Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

¿Funcionamos?

| 26/07/2011

Ayer, en Cuando te pasas de pro­duc­tivo os hablé, entre otras cosas, de los pro­ble­mas que con­lleva ir cam­biando de herra­mienta de pro­duc­ti­vi­dad. Vamos a hablar de los cam­bios. Os habréis dado cuenta de que vivi­mos en un mundo de cam­bios cons­tan­tes –algu­nos no tene­mos más reme­dio que acep­tar– pero para otros pode­mos deci­dir si adop­tar­los o no.

La res­puesta a encon­trar el equi­li­brio es com­pli­cada. Antes ten­día a res­pon­der con el clá­sico “si fun­ciona, no lo arre­gles”, pero el tra­bajo en una orga­ni­za­ción grande me ha con­ven­cido de la sim­pleza –que no sim­pli­ci­dad– de esta regla. Rec­ti­fico, la regla en sí, no es mala, el pro­blema es que muchas veces no sabe­mos que sig­ni­fica “funcionar”.

¿acaso fun­cio­nar en 1910 sig­ni­fica lo mismo que fun­cio­nar en el 2011?

Hay per­so­nas que hacen sus ocho, nueve horas de tra­bajo, no per­ci­ben que pase nada malo y pien­san que todo “fun­ciona”. Pero luego resulta que los clien­tes están insa­tis­fe­chos. Os pon­dré un ejem­plo. Me pre­cio en res­pon­der la mayo­ría de las lla­ma­das al pri­mer tono. Creo que cuando una per­sona llama a una admi­nis­tra­ción no busca diver­tirse sino por­que tiene una nece­si­dad real y se encuen­tra inca­paz de resol­verlo de otra manera. Por eso hago todo lo posi­ble por aten­der­las bien. Y al res­pon­der­las así yo creía que las cosas fun­cio­na­ban. Pero a poco, con las que­jas, –de las que nos lle­gan mucho menos de las que son– me fui dando cuenta de que a mi telé­fono aca­ban lle­gando “rebo­ta­dos” de cua­tro sitios y de, a veces, haber pasado horas nave­gando por la web o la cen­tra­lita bus­cando la per­sona correcta que les pueda aten­der. Como pue­des ver, el pen­sar que todo fun­cio­naba por­que yo res­pon­día a la pri­mera era ingenuo.

Ade­más, en este mundo de cam­bios, ¿acaso fun­cio­nar en 1910 sig­ni­fica lo mismo que fun­cio­nar en el 2011? ¿Acaso pode­mos supo­ner que las expec­ta­ti­vas de los clien­tes no van a cam­biar el pró­ximo año? ¿Será sufi­ciente con adap­tarse a los cam­bios o habrá que lide­rar­los?

Inter­mi­ten­tes

Por eso nunca pode­mos asu­mir que todo está bien, pero tam­poco sirve vivir preo­cu­pa­dos sino ocu­pa­dos. Dejadme que escoja el símil de la con­duc­ción. ¿Qué hace­mos para sobre­vi­vir en la carre­tera? Estar atento a los indi­ca­do­res. Desde luego que tam­bién a las seña­les de trá­fi­cos y a los pea­to­nes –seña­les vivas de pre­cau­ción– y a los semá­fo­ros, pero sobre todo a los inter­mi­ten­tes de los otros coches. No sólo nos indi­can hacia que carril van a moverse, sino si están fre­nando, señal inequí­voca de una posi­ble anomalía.

Una orga­ni­za­ción recep­tiva es una orga­ni­za­ción alerta

En una orga­ni­za­ción, ¿cuál serían los inter­mi­ten­tes? Ideal­mente los habre­mos creado, habre­mos dis­puesto el tra­bajo de forma que cual­quier ano­ma­lía se señale sola. ¿Las que­jas de los clien­tes? Están bien, pero pue­den lle­gar dema­siado tarde o a una per­sona inca­paz de trans­for­mar­las en un plan de acción. ¿La de los tra­ba­ja­do­res? Desde luego, sobre todo de aque­llos com­pro­me­ti­dos con la orga­ni­za­ción y que se sien­tan con­ven­ci­dos de la nece­si­dad de trans­mi­tir­los de una manera posi­tiva y fruc­tí­fera. De lo con­tra­rio vol­ve­mos al “siem­pre se ha hecho así”. La con­ta­bi­li­dad es tam­bién una fan­tás­tica señal de alarma, que puede lle­gar dema­siado tarde, sobre todo si se ha embe­lle­cido un poqui­tín. Como veis no hay cana­les mági­cos, sino que hay que man­te­ner abier­tos y en forma todos los cana­les de comunicación.

Al nivel personal

Siem­pre tie­nes per­so­nas alre­de­dor que actúan de clien­tes y tra­ba­ja­do­res. Por ejem­plo: tu jefe o pro­fe­sor es un cliente al que tú sir­ves. De nuevo sus que­jas te pue­den lle­gar dema­siado tarde. Vale que un pro­fe­sor per­fecto corre­gi­ría a sus alum­nos en cuanto advierte el error, pero como alumno no pue­des com­pro­me­ter tu vida a la suerte de tener el mejor pro­fe­sor del mundo. Debes, por eso, ser activo en la comu­ni­ca­ción con el pro­fe­sor, no espe­res que te diga que vas mal, des­cú­brelo pronto para que pronto lo pue­das remediar.

Qui­zás no ten­gas con­ta­bi­li­dad, pero tie­nes extracto de tu cuenta corriente, o una hucha. Man­tente alerta ante las señales.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • No arre­gles lo que ya funciona
  • si fun­ciona no lo aregle#sclient=psy
  • si fun­ciona no lo arregle

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