Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Minimalismo, Frugalidad, Simplicidad, ¿por qué?

| 21/07/2011

¿Por qué ser mini­ma­lista? Hay quien lo hace para poder via­jar. Otros por poder per­mi­tirse lujos, siguiendo la regla de con­su­mir menos, pero mejor. Luego están los que­ma­dos: horas inter­mi­na­bles de tra­bajo, suel­dos gran­des con deu­das aún mayores.

¿Y qué pasa si no quie­res via­jar por todo el mundo? ¿Hay obli­ga­ción de tener tu pro­pio nego­cio? ¿Y si estás con­tento con tu tra­bajo? ¿O qué pasa si tie­nes 14 años y no vas a poder mini­ma­zar el cole­gio? ¿Te sirve el mini­ma­lismo para algo? Sí, si tie­nes razones.

Bueno, yo voy a pre­sen­tar las mías, a ver si en ellas podéis encon­trar inspiración:

Eudai­mo­nia

O ple­ni­tud del ser o en pala­bras menos pijas, ser feliz. Nos han ven­dido, nos ven­den y nos segui­rán ven­diendo la idea que adqui­rir cosas nos da la feli­ci­dad. Y es cierto, siem­pre que este­mos hablando de una feli­ci­dad pasajera.

Leo Babauta en mnm­list lo llama deseo fabri­cado. Y lo diver­tido es que alguien de fuera te va a crear un deseo arti­fi­cial. ¿Crees que no fun­ciona con­tigo? Per­dona, pero los millo­nes gas­ta­dos en publi­ci­dad me dicen lo con­tra­rio. Leo pro­pone como solu­ción apar­tarse de la publi­ci­dad y ayu­dar a otros y a uno mismo a resis­tirla como men­sa­jes del estilo: ya tie­nes todo lo que nece­si­tas para ser feliz.

¿Y por qué fun­ciona este deseo fra­bri­cado? Fun­ciona por­que sus­ti­tuye lo que real­mente quie­res por un sus­ti­tuto falso que, a dife­ren­cia del ver­da­dero anhelo, se puede com­prar. No pue­des com­prar la feli­ci­dad de tus hijos, pero pue­des com­prar la wii; no pue­des com­prar salud pero sí no sé que fruta de un país muy lejano y éxotico.

Oye, se siente, no soy budista y no creo en la supre­sión del deseo, pero si el budismo fun­ciona es por­que la inmensa mayo­ría de nues­tros deseos son fal­sos. El ver­da­dero anhelo de nues­tro cora­zón es crear, creer y amar.

Y vale, el mini­ma­lismo no me ase­gura nin­guno de esas tres, pero me impide usar los deseos fal­sos. Y por tanto no tengo más nari­ces que ir a por los verdaderos.

Soli­da­ri­dad

Seré breve. Más dinero aho­rrado = Más dinero a com­par­tir. Más tiempo aho­rrado = Más tiempo a com­par­tir. Menos deseos idio­tas = Menos egoísmo.

Eco­lo­gía

Con­su­mir con­ta­mina. Es tan fácil como eso. Los pro­ce­sos indus­tria­les tie­nen cos­tes medioam­bien­ta­les empe­zando por el gasto de ener­gía, la degra­da­ción de los pai­sa­jes y hábi­tats al nece­si­tar mate­rias pri­mas y los des­he­chos que aca­ban con­ta­mi­nando el medio ambiente.

Eco­no­mía

Vale por un lado tene­mos que con­sumo menos, eso ayuda a aho­rrar. ¿Hace falta que añada algo más?

En reali­dad sí. La eco­no­mía, per­so­nal, fami­liar o mun­dial no es sólo cues­tión de gas­tos, sino tam­bién de ingre­sos. Y ser capaz de cen­trarse en una mate­ria tiene al menos dos bene­fi­cios bási­cos a la hora de trans­for­mar­los en dinero, por ejemplo:

Aumenta la eficiencia.

Aumenta tu habi­li­dad en hacer algo, tu areté, te per­mite hacer algo de mucha mayor calidad.

Poder hacer lo que yo quiera.

Pronto espero poder escri­bir algo sobre “Fun­cio­na­rios y Empren­de­do­ras”, una pers­pec­tiva de género que qui­zás ayude a com­pren­der por­que tanta gente se hace empleado público. Serán unos pen­sa­mien­tos nada más, que aún así espero sirvan.

Por ahora me con­ten­taré con decir que si lle­vas lo que quie­res hacer a su mínima expre­sión lo haces más pro­ba­ble. Por ejem­plo: correr todos los días es más sen­ci­llo, en muchos casos, que ir al gimnasio.

Al final es una cues­tión de valores

Creo que podría seguir con una lista inter­mi­na­ble de tal guisa. Saco un valor y debajo te pongo como te ayuda el mini­ma­lismo a alcan­zarlo. Crea­ría así otra bonita manera de hacerte per­derte el tiempo so pre­texto de tener que escri­bir un post para este miércoles.

En reali­dad, el men­saje prin­ci­pal es mucho más simple.

Ser mini­ma­lista es vivir. Ser mini­ma­lista es cen­trarse en lo que ver­da­de­ra­mente importa. Ser mini­ma­lista es tam­bién recha­zar todo aque­llo que nos engaña. Ser mini­ma­lista es ser noso­tros mis­mos. Ser mini­ma­lista es seguir nues­tro cora­zón. Ser mini­ma­lista es libe­rarse de hacer cosas por el miedo a “por si”. Ser mini­ma­lista es enca­rar la vida y recha­zar solu­cio­nes fáci­les. Ser mini­ma­lista es des­cu­brir los ver­da­de­ros valo­res y seguirlos.

Esta es la ver­da­dera razón, todo lo demás, como diría Rabbi Hillel, es comentario.

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