Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

El triunfo del aprendiz, o como salir de un apuro

| 22/07/2011

Os pasará. Viene alguien y os “pro­pone” una tarea para la que no estáis pre­pa­ra­dos. Miedo, angus­tia, dolor de barriga, ¿qué hacer? Tra­táis de zafa­ros, pero es impo­si­ble: el experto está de baja y no quie­ren con­tra­tar a nadie, en la empresa no acep­tan un no por res­puesta y las téc­ni­cas de la semana de cua­tro horas no te han funcionado.

Os lo creáis o no, para mí, esto son recuer­dos del seminario.

Pre­pa­rar una misa es sen­ci­llo… para el mona­gui­llo de toda la vida. Pero el que no lo fue, de pronto des­cu­bre que hasta el último sím­bolo tiene su impor­tan­cia; cada objeto tiene un nom­bre, un uso prác­tico y uno sig­ni­fi­cado reli­gioso. Ade­más está el hecho de que lo que están allí, a dife­ren­cia de una igle­sia nor­mal, serán cons­cien­tes de cada uno de tus fallos.

Pues bien, supón que toca la misa de San Pito­pato már­tir, delante de la Her­man­dad de San Pito­pato már­tir, en el cen­te­na­rio de su fun­da­ción, que un alma cari­ta­tiva te lo dijo ayer, y hoy estás bus­cando en inter­net quien fue el tal Pitopato…

Sen­ci­llo y Humilde

Estás dos pala­bras resu­men el método del padre espi­ri­tual del semi­na­rio para salir de esos apu­ros. El eslo­gan tiene su gra­cia cuando te lo dicen –en una situa­ción como la des­crita– pero, pen­sando en ella, tiene mucha miga, veamos:

Trata de evi­tar estas situaciones.

Para ello uno debe bus­car for­marse y seguir reci­clán­dose en todas aque­llas tareas que puede razo­na­ble­mente pre­ver le van a tocar.

Incluso negarse en redondo cuando sea impres­cin­di­ble –eres enfer­mero y te encar­gan la labor de una ciru­jana; pues ni loco o secre­ta­rio y te man­dan com­pro­bar una línea de alta ten­sión. (No os riáis que en estos tiem­pos de subcontratas).

Hablando de sub­con­tra­tas, sí te es posi­ble dele­gar, delé­galo. Esta es pre­ci­sa­mente la situa­ción que debe ser dele­gada. Si uno es humilde, debe reco­no­cer que no es la per­sona ade­cuada y decirlo.

Pero si no es posi­ble evitarlo…

Reúne infor­ma­ción.

Siguiendo con nues­tro ejem­plo, lee alguna mini-biografía de San Pito­pato, llama a alguna devota, aprende los símo­bo­los de la hermandad.

Pla­ni­fica extensivamente.

A menos con­trol, más pla­ni­fi­ca­ción. Piensa en todo lo que puede salir mal.

Pre­gunta, con­firma que tu infor­ma­ción es correcta.

Recuerda, mejor pare­cer tonto que serlo.

A veces tene­mos miedo de apa­ren­tar no saber. Lo cual es com­pren­si­ble, pero la única forma de salir de esa situa­ción es con­se­guir infor­ma­ción y, a veces, la mejor salida que hay es preguntar.

¡Cómo, es que un semi­na­rista no conoce a San Pitopato?

Pues no…

Ave­ri­gua que es lo que se ha hecho antes e imítalo.

¿Habrá alguien puesto en inter­net otra misa de San Pito­pato? ¿Ten­drá alguien un vídeo? No se trata de repro­du­cir mimé­ti­ca­mente –y sin pen­sar– hasta la última letra; sino de bus­car un modelo que sea fácil de adaptar.

Reduce los riesgos.

Cuando uno no domina la mate­ria debe seguir las reglas de forma rígida. Sí, Goya se salto las con­ven­cio­nes artís­ti­cas de su tiempo, pero es que él era un maes­tro, no un aprendiz.

Sen­ci­llez en la pla­ni­fi­ca­ción, sen­ci­llez en la ejecución

Lo bueno de ser semi­na­rista es que en la misa, como mucho, te pue­den pedir que le sos­ten­gas la mitra a un car­de­nal o leas la segunda lec­tura, pero el pro­ta­go­nista siem­pre será un cura.

En otras cir­cuns­tan­cias, cuando uno ade­más de pla­ni­fi­car debe eje­cu­tar, debes ser tan sen­ci­llo en la eje­cu­ción como sea posible.

Diga­mos can­tar en público o “nunca debía acep­tar esa apuesta…”

Siguiendo mi con­sejo diga­mos que has esco­gido una can­ción muy sen­ci­lla, de notas nor­ma­li­tas, ritmo medio y letra fácil. La has ensa­yado hasta que suena medio decente. Ahora te toca can­tar, ¿es momento de salir con una improvisación?

No.

No espe­réis gran­des aplausos.

Con este método no se pue­den lograr gran­des vic­to­rias. Tam­poco es lo que se pre­tende. Estas situa­cio­nes, vuelo otra vez a repe­tir, deben evi­tarse como la peste.

Pero si ocu­rren recor­dad que vues­tro obje­tivo es hacer algo decente, algo que no se note mucho, por lo malo. Si lo con­se­guís aplau­díos voso­tros mis­mos y tomad esa situa­ción como un aviso de que nece­si­táis más preparación.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • apa­ren­tar triunfo
  • Sen­ci­lles de la planificacion

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