Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Los papeles son personas

| 16/09/2011

Una de las pri­me­ras cosas que he notado tra­ba­jando es que rara­mente se trata mal al cliente que acude per­so­nal­mente. A veces incluso parece que se hace lo mismo que se haría con un her­mano. Sin embargo, ¿qué pasa cuando esa misma per­sona, en el mismo caso, acude en forma de papel? Pues que el inte­rés es mucho menor.

Y me diréis que es la natu­ra­leza humana, que es mucho más fácil sen­tir empa­tía ante el ros­tro humano, que ante un objeto. Tenéis razón, pero como la huma­ni­dad está fabri­cada con espe­ranza y sue­ños, no nos pode­mos que­dar en nues­tros errores.

Y en este caso nues­tros erro­res dis­cri­mi­nan a la gente. Quien pre­senta una soli­ci­tud por escrito, lo hace con­fiando en que será aten­dida, al menos, con jus­ti­cia y efi­ca­cia. A noso­tros nos toca hacer el esfuerzo de ver en ese escrito, incluso en ese email, a la per­sona que está detrás y tra­tarlo como una persona.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • acude veces y esta trabajando
  • un con­sejo de un oficinista

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