Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Marca personal: Conoce donde te encasillan – es difícil cambiarlo

| 22/07/2011

Artículo ori­gi­nal en inglés de Leo Babauta, en Zen Habits. (Uncopyright)

Mucha gente no se da cuenta de que en cuanto empie­zan a hacerse un nom­bre, está creando una marca… y lo que es más, esa marca resulta difí­cil de cam­biar una vez que está esta­ble­cida en las men­tes de la gente.

Cuando la gente empieza a cono­certe, ya sea en el tra­bajo, en una rela­ción per­so­nal, a tra­vés de tu blog o de otra manera, estás esta­ble­ciendo una repu­tación… te ponen en un caje­tín en sus men­tes. Una vez que estás den­tro de ese caje­tín, es muy difí­cil salir.

No es que las pri­me­ras impre­sio­nes sean todo – la gente no siem­pre te mete en un caje­tín basado en la pri­mera impre­sión. Pero según te van cono­ciendo, encuen­tran un caje­tín para ti. Y con el tiempo (en reali­dad muy poco), ese caje­tín se soli­di­fica en sus mentes.

El pro­blema llega cuando quie­res cam­biar: cam­biar de carrera, con­ver­tirte en una nueva per­sona, rein­ven­tarte a ti mismo como amigo. ¿Cómo salir de ese caje­tín? Es muy difícil.

Cam­bio de Carre­ras y el obs­táculo del Cajetín.

Pon­ga­mos a mí mismo como ejem­plo (a Leo Babauta, n.d.t): Me he hecho un nom­bre como blog­ger y autor sobre sim­pli­ci­dad y pro­duc­ti­vi­dad y otros temas análo­gos de no fic­ción. Según la gente me conoce me va enca­si­llando en sus men­tes. ¿Pero qué pasa­ría si qui­siera con­ver­tirme en un escri­tor de fic­ción? ¿Es posible?

No hay muchos auto­res famo­sos –famo­sos de ver­dad– que en no fic­ción y que más tarde se hayan hecho auto­res de fic­ción de éxito. Algu­nos auto­res de fic­ción empe­za­ron en el perio­dismo o en el tra­bajo aca­dé­mico, y se hicie­ron con algún nom­bre, pero la mayo­ría de los lec­to­res nunca habían oído hablar de estos escri­to­res hasta que su pri­mera obra de fic­ción triunfó en ven­tas (Twain, Hemingway…)

Se ha hecho, pero es extre­ma­da­mente raro. ¿Por qué? ¿Son los auto­res de no fic­ción malos escri­to­res de fic­ción? ¿Les falta ima­gi­na­ción? Qui­zás a algu­nos, pero ale­ga­ría que es muy difí­cil hacer el cam­bio con éxito por­que la gente ya los ha encasillado.

Los escri­to­res de fic­ción pue­den escri­bir no fic­ción, sobre todo si está rela­cio­nado con la escri­tura. Step­hen King, por ejem­plo, tuvo éxito con su exce­lente libro de no fic­ción “On Wri­ting” (Sobre la escri­tura)… pero eso no nece­sitó un cam­bio de casi­lla. La gente ya pen­saba que él era un nove­lista de éxito, por lo que leer sobre como se con­vir­tió en un escri­tor de éxito no nece­si­taba cam­biar su per­cep­ción de Step­hen King.

Algu­nos cam­bia­ron con éxito – cuando hice esta pre­gunta en Twit­ter, tuve algu­nas bue­nas res­pues­tas, inclu­yendo a Dave Eggers, Nick Hornsby, Ann Dillard, y algu­nos otros. Ale­ga­ría que el cam­bio no fue un salto tan grande para la mayo­ría de estos escri­to­res, que escri­bie­ron memo­rias antes de hacer el cam­bio. La escri­tura de memo­rias no es muy dife­rente de la fic­ción, en mi opi­nión. Pero mudar de ser famoso en el campo de la auto­ayuda, por ejem­plo, a ser famoso por la fic­ción es mucho más difícil.

Se aplica tam­bién a otras áreas. Michael Jor­dan trató de cam­biar del balon­cesto al base­ball, y ade­más de una gran dife­ren­cia en su talento entre ambos depor­tes, la gente pensó que sólo se estaba divir­tiendo en el base­ball. Aún lo con­si­de­ra­ban una estre­lla del baloncesto.

Algu­nas per­so­nas empie­zan haciendo más de una cosa: Bo Jack­son fue famoso tanto en el fút­bol –ame­ri­cano– como en el base­ball… pero lo fue desde el prin­ci­pio, desde que fue cono­cido. No tuvo que cam­biar de cajetín.

Como se aplica a tu vida personal

De la misma manera que la gente enca­si­lla a un autor, atleta u otra cele­bri­dad según les van cono­ciendo, tam­bién enca­si­llan a la gente que encuen­tra en la vida real. Así que cuando la gente te conoce, te enca­si­lla, aun­que pueda lle­var­les un rato antes de que con­si­gan la sufi­ciente infor­ma­ción para ponerte fir­me­mente en una buena casilla.

Por ejem­plo, diga­mos que encuen­tras a alguien en el tra­bajo… en tus pri­me­ras impre­sio­nes de la per­sona, podrías sacar cierta infor­ma­ción sobre él y empe­zar a pro­ce­sar la infor­ma­ción. Notas sobre la per­sona: “ven­de­dor”, “alto”, “extro­ver­tido”, “amis­toso”, “buena pre­sen­cia”, “agre­sivo”, “astuto”, “egoísta”.

Todas esas impre­sio­nes te ayu­dan a tomar deci­sio­nes sobre la per­sona. Pero podrías no saber, incluso des­pués de pasar una hora con la per­sona, en que casi­lla encaja. Pero luego lo bus­cas en goo­gle, y cono­ces su edu­ca­ción, sus éxitos, fami­lia. Lees su blog, y sacas aún más infor­ma­ción. Te lo vuel­ves a encon­trar, hablas por telé­fono, tra­ba­jas con él en algún pro­yecto. Pronto tie­nes una idea razo­na­ble­mente buena de la per­sona y la enca­si­llas ahí firmemente.

¿Pero qué pasa si el tipo quiere cam­biar? ¿Qué ocu­rre si el tipo ya no quiere ser agre­sivo ni egoísta? ¿Y si desea hacerse una per­sona que escu­cha, más com­pa­sivo, más ama­ble? ¿Te sería fácil cam­biarle de cajetín?

Es posi­ble, pero no fácil. Nece­si­ta­ría muchí­sima nueva infor­ma­ción –sus accio­nes, pala­bras, nue­vos artícu­los en su blog, rela­tos de otras per­so­nas sobre las cosas en las que está tra­ba­jando últimamente.

Lo mismo se aplica a ti mismo: estás ofre­ciendo una impre­sión a los demás, en todo lo que haces, dices y escri­bes, en tu tra­bajo y en las rela­cio­nes per­so­na­les. Todos te enca­si­llan. ¿Cuál crees que es tu casi­llero? Pro­ba­ble­mente es dife­rente para dife­ren­tes rela­cio­nes, depen­diendo de lo mucho que la gente sabe acerca de ti.

Cómo apli­car esta idea

¿Qué lec­cio­nes pode­mos sacar de otras? Sim­ple­mente que debes medi­tar sobre tus casi­lle­ros, sobre como te enca­si­llan y como estás enca­si­llando a los demás.

Algu­nos pensamientos.

¿Qué impre­sio­nes les das a los otros en las inter­ac­cio­nes per­so­na­les? ¿En Inter­net – a tra­vés de Face­book, Twit­ter, email, blogs? ¿En el trabajo?

¿Cómo te con­du­ces – eres posi­tivo, enér­gico, refle­xivo, ama­ble, que­jita, nega­tivo, celoso, exa­ge­ra­da­mente com­pe­ti­tivo, cola­bo­ra­dor, crea­tivo, pere­zoso, lleno de confianza?

¿En qué casi­llero te gus­ta­ría estar en las men­tes de los otros? Intenta com­por­tarte de esa manera hasta que se haga realidad.

¿Te importa cómo te enca­si­llan los demás? Qui­zás sí, qui­zás no, qui­zás no debie­ran. Qui­zás sí que te afec­tan, y merezca la pena considerarlos.

¿En que casi­lla te están poniendo los demás, basado en tu tra­bajo y lo que ofre­ces al mudo ( a tra­vés de tu blog, por ejem­plo)? ¿Es ésta la casi­lla donde quie­res estar?

¿En qué casi­lle­ros pones a los demás?¿En qué se basa?¿Tienes toda la infor­ma­ción nece­sa­ria para hacer un buen jui­cio? ¿Podrías cam­biar de casi­lle­ros si reci­bie­ras nueva información?

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • cam­bio en el tra­bajo cuando te afec­tan blog
  • cuando te enca­si­llan como amiga amor
  • enca­si­llado sin poder cam­biar de trabajo

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