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Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Transmite valores con los héroes

25/01/2012 Sígueme en twitter
Niño en la playa

CC Mar­tin Gommel

Se ha per­dido la cos­tum­bre de leer vidas de san­tos, a nivel social quiero decir. Yo toda­vía me crié leyendo un par de ellas; sobre todo la del fun­da­dor de la orden que lle­vaba mi cole­gio: San Anto­nio María Cla­ret. Recuerdo muy bien que nos die­ron o ven­die­ron un librito que resu­mía la vida del santo con ilus­tra­cio­nes en blanco y negro. Ade­más hicie­ron un con­curso para el que supiera mejor las res­pues­tas. Recuerdo que tomé la reso­lu­ción de estu­diar lo mínimo, pues no valía para nota y ya enton­ces evi­taba los exámenes.

Sin embargo lo que pasó luego es que bueno, era un libro, tenía letras y reglo­nes y claro, había que leerlo. Vamos si me leí hasta La Divina Come­dia de Dante que daba un miedo de arran­carse los pelos (y eso la parte que podía enten­der). En cuanto a la vida del santo me resultó mucho más sen­ci­lla y daba mucho menos miedo, me atraía con cierta fas­ci­na­ción la bon­dad, pero tam­bién la deter­mi­na­ción y la for­ta­leza de carác­ter del per­so­naje. De alguna manera me mar­ca­ron un camino. Algo pare­cido encon­tré en una bio­gra­fía de Abraham Lin­coln, sal­vando las distancias.

No he leído muchas más bio­gra­fías des­pués de la ado­les­cen­cia, hasta que le dí una opor­tu­ni­dad a la de Steve Jobs. Este héroe a claro-oscuros me ins­pira y me desen­canta a par­tes igua­les. Pero supongo que está bien así, es una bio­gra­fía adulta para lec­to­res adul­tos y debe­mos ser capa­ces de apren­der de lo bueno y lo malo.

No os voy a hacer una crí­tica del libro (es bueno).Lo que quiero es con­tarte lo que me pasó cuando lo leía.

Recordé la fuerza que había tenido la bio­gra­fía en mi de niño. Estoy con­ven­cido de que esa bio­gra­fía tiene parte de la culpa de que la fe sea una parte fun­da­men­tal de mi vida. Y por eso, me gus­ta­ría ani­ma­ros que acer­quéis a vues­tros hijos a una bio­gra­fía. Bus­cad a alguien con quien con­ge­niéis en valo­res. Recuerda que los jóve­nes bus­can un camino que poder seguir, alguien que poder admi­rar, una refe­ren­cia más allá de los héroes de plástico.

Y si no se los dáis voso­tros, ya se los dará el marketing.

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