Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

El precio invisible

| 22/07/2011

Todas las cosas tie­nen un pre­cio, hasta las mues­tras gra­tui­tas. Parte del pre­cio es el dinero que paga­mos por ellas. A este pre­cio lo llamo pre­cio visi­ble, por­que es el que a todos se nos repre­senta con mayor cla­ri­dad. Y hasta éste se quiere disi­mu­lar por los comer­cian­tes. Pero hay otros pre­cios: el eco­ló­gico, el social y el personal

Al eco­ló­gico y social los doy por cono­ci­dos. Todo lo que com­pras tiene un impacto en el medio ambiente. Todo ser­vi­cio que usas tam­bién. En eco­no­mía se lla­man “exter­na­li­da­des nega­ti­vas” a estos daños cola­te­ra­les del mer­cado. Va desde la con­ta­mi­na­ción a los rui­dos y desde la explo­ta­ción infan­til a los acci­den­tes de tra­bajo. Estas exter­na­li­da­des deben redu­cirse, por supuesto y el con­su­mi­dor tiene su grano de res­pon­sa­bi­li­dad en todo esto.

Si com­pras a quien con­ta­mina, contaminas.

un pre­cio personal

Hay tam­bién un pre­cio per­so­nal a pagar. Éste son las nece­si­da­des que crea la nueva adquisición:

alma­ce­naje

A más ten­gas, más ten­drás que guar­dar en tu casa. Puede pare­cer extraño pero hay gente que llega a com­prar una casa más grande sólo para poder alma­ce­nar todas sus com­pras. Algu­nos han tenido que afron­tar gran­des hipo­te­cas, o no han podido afrontarlas

Pero sin lle­gar a esos extre­mos hay muchas biblio­te­cas pri­va­das cuyos estan­tes están lle­nos de pie­dras: libros que nunca se lee­rán más y que qui­zás nunca se han leído. Podría decir lo mismo de los DVD y las pelí­cu­las que se bajan de inter­net con el único pro­pó­sito de ato­rar el disco duro para luego com­prarse uno mayor

man­te­ni­miento y limpieza

Piensa que no es sólo el tra­bajo y las moles­tias. Tam­bién los pro­duc­tos que ten­drás que com­prar para man­te­nerlo. ¿Un ejem­plo claro? Nues­tros que­ri­dos coches, con sus recam­bios y sus pro­duc­tos espe­cia­les de lim­pieza, que tam­bién hay que almacenar

cam­bio en los hábi­tos de vida

Cuando hay que andar, andas. Cuando tie­nes un coche, por seguir con el mismo ejem­plo, pue­des aca­bar no andando nunca más. ¿Tie­nes todo lo nece­sa­rio en casa? ¿Para qué salir? No digo que dejes tu coche, no puedo hablar así a alguien que puede vivir a mil kiló­me­tros con cir­cuns­tan­cias que nunca cono­ceré, pero sí te digo que te andes con cui­dado con todo lo que com­pras no sea que aca­bes siendo su esclavo.

mayor depen­den­cia

Cree­mos que para todo pro­blema hay un pro­ducto mila­gro. ¿No sabe­mos coci­nar? Robot de cocina o, peor, pro­ducto pre­pa­rado. Y no es tan difí­cil cor­tar medio bien. Hasta yo lo hago. Y no llevó mucho tiempo, sólo imi­tar a un coci­nero. ¿El coste? Dos pue­rros y doce cebo­llas a las que dí buen uso.

¿Engor­da­mos? Pas­ti­lla, dieta de moda o máquina de abdo­mi­na­les mara­vi­llosa. Supon­ga­mos que fun­cio­nen. Depen­des de ellas. ¿No sería mejor apren­der por qué engor­da­mos? ¿No sería mejor apren­der a hacer ejer­ci­cio? ¿Ah, qué sabes? ¿Te atre­ves a hacer unas fle­xio­nes delante de un entrenador?

Hablando de entre­na­do­res, pue­des creer nece­si­tar uno para que esté junto a tí todo el rato, como si fuera tu papá. ¿No sería mejor que desa­rro­lla­ras tu auto­dis­ci­plina? ¿Qué cuesta? Sí. ¿Qué crees que no podrás? Yo tam­bién lo creía. No te pasa nada, eres normal.

una vida dedi­cada a poseer

Si crees nece­si­tar las cosas para tus pro­ble­mas, si de hecho ya te has vuelto depen­diente de ellas, tu vida tiene un obje­tivo: poseer más cosas.

Así es muy fácil mani­pu­larte por­que nece­si­tas dinero y cré­dito. Ya no tra­ba­jas para vivir, sino para com­prar y nunca ten­drás bastante.

No todo es malo

Las cosas sin embargo pue­den tener efec­tos posi­ti­vos. Reno­var un elec­tro­do­més­tico puede ser bueno si el ante­rior fun­ciona mal. Una manga pas­te­lera ayuda mucha si tie­nes que hacer cro­que­tas para una fami­lia de ocho. No digo que no com­préis nunca, digo que pen­séis bien todos los pre­cios y no sólo los beneficios.

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