Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Infantil

| 24/09/2011

Duele que te digan infan­til con once años. En parte por­que sabes que, en un poquito, tie­nen razón. Pro­tes­tas y los ojos se te lle­nan de lágrimas.

Duele que te digan viejo con cua­renta y un años. En parte por­que sabes que, en un poquito, tie­nen razón. Pro­tes­tas y te lle­vas la mano a las sie­nes para disi­mu­lar las canas.

Pero luego pue­des pen­sar que un águila no llora por­que sus alas no ten­gan dedos, ni el oso se preo­cupa de ser una bes­tia enorme y soli­ta­ria. Son así y usando todo lo que tie­nen son felices.

Qui­zás lo malo sería que te lla­ma­ran infan­til con cua­renta y un años, o viejo a los once. Y lo diver­tido es que a los once se imita a los vie­jos y a los cua­renta y uno, a todos, nos queda un poco de infan­til. A mí me queda y espero que sea la parte buena del lote.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • alter­na­tiva al folio para coger apun­tes 2011

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