­tanto a las cor­ne­tas mili­ta­res, llamó al silen­cio. Duró un tiempo largo, sufi­ciente para pen­sar, dema­siado para que fuera una mera for­ma­li­dad sin peso. Alguien se emo­cio­naba. Por fin el órgano dio de nuevo la orden; can­ta­mos el God save the Queen. El año pasado ape­nas se me escu­chó, hoy me uní sin repa­ros; sí es la cabeza de mi igle­sia, pero ade­más hay algo más, inde­fi­nido aún, pero que ahí estaba en mi cora­zón. No me siento ya un extraño.

hasta que cons­tru­ya­mos Jerusalén

Can­ta­mos And did those feet, con­ti­nuó la cele­bra­ción con las lec­tu­ras; I vow to thee my coun­try, sus­ti­tuyó al salmo. La lec­tura del Evan­ge­lio fue la cono­cida pará­bola de los talentos.

En el ser­món el sacer­dote se cen­tró en la pér­dida de talento que las gue­rras supo­nen, tanto en vidas mal­gas­ta­das como en esfuer­zos que podrían haber sido mejor emplea­dos y en el peli­gro de olvi­dar los erro­res del pasado; que sacri­fi­ca­mos dema­siado en una guerra.

Recordó espe­cial­mente a un cape­llán amigo suyo, que acom­paña las tro­pas bri­tá­ni­cas en Afga­nis­tán, a veces asis­tiendo a los moribundos.

A ésto a mí me gus­ta­ría aña­dir que los que vivi­mos en liber­tad en cual­quier parte debe­mos no poca de ella a los que die­ron su san­gre, sudor y lágri­mas. ¿Qué hace­mos con esa libertad?

Euca­ris­tía y despedida

Con­ti­nuó la cele­bra­ción euca­rís­tica como cual­quier día nor­mal, sólo que había más gente. Comul­ga­mos casi todos, menos un niño que estaba por con­fir­mar y que reci­bió en su lugar una ben­di­ción (en la Igle­sia de Ingla­te­rra la con­fir­ma­ción fun­ciona tam­bién de pri­mera comunión).

Por último, y des­pués de la ben­di­ción, nos des­pe­di­mos len­ta­mente, junto a la puerta. Fue un momento ale­gre, de reen­cuen­tros pues por estas fechas vuel­ven las “golon­dri­nas”; o sea las seño­ras mayo­res que inver­nan en España y vuel­ven a Gales en verano.

Me gus­ta­ría

Que el recuerdo en España, no fuera sólo una cosa de orga­nis­mos ofi­cia­les. Si no lo que­réis hacer en una igle­sia, por mí bien, hay par­ques, pla­zas y ayuntamientos.

Pero los que lucha­ron por nues­tras liber­ta­des deben recor­darse; tam­bién las víc­ti­mas del terro­rismo, y los sol­da­dos que han dejado su vida y sus fami­lias: las viu­das y los huér­fa­nos que hayan dejado atrás. Debe­rían con­tar con nues­tro apoyo, el Estado debe­ría tam­bién dar hasta que nos duela, y toda­vía un poco más.

90 años lle­van los bri­tá­ni­cos lle­vando ama­po­las en sus sola­pas. El pri­mer año no lo podría­mos hacer bien, pero debemos.

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