Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Información o entretenimiento

| 03/10/2011

En una ofi­cina se nota cuando el día ante­rior se ha jugado un gran par­tido de fút­bol. Mani­fes­ta­cio­nes de ale­gría y orgu­llo se mez­clan con las de depor­ti­vi­dad, resig­na­ción y rabia. Y es que haber dedi­cado dos horas al fút­bol de un tiempo que todos hubie­ran per­ju­rado que care­cían ha tenido su recom­pensa: ahora pue­den hablar de fút­bol. Eso sí, nadie les ha pre­gun­tado su opi­nión y nin­gún entre­na­dor en su sano jui­cio con­si­de­rará pre­gun­tar a un ofi­ci­nista cómo diri­gir su equipo. Saben que saben más y que si ganan se que­da­ran en el cargo y si pier­den irán al paro; nadie asu­mirá la res­pon­sa­bi­li­dad por ellos. Esa pecu­liar clase entre los taxis­tas que pro­cla­man sus sofla­mas polí­ti­cas a todo aquel que tenga la des­gra­cia de subirse a sus vehícu­los, se mofa­ría hasta el escar­nio de cual­quier polí­tico que con­fe­sara que su pro­grama fallido se lo había suge­rido un taxista.

Opino y me divierto

Se reco­no­cen y pro­te­gen los dere­chos: […] a comu­ni­car o reci­bir libre­mente infor­ma­ción veraz por cual­quier medio de difu­sión. ~ Artículo 20.1.d) Cons­ti­tu­ción Española.

Nos encanta opi­nar, y como para opi­nar hay que infor­marse uno acaba cayendo en la tira­nía de la pro­pa­ganda. Parece ser que tene­mos el deber de estar infor­ma­dos. Y como no espe­ci­fica la pro­pa­ganda cuá­les son los lími­tes de nues­tro con­sumo de infor­ma­ción, uno tiende a pen­sar que es infi­nito. Por mucho que nos dedi­que­mos siem­pre nos que­da­re­mos cor­tos. Si uno se deja lle­var, acaba sin­tién­dose cul­pa­ble por no haber visto un noti­cia­rio más. —¿Y cómo pue­des opi­nar si no has leído la prensa con­ser­va­dora / libe­ral / local / nacio­nal / inter­na­cio­nal /galáctica / rosa? A lo peor uno no se da cuenta de que todas esas dis­cu­sio­nes, opi­nio­nes y que­jas al viento no son sino otra forma de entre­te­ni­miento. Hablar de fút­bol o que­jarse del gobierno, sea cual sea éste, o defen­derlo si uno es sim­pa­ti­zante se acaba con­vir­tiendo en un pasa­tiempo social. Si uno pon­dera bien las accio­nes se da cuenta que poco nos importa la polí­tica o el fút­bol: lo fun­da­men­tal en todo esto es for­mar parte del grupo. Los niños hacen exac­ta­mente lo mismo cuando com­pran el último juguete de moda: no es tanto el juguete lo que interesa como el que todo el mundo lo tiene y tie­nen miedo, y con razón, de ser deja­dos de lado.

La ofi­ci­nista emperatriz

Os voy a ser­mo­nar. Se siente, a veces hay que hacerlo. Espero que me per­do­néis si sabéis que a mi tam­bién va diri­gido este sermón.

¿Para qué seguís las noti­cias? Si es por entren­te­ni­miento, muy bien, pero enton­ces no bus­quéis en las noti­cias una excusa para pos­ter­gar otras par­tes de tu vida. Como aque­lla auxi­liar admi­nis­tra­tiva que lle­gaba tarde al tra­bajo por­que “tenía obli­ga­ción de estar infor­mada de todas las deci­sio­nes del gobierno”, y por supuesto tam­bién de las crí­ti­cas. Qui­zás encon­trara diver­sión en ver como la bolsa refle­jaba o no las últi­mas medi­das, pero luego no tra­taba de cam­biar nada. Con ser la que más sabía de polí­tica en la ofi­cina, le bas­taba… hasta que le llegó la carta de des­pido y ella se pre­gun­taba indig­nada como era posi­ble que no hubie­ran tenido en cuenta su obli­ga­ción de ciu­da­dana de estar informada.

A veces me he des­cu­bierto a mí mismo ocu­pado en reci­bir noti­cias de una cri­sis en no sé qué país como si yo fuera el pre­si­dente de la nación. Pero luego, hacer no hacía nada. Bueno, salvo que­jarme de que la gente no hacía nada y bus­car el apoyo de gen­tes que tam­bién se que­ja­ban de la gente que no hacía nada, pero que tam­poco no hacían nada. Y que per­dían el tiempo que­ján­dose de que nada se hacía.

Sin dar­nos cuenta, nos está­ba­mos que­jando de noso­tros mismos.

La deci­sión

Lo que hay que hacer es evi­dente: tomar una deci­sión. O deci­dir que las noti­cias que se ven en la tele­vi­sión, por crue­les que sean, son un pasa­tiempo o hacer algo al res­pecto. Si nues­tra única actua­ción polí­tica es votar cada cua­tro años, es absurdo obli­garse a ver los tele­dia­rios día tras día. Debe­mos ajus­tar nues­tro con­sumo de infor­ma­ción a las res­pon­sa­bi­li­da­des que real­mente lle­va­mos y ser muy fir­mes, por­que nos va la vida en ello.

¿Quie­res hacer algo al respecto?

  • Afi­líate a un partido

  • Par­ti­cipa en una comu­ni­dad de vecinos

  • Ini­cia un movimiento

  • Pro­pón alguna mejora con­creta (y lidera la mejora)

  • Funda un partido

  • O pasa más tiempo con quien nece­sita amor, y no pon­gas a las noti­cias como excusa

  • Tam­bién es nece­sa­rio para que con tu com­por­ta­miento dia­rio (el con­sumo, tus for­mas de ocio, tu rela­ción con tu comu­ni­dad) seas cohe­rente con lo que quie­res del mundo y para el mundo. Aña­dido de la refle­xión de anusk­plt 4 de octubre

Este es uno de los posts que se per­dió cuando se me cayó la base de datos del blog. Afor­tu­na­da­mente, el haberlo com­par­tido en paper blog me ha per­mi­tido recuperarlo.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • INFORMACION DE ENTRETENIMIENTO
  • infor­ma­ción y entretenimiento
  • tiempo dedi­cado al fút­bol en los telediarios

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