Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Más allá de la Tormenta

| 01/10/2011

Resu­men

Cua­tro ado­les­cen­tes, per­di­dos en medio de una tor­menta, aca­ban en un pue­blo sacado del siglo XVI, ais­lado del resto del mundo, que vive ate­rrado bajo la ame­naza del siguiente ata­que de una horda de demonios.

Notas

Hace seis años, (la fecha del pdf es de la última impre­sión), me ins­piré en los Amish para crear esta obra. Sí, es cierto que los Amish no lle­van espa­das, pero he supuesto que los demo­nios serían barra libre. A decir ver­dad, lo de los Amish era lo de menos, lo impor­tante era res­pon­der a una pre­gunta: ¿Cómo vivi­ría­mos si los demo­nios fue­ran obje­ti­va­mente reales, sin que nadie pudiera dudar de su existencia?

Infor­ma­ción

Pala­bras: apro­xi­ma­da­mente 7000

Pági­nas: 25

Des­carga

Extracto

Debe­mos la vida a “el sim­ple”. Así es como lo lla­ma­ban los niños del pue­blo del que pronto te hablaré. Pero “el sim­ple” tenía un nom­bre, Adal­berto, mien­tras que el pue­blo no nece­si­taba nin­guno; más allá del muro del miedo era lo único que había. Lo que pasó, según me con­ta­ron y pude dedu­cir luego, fue que Adal­berto nos encon­tró cuando vol­vía de traer la leña para aque­lla tarde de invierno. Sí, era invierno a ese lado de la tor­menta. Esta­ría­mos incons­cien­tes sobre el barro, empa­pa­dos de llu­via, ape­nas ves­ti­dos de manga corta y san­da­lias, mien­tras el viento de la tarde nos con­ge­laba len­ta­mente los múscu­los. Supongo que Adal­berto, hecho a los sacos de pata­tas y a guiar per­che­ro­nes, nos cargó como plu­mas en su carro…

Comparte en Twitter | Facebook