Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Feliz fin de viernes

| 02/09/2011

Mi amiga es fun­cio­na­ria. Me cuenta mi amiga que al salir de la ofi­cina un vier­nes se encon­tró con una ciu­da­dana ante la puerta ya cerrada. Le pre­guntó si podía ayu­darle en algo, pues mi amiga tiene una agenda donde puede ano­tar cosas. La ciu­da­dana le con­testó que había venido del otro extremo de la isla y que no le había dado tiempo de lle­gar antes, pero que no se preo­cu­para, que sólo que­ría apro­ve­char para salu­dar, por­que la habían tra­tado muy bien.

Enton­ces mi amiga la recordó. Un año antes había venido tam­bién por la ofi­cina, si no depri­mida, sí la misma ima­gen de la tris­teza. Y recordó que sí, que la habían tra­tado bien, como se supone que tene­mos que tra­tar los fun­cio­na­rios a los ciu­da­da­nos. Espe­cial­mente si lo están pasando mal, por­que para eso estamos.

Me dice mi amiga que no la reco­no­ció de entrada por­que de radiante pare­cía otra per­sona. Me dijo que se quedó pen­sando luego, y algo así como que, bueno, que si estaba mal y se ha curado será asunto de los médi­cos, pero que se ale­gró de haber empu­jado en la buena dirección.

Un buen fin de viernes.

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