Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Escribir sin acabar hecho una almeja

| 22/07/2011

La silla mata. ¿Enton­ces qué hacer cuándo uno tiene un tra­bajo seden­ta­rio y encima escribe? Se me ocu­rrió que usar una grabadora.

Pro­ble­mas

Creo que ir andando por la calle con una gra­ba­dora puede cau­sar cierta sor­presa mien­tras uno está dic­tando un post. Bus­car zonas tran­qui­las y soli­ta­rias puede lle­gar a ser peli­groso. Incluso en la pro­pia casa puede cau­sar más de una sus­pi­ca­cia. Salvo que ten­gáis más ros­tro que un ser­vi­dor el tema compromete.

Hemos rela­cio­nado durante mucho tiempo el pen­sar con el estar sen­tado. Cami­nar no parece el mejor modo de pen­sar. Nos causa extra­ñeza que se pueda salir del para­digma del pen­sa­dor sedente.

En reali­dad es difí­cil corre­gir cuando uno va hablando. Incluso en un pod­cast bási­ca­mente se lee un texto, o por lo menos se desa­rro­lla un guión.

Lo bueno

La prin­ci­pal ven­taja es la salud. Cami­nar mien­tras uno “escribe”, ya me enten­déis, supone que uno está rea­li­zando aque­llo para lo que se supone que nues­tro cuerpo ha evo­lu­cio­nado: andar. Lo repito, nos puede gus­tar o no, tra­tar de resis­tir­nos o bus­car excu­sas, pero las prue­bas se acu­mu­lan y los hechos son tozu­dos: moverse es una nece­si­dad vital. ¿Te lo pongo trá­gico? La silla mata. ¿Te lo pongo posi­tivo? Andar es vida. ¿Merece la pena pasar por este expe­ri­mento? Sí.

Cami­nar genera crea­ti­vi­dad. Qui­zás más des­or­de­nada, pero desde luego tam­bién mucho más fresca, más infan­til y ágil. Será por qué oxi­gena las neu­ro­nas, por­que nos enfrenta a los estí­mu­los que nos salen por el camino o sabrá Dios por qué. Bueno, a mí me fun­ciona. Mi parte seden­ta­ria le gus­ta­ría que no fuera así, pero lo es. El deporte y el cami­nar me ayu­dan a pen­sar mejor.

Uno tiene que pasarlo a texto, y eso nos obliga a corre­gir­nos. Esta forma de tra­bajo impide tener la ten­ta­ción de ter­mi­nar pronto sin mirar. Algu­nas ideas que nos vinie­ron a la mente habrá que desechar­las. Otras que ape­nas esbo­za­mos habrá que desarrollar.

¿Vale la pena?

Pues esto es lo que pre­tendo pro­bar. No en el sen­tido de ver que listo que soy, sino poder mos­trarme a mi mismo, si este sis­tema es mejor para desa­rro­llar un escrito. De momento estoy usando un viejo móvil de mi her­mano con fun­ción de gra­ba­ción de voz y un par de gigas de tarjeta.

No he hecho es un dic­tado al uso. Impo­si­ble por­que no tenía sen­tido copiar un borra­dor. Más bien he escu­chado la gra­ba­ción dos veces mien­tras iba escri­biendo. Y luego he aña­dido cosas.

La cosa parece haber fun­cio­nado en este post. Pero es muy pronto para decirlo. Pude gra­bar un borra­dor en un tiempo muy breve. Las ideas vola­ron y tras­pa­sarlo y corre­girlo ha lle­vado muy poco tiempo. En cual­quier caso debéis tener una velo­ci­dad meca­no­grá­fica decente. Si no dudo mucho que merezca la pena –razón de más para que aprendáis-.

Lo que no tengo ni idea (todavía)

Vale, parece que fun­ciona para post cor­tos. ¿Y para una novela? Den­tro de poco os cuento.

Mi idea es gra­bar peque­ñas “perí­co­pas”. Con ello me refiero a las más peque­ñas uni­da­des narra­ti­vas con sen­tido. Ejem­plo clá­sico: una de las pará­bo­las de la Biblia. Una vez tenga estas perí­co­pas las paso a texto y… vere­mos a ver que pasa. Espero que fun­cione, nece­sito la luz del día.

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  • cuento sen de la almeja

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