Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Emprendiendo a estilo Amish

| 24/10/2011
Un paso más lento

CC –nc –by –sa Leezie

Extrac­tos de Suc­cess Made Sim­ple: An Inside Look at Why Amish Busi­nes­ses Thrive que os reco­miendo viva­mente comprar

Sim­ple no sig­ni­fica fácil

¿Empre­sas Amish? ¿Pero no habla­mos de esa gente paci­fista, que no tie­nen coches ni elec­tri­ci­dad, estu­dian hasta los trece años y viven en gran­jas con un mon­tón de chiquitines?

Bueno, algo así. En reali­dad las tie­rras entre los chi­qui­ti­nes que se hacen gran­des y la expan­sión de las ciu­da­des se están aca­bando. Por eso muchos Amish se están dedi­cando a empren­der nego­cios, la mayo­ría peque­ños, pero de éxito.

Los dos con­cep­tos principales

El nego­cio es un vehículo para algo más importante

Para los Amish, el nego­cio sirve a una visión más amplia, que variando de per­sona a per­sona, siem­pre incluye la fami­lia, la comu­ni­dad, su cul­tura y su fe. El nego­cio siem­pre es algo que sirve a esta visión de la vida, y por ésto pue­den ponerle lími­tes, resis­tir mejor las incer­ti­dum­bres y los fra­ca­sos, no dejarse enga­ñar por los can­tos de sirena en tiem­pos de abun­dan­cia, y encon­trar fuer­zas e ins­pi­ra­ción para tra­ba­jar en él.

  • Miedo: El miedo te sobre­pasa cuando te cen­tras en el fra­caso. Me creí un mon­tón de men­ti­ras [como] pro­ba­ble­mente fra­ca­sa­rás… y te pones muy agre­sivo cuando temes fra­ca­sar. Pero no es salu­da­ble… cuando te anclas en el miedo no esta­ble­ces rela­cio­nes… te cen­tras en el corto plazo
  • Fe: Los Amish se apo­yan en su feSi real­mente crees que Dios va a cui­darte, enton­ces debe­rías empe­zar a hacer nego­cios como si Dios fuera a cuidarte.
  • Valo­res: Pero tam­bién en sus valo­res: Si vas a ser un siervo-líder, eso sig­ni­fica que… la gente es muy impor­tante… ya no vas a por el dólar… vas para ayu­dar a la gente. ¿Y loso­bre bene­fi­cios? Vienen
  • ¿Por qué? La visión pro­por­ciona un por-qué, que les ayuda a ele­gir o recha­zar los cómos. Si tú eres eco­lo­gista –de ver­dad – , y tie­nes un por-qué eco­lo­gista es casi impo­si­ble que triun­fes con cómo con­ta­mi­nante: esta­rás luchando con­tra ti mismo.
  • *

No pue­des hacerlo todo tú solo

Depen­des de tus clien­tes, de tus emplea­dos, de tu fami­lia y de tu comu­ni­dad para que tu nego­cio salga ade­lante. La regla de oro (haz a los demás lo que quie­ras para ti) está detrás de su con­trol de cali­dad, del trato a los clien­tes, de los ser­vi­cios post-venta, del mar­ke­ting y de la manera en que tra­tan a los empleados.

No por­que seas bueno en algo sig­ni­fica que estás listo para hacer un nego­cio de eso –Michael Ger­ber, The E-Myth, revisited

¿Así que cómo triunfa un Amish que estu­dia hasta el equi­va­lente de 2º ESO? Parte del truco está en que su edu­ca­ción es más prác­tica e incluye cómo mane­jar dinero y evi­tar las deu­das. Parte está en que tra­ba­jan en la fami­lia desde peque­ños, pero con eso no basta.

Men­to­res: Cuando un Amish quiere empren­der pre­gunta a empre­sa­rios más vete­ra­nos que él, nota­ble­mente Amish.

Edu­ca­ción: Los Amish siguen leyendo des­pués de la escuela y, de juz­garlo nece­sa­rio y pru­dente, –a veces se equi­vo­can– toman cur­sos de con­ta­bi­li­dad, mar­ke­ting y cual­quier otra habi­li­dad que carez­can; siem­pre pen­sando en tér­mi­nos prácticos.

Emplea­dos: Con­tra­tan emplea­dos, de ser posi­ble, mejor capa­ci­ta­dos que ellos mis­mos, sean Amish o no.

Los difí­ci­les comienzos

Creen que saben tra­ba­jar, y no se dan cuenta que lle­var un nego­cio es algo dis­tinto… el tra­bajo que sabían hacer tan bien se con­vierte en un tra­bajo que saben hacer más una docena de otros que no saben hacer en absoluto.

El con­sejo Amish (esto es de los expe­ri­men­ta­dos) es ir poco a poco. Empie­zas el nego­cio sin dejar tu tra­bajo actual, como un pro­yecto de tar­des, de fin de semana o incluso pun­tual, e irse sol­tando según se va aprendiendo.

Expec­ta­ti­vas realistas

  1. Tra­bajo, tra­bajo, tra­bajo > Si te gusta un mon­tón de tiempo libre, empe­zar tu pro­pio nego­cio no es para ti.
  2. Aho­rro, aho­rro, aho­rro Ten­drás que apren­der a valér­te­las con lo que tie­nes, apa­ñár­te­las con tu cere­bro y no con tu cartera.
  3. Crí­ti­cas y cri­ti­co­nes Como le pasó a Noé, la gente pen­sará que estás un poco loco, que debes dejarlo. Pero al mismo tiempo nece­si­tas las crí­ti­cas en este momento. Escu­cha a quien tenga expe­rien­cia y a tus clien­tes, pero duda de los que “sólo pasa­ban por ahí” o “que­rían dar su opinión”.
  4. El tra­bajo no te va a lle­gar sólo Al con­tra­rio, debes ir a fuera y per­se­guirlo en la calle: camina, llama, haz ofer­tas, rebaja pre­cios iniciales.
  5. Los X pri­me­ros años son los más duros La “x” depende del tipo de nego­cio que empren­das, pero de nor­mal será largo, y no serán sólo las pocas ganan­cias o incluso las pér­di­das, sino tam­bién el momento en que las crí­ti­cas y las dudas serán más feroces.

Esto no es todo, amigos

Suc­cess Made Sim­ple va a tener un segundo post en este blog, Mar­ke­ting al estilo Amish, con la que cerraré el estu­dio de este libro.

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