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Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Hábitos: a la primera oportunidad

08/01/2012 Sígueme en twitter

CC Tho­mas Hawk

Reso­lu­cio­nes = hábitos

¿Por qué los lla­man reso­lu­cio­nes si quie­ren decir hábi­tos? La mayo­ría de las reso­lu­cion­ci­llas de año nuevo que se hace la gente o son hábi­tos o son cosas que se tra­du­cen en hábi­tos. Pon­ga­mos por caso correr todos los días: un hábito. Apren­der inglés: con­lleva el hábito de estu­diarlo y prac­ti­carlo, prin­ga­dos que un idioma se aprende prac­ti­cando. Incluso las resoluciones-objetivo: escri­bir un libro, apro­bar las asig­na­tu­ras, encon­trar tra­bajo depen­den de unos hábitos.

Per­fec­ción, procrastinación

Una de las cosas diver­ti­das de los hábi­tos es que no pare­cen muy difí­ci­les de pri­mera. Hacer media hora de ejer­ci­cio, “no es para tanto”, pue­des pen­sar y de hecho no lo es, hasta que:

Lo quie­res hacer en el momento mejor. Lo que pasa es que ese momento per­fecto no va a exis­tir todos los días. A poco que cai­gas en esta trampa aca­ba­rás pro­cras­ti­nando el nuevo hábito, poco a poco, hasta que te vuel­vas a decla­rar pere­zoso e inca­paz de asu­mir nue­vos retos y te dedi­ques a ver la tele. Adiós objetivo.

Atrapa tu hábito

A mí me ha fun­cio­nado mejor otra tác­tica: ir a la pri­mera opor­tu­ni­dad. Vuelvo del tra­bajo, tengo la calle para correr y me pesa la cabeza para escri­bir: pues me monto en mi bici y ya está. ¿Qué no es el momento ideal? Pues no, pues vale, pues me ale­gro, pero tam­bién hoy he mon­tado en bici. Ya cuando aga­rre este hábito iré a mejo­rarlo. De momento apro­ve­cho esta opor­tu­ni­dad. Qui­zás no la vuelva a tener en el día.

En el semi­na­rio me ense­ña­ron que había que con­sa­grar las mejo­res horas a rezar. Vale, genial, muy santo y todo lo que quie­ras, pero ahora esas horas se las tengo que dedi­car a la Con­se­je­ría de Edu­ca­ción, a escri­bir infor­mes, con­tes­tar lla­ma­das y cosas admi­nis­tra­ti­vas. Así que ahora rezo lau­des cuando me levanto y vís­pe­ras cuando puedo, y si no llego a vís­pe­ras, pues com­ple­tas (que es a la hora de dor­mir) y san­tas pascuas.

A la pri­mera opor­tu­ni­dad que tenga para mi hábito, salto sobre ella. Mirad según acabé este artículo, me faltó fue­lle para seguir escri­biendo: a la bici.