Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

La ley del columpio

| 21/07/2011

Hace tiempo leí “Car­tas del Dia­blo a su Sobrino”. Es de C.S. Lewis, el autor de las Cró­ni­cas de Nar­nia. Trata de un dia­blo jefe de nego­ciado de ten­ta­cio­nes varias que acon­seja a un dia­blo infe­rior como enga­ñar a los pobre­ci­tos mor­ta­les. Resulta que el dia­blo jefe conoce muy bien nues­tros pun­tos débi­les. Si alguna vez te ha intere­sado ser pro­duc­tivo, si has inten­tado ser buen estu­diante, si has tra­tado aldel­ga­zar y te cuesta, te intere­sará cono­cer lo que ese dia­blo tiene que, bueno, para ser sin­ce­ros, mentirte.

Ya nos ha pasado

La his­to­ria te la cono­ces. Deci­des, diga­mos, estu­diar más. Empie­zas tan feliz, cuesta un poco, pero te reha­ces y te va bien. Toda­vía no hay notas ni nada, pero tú ya sabes que estás estu­diando más. Es una sen­sa­ción fan­tás­tica. Pero luego, qui­zás un par de días des­pués algo pasa. Pier­des la con­cen­tra­ción. Si quie­res estu­diar, jue­gas. Si quiere hacer dieta, te ati­bo­rras. Y enton­ces es cuando sabes la per­versa ver­dad: “Es que soy así y no puedo cambiar”.

Men­tira

Si alguna vez has pen­sado así, que sepas que ese pen­sa­miento huele a azu­fre. Me da igual que no creas en el dia­blo. Supón que es una figura mito­ló­gica, por­que me sirve para expli­car mejor lo que quiero que refle­xio­ne­mos juntos.

Pues bien, el tipo del pijama rojo y el tene­dor grande está atento. Ten­drá pacien­cia, no sal­tará al pri­mer error. Espe­rará a que come­tas dos o tres fallos segui­dos. Sabe que ocu­rrirá, y enton­ces ven­drá y te meterá esa idea en la cabeza casi como si fuera una ver­dad cien­tí­fica: “Es que eres así y no pue­des cambiar”.

Caerse una y otra vez.

Recuerdo a San Pablo, recuerdo las ense­ñan­zas cris­tia­nas tra­di­cio­na­les, recuerdo a los tera­peu­tas cuando hablan en tele­vi­sión, recuerdo por fin mis pro­pias expe­rien­cias y las de mis ami­gos. Es muy difí­cil cam­biar de golpe, sobre todo si el hábito está con­so­li­dado. Si, por seguir con el ejem­plo pri­mero, lle­vas años estu­diando mal, será muy difí­cil que de golpe te con­vier­tas en un buen alumno. Y no hablo de notas, ni de téc­nica de estudio1cache, sino sim­ple y lla­na­mente de ponerse a estu­diar. Des­pués de unos pri­me­ros días bue­nos, te va a dar pereza.

Como matar al dia­blo de los [censurado]

Espe­ranza. La espe­ranza es el anti­bió­tico con­tra pen­sa­mien­tos depre­si­vos varios. Sí, vale, has hecho mal, pero eso no sig­ni­fica que seas malo. Sí, vale, te has caído, pero pue­des levan­tarte otra vez. Espe­ranza, el infierno tiem­bla de miedo con el mero pen­sa­miento de que te atre­vas a tener esperanza.

Esfuerzo. La culpa es como el dolor. Te dice que algo va mal, pero aparte de eso ya no sirve para nada. Ni a tu fami­lia, ni a tí mismo ni al mundo ni a Dios2cache, le sirve que te sien­tas cul­pa­ble. Haz por mejo­rar, ahora.

Pacien­cia. ¿Sabes quién no te va a creer al prin­ci­pio? Pues todo el mundo, incluso tú misma o tú mismo. Sobre todo cuando empie­ces a dar mues­tras de que no eres per­fecta o per­fecto — ¡Como si hubiera obli­ga­ción! Es algo que va a pasar, no te extra­ñes, tú sigue adelante.

Sólo no puedo, con ami­gos sí. Nadie dice que ten­gas que salir de ésta sin ayuda. Correr lo tie­nes que hacer tú, pero puede ser más diver­tido tener alguien al lado, o jugar al fút­bol. Estu­diar, tie­nes que estu­diar tú, pero siem­pre pue­des pedir con­sejo o dar cuenta de tus pro­gre­sos a alguien. Algo tan fácil como “mamá, ayer estu­dié el tema 3″. Y siem­pre que quie­ras cam­biar de ver­dad, encon­tra­rás ayuda.

Es difí­cil salir del colum­pio. Habrás sus­ti­tuído el anti­guo hábito por otro nuevo y cuando lo hagas no te darás cuenta. De no hacer ejer­ci­cio nunca puede que pases a hacer ejer­ci­cio todos los días… bueno casi. Pero habrás cam­biado, segui­rás osci­lando, a veces más arriba y otras más abajo, aun­que ya habrás cam­biado. No baja­rán los ánge­les y empe­za­rán a tocarte las arpas para entre­garte un cer­ti­fi­cado de ejer­ci­tarte todos los días… o casi. Pero lle­gará un momente en que alguien diga que has sido la reve­la­ción de este año.

¿Y sabes qué? Nadie dice que no pue­das seguir mejorando.

Y, créeme, que no hay nada más her­moso que ver mejo­rar a una per­sona. Cuando tú cam­bies darás espe­ranza, valor y pacien­cia a muchas otrás, te con­ver­ti­rás en un faro, un guía que dice, sí hay camino, sí es posi­ble, no es fácil, pero yo lo hecho y aquí estoy.

Para tener éxito, pri­mero hay que pagar el pre­cio de algu­nos fracasos,

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • ley de columpio
  • colum­pio o columbio
  • el dia­blo conoce mi punto debil?
  • el dia­blo conoce nues­tro punto debil
  • ley colum­bio
  • ley del columpio
  • para q sir­ven los columoiis
  • para que ayuda columpiarse
  • para que sirve un colum­pio en el mundo