Sabia Vida
Presentación

Sabia Vida es un proyecto artesanal, sin ánimo de lucro, en el que comparto reflexiones y pensamientos en torno al minimalismo como forma de vida, el esencialismo, que viene a ser lo mismo, y la sabiduría en general. Sigue...

Kayak CC -by -nc Brian Dewey

¿Proyecto?

Lo llamo proyecto porque no considero que Sabia Vida sea un blog al uso; más bien es una colección de artículos sobre minimalismo que, además, contiene un pequeño blog en la forma de un simple diario. Un blog típicamente es un diario con entradas más bien pequeñas mientras que Sabia Vida, —en su actual encarnación— exige que todos sus artículos tengan un mínimo de mil quinientas palabras. Nunca he podido decidir si debía seguir el modelo del diario o de la revista y el resultado fue mezclar ambos conceptos, de una manera un tanto anárquica. Quiero reivindicar el artículo grande, que era lo que no hace tanto era normal, pero al mismo tiempo me gusta la frescura y el carácter íntimo del diario. Así que, mi experimiento actual, es dejar a cada uno su sitio: artículos independiente y diario en su puesto.

Artesanal

Por artesanal me refiero a que este blog está programado a mano. He escrito yo mismo el código de cada página, incluído el HTML y el CSS, sin usar generadores, ni CMS de ningún tipo. No me entendáis mal, no soy ninguna especie contradictoria de ludita informático. Es que, por un lado y antes que nada, me encanta escribir código, y este blog me da la oportunidad perfecta. En segundo lugar sucede que todos los sistemas más o menos automatizados que he probado —y han sido unos cuantos— resultan exagerados para esta pequeña página. En tercer lugar, esta alternativa artesana me permite experimentar con pequeñas cosas del diseño aquí y allá, jugando en el sentido más divertido de la palabra, con diversos elementos, a ver qué sale.

La única excepción es el sistema de comentarios, que decidí no programar yo mismo, más que nada porque llevo años sin tener comentarios en mi blog, y no quería estar metiendo la pata en donde no tengo ni idea. Aunque quizás, en un futuro, me acabe liando la manta a la cabeza. Desgraciadamente tuve que quitar el sistema de comentarios de Disqus, porque estaba haciendo llamadas a recursos extraños ¿malware? Mejor prevenir que curar.

Sin ánimo de lucro

Sabia Vida no pretende venderte nada. Aquí no encontrarás anuncios de ningún tipo. Quien me quiera hacer alguna oferta, darme alguna comisión, que desespere. Aquí no. No soy ni comunista, ni estoy en contra en principio de la publicidad, pero aquí no. Opino que todo el mundo tiene el derecho a ganarse la vida, a producir y a comunicar lo que produce, y a ofrecer sus servicios en libertad. Pero también sucede que el dinero puede transformar los proyectos. No estoy dispuesto a correr ese riesgo con Sabia Vida, punto pelota.

Por las mismas razones Sabia Vida tampoco te pedirás que te suscribas a nada, —aunque hay una lista de correos si quieres mantenerte al día—, ni que le des a ningún botón de compartir, ni siquiera tiene estadísticas para saber qué haces o dejas de hacer, visitar o dejar de visitar. No quiero que le des al like a uno de mis artículos solo porque pienses que me hace feliz, o compartas nada por compartir. Mi esperanza es que, si algo de verdad merece la pena, encontrarás la forma de comunicarlos y, si no lo merece, mejor que no lo compartas, si no para mí, seguro que sí para el mundo.

Minimalismo y esencialismo

La idea básica del minimalismo como forma de vida, o el esencialismo, es que tenemos demasiadas cosas, trabajamos demasiado y mal y vamos corriendo toda la vida sin llegar a ninguna parte. El resultado es frustración, deudas y rabia.

En vez del trabajar para comprar, o el sueño moderno de lo quiero todo y lo quiero ahora, el minimalismo propone pararse a pensar qué es lo que necesito de verdad y hacer lo posible para conseguirlo mientras se disfruta del viaje por el camino. No es una ética, pero sí un medio, una disciplina para alcanzar una forma sabia de vivir. Como todo, puede llevarse a extremos caprichosos, extravagantes, contradictorios e inquisitoriales. Puedes jugar al mi papá tiene un coche más pequeño que el tuyo o pasarte mil horas pensando en si regalo esta cosa o la dejo. Puedes ser un fanático pretencioso y puedes también tener tu gurú especial, lo que espero nunca ser, puedes en fin cometer todos los errores que se cometen al seguir cualquier doctrina. Pero el minimalismo ofrece también los medios para advertir esos errores, sonreír y seguir adelante.

Sin copyright

Todo lo que yo cree en Sabia Vida está libre de copyright. Eres libre de compartirlo y usarlo como quieras. Si te apetece copiarlo y pegarlo en tu blog, eres muy libre de hacerlo. Si quieres convertirlo en un libro, adelante. La ley te obliga a citarme como autor, pero tampoco me va a quitar el sueño que te hagas pasar por mí. Tú serás la única víctima si haces tal cosa. Lo que sí estaría bien es que crees lo que quieras a partir de mis reflexiones o las hagas llegar a quien sea de la mejor forma posible.

Una salvedad

Ocasionalmente uso materiales que he encargado a otra gente, como ilustraciones, o que tomo de fuentes con derechos que me pertimen usarlo. Evidentemente no puedo liberar de copyright esos materiales porque no son míos. Que yo dé el paso de ofrecer libremente Sabia Vida, no significa que no respete el derecho de otros a su propiedad intelectual. Antes al contrario. Precisamente porque existe la propiedad intelectual, liberar un contenido al dominio público tiene un sentido, el mismo sentido que construir un puente gratuitamente. Además tened en cuenta que para mí Sabia Vida es una ocupación caballeresca, mientras que otros pueden necesitar sus fotos o sus dibujos para ganarse el pan.

Un poco de historia

Cuando empecé escribiendo en la red, —digamos que en 2007—, el nombre del blog vino de forma natural a quien era un antiguo seminarista, como Sabiduría y Vida, más que nada por que la forma lo-que-fuera y vida era un título muy popular en publicaciones y proyectos religiosos. La idea general era la misma: tratar de hacer práxis de la teoría. En mi caso, mi pretensión, era aplicar la sabiduría, viniera de donde viniera, a la práctica real. Supongo que esa idea general ha sobrevivido toda esta década.

Una segunda parte fue cuando decidí opositar y busqué ayuda en GTD. Eso convirtió a Sabiduría y Vida, ya con su nombre definitivo, en un blog de productividad que llegó a alcanzar un poco de notoriedad en esos círculos. Sin embargo, con el tiempo fuí perdiendo interés en la productividad en sí misma y centrándome más en el minimalismo. Esta deriva no fue caprichosa, sino fruto de dos reflexiones: la primera es que las técnicas de productividad personal pueden decirnos cómo debemos hacer las cosas para alcanzar nuestros objetivos e incluso despejar nuestro panorama de asuntos que nos son innecesarios, pero no contienen, ni pueden contener, orientaciones para determinar qué debemos hacer con nuestra vida, cuáles deben ser esos objetivos. Además, fue aproximadamente entonces cuando escribí Productividad para mentes inquietas y aunque disfruté mucho con su publicación, hizo que, básicamente, diera por completada mis aportaciones y me fui derivando al minimalismo.

Autor

Me llamo Miguel de Luis Espinosa y, siempre que necesites algo de mí, me puedes mandar un correo. De profesión, soy funcionario, trabajando en diversas cuestiones relacionadas con maestros y profesores, (trienios, especialidades que pueden desempeñar, certificados varios, algunos permisos y ese tipo de cosas). De aficiones la literatura, la ciencia, la filosofía, los juegos de rol, la ciencia ficción y el piragüismo. Actualmente sobre todo este último. Escribo algún haiku que otro, relatos y, cuando me vuelvo un poco loco, hago alguna incursión en la novela.

Permitidme un breve cuento.

Érase en 1899 un viejo pintor que alzaba su caballete en los márgenes de un canal de Brujas, en Bélgica. Aprovechando la mejor luz del mediodía pintaba los últimos brillos de su cuadro, cuando se le acercó un muchacho que vestía el atuendo de los tipógrafos. El chico, muy interesado alababa su trabajo.

–Pues es usted un verdadero maestro, ¿me dice usted cómo lo ha ejecutado?

–¿Esto? –-Respondió el artista –-Bah, esto no es nada, tendré suerte si lo vendo en la plaza, con los cacharros rotos. Al menos recuperaré el valor del lienzo, supongo.

El chico quedó mudo y se fue. Al día siguiente el pintor vio como bajaban por las aguas del canal, los pedazos desgarrados de un lienzo pintado por una mano infantil.

Permitidme otro breve cuento.

Érase en 1899 un viejo pintor que alzaba su caballete en los márgenes de un canal de Brujas, en Bélgica. Aprovechando la mejor luz del mediodía pintaba los últimos brillos de su cuadro, cuando se le acercó un muchacho que vestía el atuendo de los tipógrafos. El chico, muy interesado alababa su trabajo.

–Pues es usted un verdadero maestro, ¿me dice usted cómo lo ha ejecutado?

–Bueno, sólo el procedimiento habitual; el bosquejo resultó bien, pero me parece que voy a tener que trabajar en los valores, esta agua mía está demasiado clara.

–A mí me parece más bonita así. Yo… esto… estoy pintando un cuadro, me gustaría enseñárselo pero tengo que volver a trabajar

–¿Mañana puedes venir a esta misma hora?

–Creo que sí.

–Pues ven y aprendemos a pintar juntos