Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Regalar organización

| 16/12/2011

Rega­lar orga­ni­za­ción es lo mismo que rega­lar un vale para un masaje o un día en un spa. Con una dife­ren­cia: la orga­ni­za­ción te ayu­dará a rela­jarte por más tiempo que sólo por unas horas. Con un sis­tema exte­rior que te apoya a rea­li­zar tus metas y tus pro­pó­si­tos del 2012 ata­cas la raíz del estrés en vez de sim­ple­mente sua­vi­zar su efecto. Aun­que nada impide que des­pués de tu sesión orga­ni­za­tiva quie­ras recom­pen­sarte con un masaje. ~ Valen­tina Thör­ner da Cruz

Se aso­cia la pro­duc­ti­vi­dad per­so­nal al estrés y a la per­sona orga­ni­zada a una per­sona seca, ápera e inquieta. Algo así como una seño­rita Rot­ten­meier. Pues bien, no puedo encon­trar una des­crip­ción más opuesta a Valen­tina Thör­ner da Cruz.

Qui­zás pien­ses que eres desor­ga­ni­zado por natu­ra­leza y no pue­des cam­biar. O qui­zás creas que la orga­ni­za­ción es un don natu­ral e ins­tin­tivo que o te toca o no te toca. Yo tam­bién creía lo mismo.

Hasta que no tuve más reme­dio que apro­bar unas opo­si­cio­nes y tuve que pasar de mis pro­pios mie­dos. Y sí, me sigo des­pis­tando en cosas, pero ahora tengo hábi­tos, herra­mien­tas y estra­te­gias que me per­mi­ten corre­gir rápi­da­mente esos fallos.

En otras pala­bras lo que dice Valen­tina es ver­dad, la orga­ni­za­ción te evita el estrés por­que reduce las fuen­tes exter­nas de estrés.

Una reco­men­da­ción

Por eso me gus­ta­ría que con­si­de­ra­ras rega­lar orga­ni­za­ción en estas navi­da­des, o que te lo rega­les a tí mismo. Podría ser Orga­ní­zate con Efi­ca­cia, de David Allen, que nunca cesaré de reco­men­dar hasta que encuen­tre algo mejor. O pue­des pedir con­sejo per­so­nal a una experta, Valen­tina, por ejem­plo que tiene una oferta muy intere­sante para estas navidades.

Es un regalo espe­cial; no es barato pero para la per­sona correcta podría ser un sal­va­vi­das. Y no, no estoy cobrando por esta reco­men­da­ción, así que si tenéis dudas se las pre­gun­táis a Valen­tina.

Y si no te da el dinero, bueno, pues siem­pre pue­des rega­lar el libro de David Allen, que es mucho más barato. ¿Y si no, pues en mi blog y en los enla­ces y libros que reco­miendo tam­bién tenéis infor­ma­ción al respecto.

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