Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

De mosquitos y moscas

| 22/07/2011

Gra­cias a la expe­rien­cia sabe­mos que es mucho más difí­cil cazar una mosca a un mos­quito. Pero me ima­gino que de no tener­los por cono­ci­dos pen­sa­ría­mos que el mos­quito es un obje­tivo mucho más formidable.

A fin de cuen­tas es bas­tante más pequeño y difí­cil de ver. Ade­más, a dife­ren­cia de la mayo­ría de noso­tros, puede hacer daño a un defensa de fút­bol pro­fe­sio­nal y salir indemne. Pero a la hora de la ver­dad es la mosca más difí­cil de cazar.

¿Ten­drá este pequeño insecto algo que ense­ñar­nos para la vida?

1.- Alerta.

No es que el mos­quito esté des­co­nec­tado del mundo; en reali­dad está ple­na­mente enfo­cado en una sola cosa: nues­tra san­gre. La mosca tam­bién está bus­cando sus nutrien­tes, sales, azú­ca­res y pro­teí­nas, sólo que al mismo tiempo jamás des­cuida los peligros.

Las impli­ca­cio­nes para la vida y los nego­cios son tan obvias que no nece­si­tan comentario.

2.- Sé imprevisible.

Un con­sejo que se suele dar en el aje­drez, cuando vas ganando, es el ir lim­piando de pie­zas el tablero. Queda así, si no se comete nin­guna tor­peza, un juego mucho más sen­ci­llo en el que es muy difí­cil intro­du­cir sor­pre­sas. El que iba ganando con­ti­nuará ganando hasta el final.

En el caso del mos­quito vea­mos su vuelo. Com­pa­rado con el de la mosca parece que lleva una línea regu­lar cuyo des­tino final somos noso­tros. La mosca tiende a ser mucho más errá­tico y difí­cil de predecir.

3.- Sé hábil en lo tuyo.

La mosca vuela muchí­simo mejor que el mos­quito. Se la ha com­pa­rado con un heli­cóp­tero y qui­zás se quede corta la com­pa­ra­ción; su capa­ci­dad de cam­biar direc­ción de vuelo a plena velo­ci­dad es asom­brosa. Sin duda ahí reside gran parte de su éxito.

4.- Si no pue­des ganar y van a por tí, sal volando.

Este bien puede ser uno de los ins­tin­tos mejor cono­ci­dos y anti­guos de la natu­ra­leza. Sin embargo, nue­va­mente aquí la mosca es más des­pierta que su con­trin­cante. Parece como si el mos­quito se le olvi­dara antes que está en peli­gro, la memo­ria no le sobre­pasa de un minuto.

La mosca, si tiene que huir, huye y no se siente mal por ello. Sabe que no puede ganar así que se con­forma con no perder.

5.- Si no pue­des huir, lucha.

Luchar puede pare­cer algo com­ple­ta­mente ale­jado de la sabi­du­ría. A lo mejor mis lec­to­res no se lo espe­ra­ban pero hay momen­tos en los que hay que luchar aún se esté en inferioridad.

Una mosca aco­rra­lada en el cris­tal de una ven­tana, enfren­tán­dose a un tipo cien veces mayor no se queda quieta, se revuelve, zumba, gira, no tiene nada con que ata­car, pero ataca. Con esto sólo con­si­gue con­fun­dir a su per­se­gui­dor, pero a veces basta eso para sobrevivir.

El mos­quito, quieto es un blanco perfecto.

6.- Si todo falla, hazte la muerta

Este truco lo com­par­ten casi todos los insec­tos. Fun­ciona por­que muchas agre­sio­nes pro­vie­nen de un miedo. Y un ani­mal muerto no parece ame­naza alguna. Ade­más, entre los ani­ma­les más sim­ples a veces no son capa­ces de dis­tin­guir entre un ani­mal muerto de una piedra.

Esto son sólo unas obser­va­cio­nes sobre el com­por­ta­miento de una mosca, cuando las cosas van muy mal. Qui­zás merezca la pena refle­xio­nar en estos momen­tos de cri­sis si nos esta­mos com­por­tando como mos­quis­tos o moscas.

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