Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Gané

| 22/07/2011

Tiene tres años, se enca­rama a una silla y desde ella, puesto en pie juega con­migo al ping­pong. Yo le tiro pelo­tas las más fáci­les que puedo. Él las resta rién­dose y cada vez que alcanza una con la paleta grita: “gané”. La pelota puede aca­bar en China, pero le day igual. Me dice: “gané, ¿ver­dad?” Y yo le res­pondo que sí, y soy honrado.

Eso es ganar cuando se está aprendiendo.

Cuando lle­ga­mos a la Luna, nadie se lamentó de que no pudié­ra­mos via­jar ni a Pró­xima Centauri.

Cuando des­pegó el pri­mer avión, nadie se lamentó de ape­nas levan­tara un par de pal­mos del suelo.

¿Por qué hemos de lamen­tar­nos de haber lle­gado a dónde podía­mos? Lo único a lamen­tar es no haberlo intentado.

Comparte en Twitter | Facebook