Oh Señor, Dios Todopoderoso, y Padre celestial, al igual que Usted nos creó y puso sobre esta tierra para trabajar en dificultad y tristezas hasta que volvamos al polvo del que somos tomados, también Usted ordenó la medida de nuestros días para que pudiéramos temerle y amarle y servirle con todos nuestros corazones. En su bondad Paternal, Usted ha ordenado el día al trabajo y la noche al descanso. Así hemos sido refrescados por el resposo de esta noche que Usted tan graciosamente nos concedió y le alabamos desde el interior de nuestros corazones por su vigilancia y cuidado.
Padre Celestial, confesamos que no hemos seguido siempre Su1 amor, sino que hemos hecho mal uso de Sus dones, desobedecido Sus mandamientos, y descuidado nuestros deberes. Con palabras, pensamientos y acciones hemos pecado contra Usted. Por esto, Oh Señor, humildemente pedimos Su perdón, a través de la sangre derramada de Jesucristo, Su querido Hijo.
Oh Padre Celestial, Usted nos ha concedido un nuevo día. Ayúdenos a recibirlo como un regalo de Su gracia. Enséñenos la causa por la que Usted hace que el Sol brille sobre nosotros, para que podamos vivir cada día conforme a Su voluntad, preparados para el Día eterno y venidero.
Pedimos, Oh Padre Santo, que podamos dejar atrás la noche de pecado y culpa y caminemos siempre en la brillante luz de Su maravillosa gracia, nos despredamos de las obras de la oscuridad, nos armemos con la armadura de la luz y caminemos honestamente como en el día.
Usted, Dios de misericordia, rodéenos con la luz de Su amor. Dirija todos nuestros empeños a Su honor y gloria. Sus ojos son llamas de fuego y conoce todo pensamiento. Sabemos que recompensa el bien y castiga el mal, y por tanto, rogamos por la gracia de vivir cada día en Su alabanza.
Oh Pasre Santo, ya que nos ha amado, rogamos que, en amor, podamos obedecerle. Y siendo conscientes de Su gran amor hacia nosotros, Le rogamos nos ayude a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo. Mántenganos lejos de cualquier cosa que pueda empañar este amor, sí, que para que podamos siempre tratar honestamente con nuestro prójimo.
Permítanos usar Sus múltiples dones con moderación. Conceda a nuestros corazones sabiduría para evitar los excesos en la comida y en la bebida y en los cuidados de esta vida. Enséñenos a poner nuestra confianza en Usted y a esperar Su ayuda.
Dénos un espíritu manso y contrito, un corazón penitente y verdadera humildad, sí, un hambre y sed de Su justicia.
Concédanos este día un corazón puro, Oh Dios, para venir ante Usted. Oh Dios y Padre de amor y paz, dénos Su paz eterna y favor para que podamos hacernos un pueblo amante de la paz, expulsando toda ira y malicia. Y denos paciencia para soportar con alegría cualquier desventura o tristeza que Usted permitiera, ya sea una cruz o una tribulación, vergüenza o sufrimiento. Oh Señor, nuestro Dios y creador, dirija nuestras vidas de acuerdo con Su santa voluntad. En Sus mano, Oh Dios, nos encomedamos a nosotros mismos, en cuerpo y alma, y todos los que amamos; manténganos siempre en Su voluntad. Pedismos Sus bendiciones para toda la humanidad y especialmente para aquellos de la casa de la fe, donde quiera que puedan estar esparcidos. Rogamos por los enfermos y los solitarios, para aquellos que sufren, para los desalentados y por las viudas y los huérfanos. Rezamos también por aquellos que nos persigan y maltraten. Perdónelos, Señor, porque no saben lo que hacen.
Rezamos por los ministros de Su iglesia, por los reyes y por las autoridades y por todos los demás por los que debiéramos rezar. Oh Señor, puedan todos recibir y hacerse partícipes de Su gracia.
Por esto, rezamos, oh Padre santo, en el nombre de Su amado hijo Jesuscristo que nos ha prometido que Usted nos oirá si le rezamos en Su santo nombre, con corazones devotos y creyentes.
Padre Nuestro…
Su amante faz, Oh Señor, sea sobre nosotros día y noche, manténganos bajo la sombra de Sus alas. Inspírenos, diríjanos y bendíganos en todas las cosas, para Su honor y gloria.
Amén.
Nota: La presente es la traducción al español de una oración de mañana que aparece en “A devoted Christian prayerbook” de Pathway Publishers y, a su vez extractada de “Die Ernsthafte Christenpflicht” que data, al menos, a 1708. No os prometo que la mayoría de los Amish la recen todos los días; es sólo una de las que había en el libro, pero creo que refleja bastante bien su punto de vista. Si la léeis tened en cuenta de que os metéis en un mundo muy especial en el que nada ganáis si entráis con prejuicios.
Renuncio a cualquier copyright que me pudiera tener por esta traducción. SDG.
He preferido mantener las mayúsculas tal como aparecen en la versión inglesa ↩
Términos de búsqueda:
- espinoza paz aciendo corazones
- recemos las laudes

