Hoy cumplo 41 años y estoy encantado de comunicar que me hace más ilusión que cuando cumplí trece. Aunque eso no es difícil, a decir verdad. Desde niño he pensado que un día es lo mismo que otro día; bueno, salvo por un detalle sin importancia: nuestros días en este mundo están contados. Supongo que por eso hay gente que ve con miedo cumplir los cuarenta, cincuenta o sesenta. Nos recuerda que todo, hasta nosotros, nos acabamos.
