Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

El equipo de la patata caliente

| 14/12/2011

Es muy gra­cioso obser­var al segundo equipo de balon­cesto de sép­timo. Todos los chi­cos jue­gan a la patata caliente –todos tie­nen miedo al balón. Lo pasan tan pronto como lo reci­ben. Nadie quiere mane­jarlo y nadie tira. Se lo pasan hasta que el opo­nente lo roba.

El par­tido de esta tarde iba 21 a 0 hasta que un chico –lite­ral­mente la mitad de alto que los demás– por fin tira y ¡encesta! Toda la can­cha se vuelve loca –incluí­dos los fans del equipo contrario.

¿Te suena fami­liar? ¿Crees que es cosa de niños? ¿Seguro? Muchas per­so­nas van por la vida con esta misma acti­tud. Pien­san que el mundo se divide en dos cla­ses de per­so­nas: líde­res y masa, y que ellos son masa. Nunca van a inten­tar nada arries­gado por­que pien­san que ese no es su papel. No son líde­res, ni famo­sos, ni nada. Pien­san que care­cen de lo que nece­sita para poner su sue­ños en mar­cha o que, si lo tie­nen, los ries­gos son tan gran­des que más vale pasarle la pelota a otro.

Lo malo es que ese otro no puede vivir tus sue­ños, sólo los pro­pios. Por el sen­ci­llo prin­ci­pio de que nadie puede vivir por tí. Este equipo B de sép­timo ni siquiera fun­ciona como equipo, cuando un com­pa­ñero le pasa la pelota a otro, no lo hace para faci­li­tar la jugada que dé lugar a la canasta; sino para sacarse la res­pon­sa­bi­li­dad de encima y encar­gár­sela a otro.

Tener la pelota es ser un héroe

El balon­cesto es una fábrica de héroes. Cada vez que un juga­dor tiene la pelota es el pro­ta­go­nista del encuen­tro. El resto de los juga­do­res; el resto del mundo res­ponde a sus accio­nes. Des­gra­cia­da­mente, los juga­do­res del equipo B de sép­timo eran inca­pa­ces de verlo; no se sen­tían héroes en abso­luto, sino como una lie­bre en medio de los lobos. Mejor será que otro asuma la responsabilidad…

¿Tene­mos la pelota?

La vida nos da muchas veces la pelota. Qui­zás no siem­pre en posi­ción de un tiro directo a canasta, pero sí la posi­bi­li­dad de jugarla, de mover­nos con ella, de hacer una finta incluso un pase, sí, pero un pase para acer­car nues­tro equipo al tiro, no para ale­jar­nos de la responsabilidad.

Es el día que nos ente­ra­mos de un curso de acceso a la uni­ver­si­dad para mayo­res de 25 años; o de un nego­cio que se tras­pasa o los rumo­res de una opo­si­ción que se con­voca. Incluso y si crees en esto de Inter­net, la pelota la tie­nes todos los días y a todas horas, siem­pre pue­des publi­car y hacer algo por tus sue­ños, que pon­drán tam­bién en mar­cha los nues­tros, sí nues­tros por­que tus sue­ños son nues­tro tesoro.

¿Y los riesgos?

¿Te acuer­das del équipo B de sép­timo? Iban per­diendo 21 a 0 y aún así no se atre­vían a jugar. ¿Para qué? ¿Para defen­der ese resul­tado? Aún en el caso mila­groso de que se pudiera defen­der un resul­tado en balon­cesto por más de diez minu­tos, ¿21 a 0?

¿No es la vida del que nunca intenta sus sue­ños así? ¿No sigue per­diendo 21 a 0 y no se atreve a arries­garse? ¿Para qué? ¿Para que escri­ban en su epi­ta­fio: “no fra­casó en nada”?

Mejor vivir.

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  • Que sig­ni­fica pelota en tus sueños

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