Sabia Vida: Renaciendo

Sabia Vida no estaba muerta, estaba de meditación. Descubrí que mi blog es innecesario tanto para mí como para ti, y eso está muy bien. Ahora tengo la libertad de pensar con calma y escribir largo y tendido. Sigue...

Borré Sabia Vida, la saqué del mapa. Junto con otros proyectos, la dí por terminada y esperé unos meses a ver que pasaba. Lo qué pasó fue apenas nada; casi nadie vino a preguntarme qué había pasado y mi vida continuó como siempre, excepto por qué ya no tenía que preocuparme de mantener este blog. Hice tres cuartos de lo mismo con mi cuenta en twitter, hasta dejar de seguir a todo el mundo y si mantuve cuenta en Facebook fue por la familia y porque mantengo la presencia online de mi iglesia. Todo esto me dejó tiempo para meditar y, al final de todo, lo que emergió es que aunque puedo abandonar este blog en un instante, sin reparos de ningún tipo, no quiero terminar con Sabia Vida, sino empezar de nuevo.

Lo hecho

He migrado el blog a Surge, un sistema que, parafraseando su propia definición, permite publicar HTML, CSS y JS gratis sin dejar la línea de comandos. En otras palabras, programas el código de tu página web en local , vas al terminal, escribes surge y en segundos el blog estará publicado en Internet como una página web estática, que es muchísimo más rápida que una página web dinámica equivalente.

Borré todo el contenido anterior de Sabia Vida. He empezado desde cero para crear una página minimalist mientras que anteriormente había seguido el proceso contrario. Esto es, escoger un diseño no demasiado complicado e irle quitando elementos que consideeraba supèrfluos hasta dejarlo como necesitaba. Sin embargo ahora sé lo que necesito y no tengo intención de ir más allá. Eso sí, algunos elementos de diseño tendrán que cambiar conforme Sabia Vida vaya creciendo en contenidos, pero preveo que sea nada más que un índice, un diario, y una página separada para cada artículo.

Lo que voy a hacer

Ante todo huir de los lugares comunes de nuestro tiempo. Puede existir valor en los artículos de usar y tirar, de listas del tipo de siete consejos útiles para..., de pensamiento prestado, o de traducciones más o menos afortunadas y de todas esas cosas que están diseñadas para captar nuestra atención infinitesimal. Pero no quiero entrar en esa carrera porque no se disfruta y el premio, para para mí como para vosotros es cada vez menor. He aprendido en este tiempo de ausencia que nadie necesita Sabia Vida, ni tú ni yo y que, por tanto, puedo reclamar la libertad de crear lo que me parezca más oportuno.

¿De qué van a ir mis artículos? En realidad la temática no va a tener grandes diferencias con las que he venido publicando hasta el momento. Voy, por tanto a hablar particularmente de esencialismo y minimalismo, de meditación y de alegría, sí de alegría, de espiritualidad y de sabiduría. Pretendo que esos temas representen al menos los dos tercios de mis artículos. El tercer tercio será una miscelánea, un diario de las cosas que hago y me gustan: os hablaré de literatura, incluída la literatura juvenil, especilamente la que encuentre más profunda, de los juegos que diseñe, de código y puede que de hasta mi trabajo o alguna cosa práctica de la que sepa un poco. El diario será una sola página web, diseñado como los más primigenios web-logs, por orden cronológico inverso y que constará básicamente de enlaces a otros proyectos, cosas que me parecen interesantes y algún pensamiento pequeño o crudo que no merezca estar en la página principal de Sabia Vida.

Los viejos contenidos borrados quedan. Solo volverán cuando alguien me lo pida específicamente. Basta con que una persona se ponga en contacto conmigo y me diga que quiere encontrar el resumen de Zen to Done o cualquier otra cosa y volverá a estar disponible en la página.

En cuanto al libro que iba a escribir como culminación de Sabia Vida he dejado también ese proyecto. Lo que subyacía a ese libro era dejar Sabia Vida liquidado, o sea iba a ser el resumen expandido de este blog. Renuncio a hacer tal cosa. Si bien no digo que no vaya a a escribir un libro sobre minimalismo en el futuro, no va a volver a ser mi intención "cerrar" este blog ni cosa alguna. No se puede hacer eso y, de todas maneras, tampoco creo que se debería. Sabia Vida morirá, como moriré yo y como pasan todas las cosas, pero la vida nunca está terminada en el sentido de que se termina una casa. Pero ese trabajo no va a terminar en un cajón, sino que usaré el borrador incompleto como base para sacar artículos para este blog.

Sin miedo a los textos largos

Una de las que quiero que sean mis señales de identidad serán los textos largos. Me propongo no escribir nada inferior a mil quinientas palabras. Eso supone más esfuerzo tanto para mí como para ti, pero creo sinceramente que es un esfuerzo necesario, no solo por la calidad de las ideas que se comparten sino, y especialmente, como gimnasia mental para mi y para ti en estos tiempos de abominable post-verdad y de pensamiento de usar y tirar. No tomes esto, —te lo ruego—, como un rechazo hacia los contenidos breves, estaría contradiciendo mi propia obra si lo hiciero porque de hecho, intento escribir haikus. Pero para eso tengo un sitio aparte, haikuda.com. Por insistir en este punto un haiku bien hecho es el fruto de un sentimiento o pensamiento profundo que el poeta quiere que el lector pueda evocar usando las mínimas palabras, pero esta evocación depende de la voluntad del lector para dedicar el mismo cariño que el poeta. Un buen haiku, con un buen escritor, sería buena lectura para una hora, bastante más que los seis minutos necesarios para leer un artículo de la renacida Sabia Vida. Reitero entonces que la opción por contenidos largos en este blog es como disciplina mental, tanto para mi como para ti. Si no puedes aceptar esto, está perfecto, como diría mi maestro Chocobuda, ambos sabemos que Sabia Vida no es necesaria y quizás deberías buscar otra cosa.

Libremente artesanal

Cuando digo a que este blog es artesanal, me refiero a qué cada una de las líneas del código que lo componen está escrita en un editor de texto plano. He considerado y descartado todo sistema de gestión de contenidos y todo generador de sitios web estáticos, por la simple razón de que siempre tienen más de lo que necesito. No me hago ilusiones de que el camino artesanal esté libre de complicaciones. Al contrario, es mucho más fácil ser inconsistente en el código, olvidarse de cosas y dejar pequeños errores de todo tipo. Lo sé por experiencia y para una página web un poco más complicada que ésta sería totalmente inviable. Ahora bien, el caso es que, me gusta escribir el código personalmente, me encanta la flexibilidad de poder introducir algo especial aquí y allá, cuando hay necesidad o capricho y me da la experiencia necesaria para saber precisamente qué es lo necesario y lo superflúo. Supongo que el artista se beneficia de antes haber sido artesano y es ésta esperanza la que anima esta decisión.

Publicación y redes sociales.

Haré primero el borrador de cada artículo, —para lo que cuento con mi freewrite—, y despúes editaré el texto en mi ordenador. Publicaré el resultado en el blog y lo anunciaré en twitter y en la lista de correo. Ya no publicaré ni reservaré nada especial para esta lista, porque, reitero, ni tú ni yo tenemos necesidad de duplicar el contenido; un enlace es todo lo que necesitas.

El riesgo de ser pretencioso

Asumo el riesgo de ser pretencioso porque es un riesgo necesario para intentar nada que merezca la pena. Si no tuviera orgullo, si fuera puro y humilde, este riesgo no existiría, pero como la naturaleza humana es frágil, estúpida y hasta contraria a sí misma, sufro de defectos que se hacen aún más patente cuánto más lucho contra ellos. En fin, me gustaría encontrar algún milagro contra ello, pero salvo la ayuda de la Gracia no puedo sino seguir adelane, estar alenta y confiar en la esperanza.

Comentarios

Después de eones, vuelven los comentarios a Sabia Vida. En su momento los quité por el trabajo extra que suponía y en aras del minimalismo, siguiendo la estela de Leo Babauta, entre otros. Hoy los vuelvo a poner porque, teniendo cuidado, y usando las herramientas adecuadas, no creo que un blog pequeño como este tenga mucho que temer de los comentarios. Eso sí, irán solo en los artículos, no en la página principal ni en el diario, donde no creo que tengan nada que hacer, siempre os dejaré una manera de contactar conmigo.

Una llamada a la aventura

Bueno, pues aquí dejo mis deseos intenciones para esta aventura, si has llegado hasta aquí doy por hecho que no necesito decirte nada más salvo gracias y adelante.