Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Propósitos en la niebla

| 22/07/2011

¿Dónde están los pro­pó­si­tos de año nuevo? ¿Las die­tas? ¿Los cur­sos que íbamos a estu­diar? ¿El gim­na­sio? ¿En un cajón?

Como correr en la niebla.

¿Qué es un pro­pó­sito? Un mani­fes­ta­ción de inten­ción. Si digo mi pro­pó­sito es hablar inglés, estoy diciendo que quiero hablar inglés, nada más. Esto no es un plan, ni siquiera un obje­tivo, ni acaso un sueño.

Para que fuera un sueño al menos ten­dría que saber que sig­ni­fica “hablar inglés”. ¿Domi­nar la len­gua como un nativo? ¿Seguir una con­ver­sa­ción básica? Tam­bién nece­sito saber para que quiero apren­der inglés. ¿Es sólo por sacarte una espi­nita, mejo­rar en la pro­fe­sión, ser capaz de acce­der a los artícu­los cien­tí­fi­cos publi­ca­dos en ese idioma?

Para que fuera un obje­tivo, ten­dría que tener tam­bién una forma de eva­luar mi pro­gre­sión. Por ejem­plo diga­mos que he defi­nido “hablar inglés” como la capa­ci­dad de hablar inglés de acuerdo al nivel Básico II – que es el de las escue­las ofi­cia­les de idio­mas en España -. Aquí la eva­lua­ción es sen­ci­lla, bas­ta­ría con pre­sen­tarse a superar ese examen.

Para que fuera un plan nece­si­ta­ría ade­más tener unos medios. ¿Cómo apren­der inglés? ¿Asis­tir a cla­ses? ¿En qué aca­de­mia o escuela? Por último hay que tener un marco temporal.

Habría mucho que deta­llar, para que la pla­ni­fi­ca­ción fuera ade­cuada, pero con lo expuesto ya podría­mos pasar – por ejemplo – de:

Pro­pó­sito: “Hablar Inglés” a

Plan: “Seguiré el curso de la Aca­de­mia Noe­xis­te­no­la­bus­ques para apro­bar el exa­men Básico II con el que obten­dré un cer­ti­fi­cado ofi­cial que me valga para las opo­si­cio­nes”. Éste plan aun­que básico e incom­pleto, se puede ya divi­dir en tareas con­cre­tas y refi­nar hasta que no que­den dudas de lo que se debe hacer.

Care­cer de plan es pla­ni­fi­car el fracaso.

Sin plan inten­ta­rás apren­der inglés, por seguir con el ejem­plo, a capri­cho de la publi­ci­dad. Te mete­rás en curso tras curso, com­pra­rás unos fas­cícu­los, segui­ras tal moda u otra.

Aquel que tenga como plan “apun­tarse al gim­na­sio” –que parece más con­creto a pri­mera vista, se apun­tará a un gim­na­sio y luego hará gim­na­sia cuando le parezca. Cuando se le plan­tee un con­flicto entre el gim­na­sio y una afi­ción, al no haber defi­nido lími­tes y obje­ti­vos se que­dará con­fuso y aquí el incons­ciente siem­pre tira a lo que le resulte más agra­da­ble. Si ha tenido la suerte de que el gim­na­sio le resulte más agra­da­ble seguirá acu­diendo, si no… pues mala suerte.

Tam­bién se puede fra­ca­sar por exce­sivo éxito.

Supon­ga­mos que en el ejem­plo ante­rior te encanta el gim­na­sio. Qui­zás lo de los múscu­los no te sea tan impor­tante, pero resulta que te olvi­das de tus pro­ble­mas, se con­vierte en tu refu­gio, con el móvil apa­gado, sin nadie que te dé la lata, con todo tu cere­bro con­cen­trado en la serie te olvi­das del mundo exterior.

Pero el mundo exte­rior sigue exis­tiendo. Y sí, fan­tás­tico, tie­nes un cuerpo diez, pero no has hecho nada para con­se­guir un empleo y luego viene el del banco a decirte una cosita de la hipo­teca que dejaste de pagar.

Así que si has fra­ca­sado en esto de las reso­lu­cio­nes, piensa si el cul­pa­ble es tu falta de volun­tad o es que no sabías a donde ir.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • cual es el pro­po­sito de hablar el ingles
  • Pro­po­si­tos al hablar

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