Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

La tecnología no lo es todo, la batalla de Lissa

| 21/07/2011

Desde hacía algún tiempo he venido rumiando la idea de com­par­tir las lec­cio­nes que se pue­den sacar de la gue­rra. Soy cons­ciente de que no es tema que se pueda redu­cir a ban­de­ras y glo­rias. La gue­rra es impla­ca­ble, y pre­ci­sa­mente por eso con­tiene ense­ñan­zas apli­ca­bles a todo en la vida.

La Bata­lla de la Isla de Vis, o de Lissa, pone el inte­rro­gante a la tesis moder­nista, la tec­no­lo­gía y el pro­greso sal­drán siem­pre triun­fan­tes. ¿Os acor­dáis de Julio Verne? ¿Os acor­dáis qui­zás de “Eráse Una Vez el Hom­bre”? Pues pre­ci­sa­mente esto es su leit motiv.

Y sí, tanto cien­cia como tec­no­lo­gía tie­nen mucho que ofre­cer. Esto no lo voy a poner en duda.

Pero…

Una flota del Impe­rio Autrohún­garo más pequeña y anti­cuada se impuso a la mayor y más moderna flota del vigo­roso Reino de Ita­lia. De hecho, los caño­nes aus­tría­cos no podían cau­sar más que daños secun­da­rios a los nue­vos aco­ra­za­dos ita­lia­nos. Y no, no pue­den los ita­lia­nos escu­darse en el clima, ¿qué pasó?

Pasó que el coman­dante Italiano:

  • Dio órde­nes con­fu­sas. Qui­zás a él le pare­cía que estaba dele­gando y dando ini­cia­tiva a sus capi­ta­nes, pero lo que suce­dió es que éstos no enten­die­ron que quería.

  • Cam­bió de buque insig­nia según comen­zaba la bata­lla. En aque­lla época, al no dis­po­nerse de radio, los subor­di­na­dos esta­ban espe­rando las seña­les del barco insig­nia. Por lo visto a alguien se le olvidó avi­sar del cam­bio de buque insig­nia, y se que­da­ron espe­rando órde­nes al barco que no era.

  • Dió órde­nes y contraórdenes.

  • Se des­mo­ra­lizó ense­guida al ver los pri­me­ros fracasos.

Por su parte las tri­pu­la­cio­nes y capi­ta­nes italianos.

  • No esta­ban bien entre­na­das y/o organizadas.
    • Manio­bra­ron mal
    • Se les olvidó car­gar muni­ción al disparar
  • Eran inca­pa­ces de asu­mir la iniciativa.

En con­traste Tegett­hoff, el almi­rante Aus­tríaco, dio una orden sen­ci­lla, aun­que deses­pe­rada; ata­car al espo­lón con los aco­ra­za­dos, y fue a por ellos a toda velo­ci­dad. No tenía otra, al cañón per­de­ría siem­pre. De haber rehuído el com­bate, los defen­so­res de la isla de Vis no habrían resis­tido la inva­sión italiana.

Y así, a pesar la infe­rio­ri­dad núme­rica y tec­no­ló­gica, se impuso la expe­rien­cia, la orga­ni­za­ción, la buena direc­ción y el mejor hacer.

Lo más triste de todo fue que el coman­dente ita­liano anun­ció una gran vic­to­ria, a pesar de la pér­dida de dos aco­ra­za­dos. Con el tiempo se supo la ver­dad y hoy no vale la pena recor­dar su nombre.

Toda­vía más triste es que aún hoy, cuando las cosas van mal en una orga­ni­za­ción, lo pri­mero que se piden son más orde­na­do­res. Error, auto­ma­ti­zar una orga­ni­za­ción inefi­caz es auto­ma­ti­zar la inefi­ca­cia. Dejadme poner un ejem­plo más claro, hasta que no se forme bien en admi­nis­tra­ción, docu­men­ta­ción, biblio­te­co­no­mía, archivo y pro­duc­ti­vi­dad (no sólo en Dere­cho) al per­so­nal de los juz­ga­dos, me parece que la jus­ti­cia espa­ñola va a con­ti­nuar por el triste camino en el que está.

La Bata­lla de Lissa demues­tra lo que unos bar­cos de madera lide­ra­dos por un almi­rante de hie­rro pue­den hacer con­tra bar­cos de hie­rro lide­ra­dos por un almi­rante de madera. ~Ante Sucur

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