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Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Trabajar y ser feliz

| 21/07/2011 G+ | twitter | facebook

¿Es un par­tido de fút­bol algo más que 22 tipos siguiendo un balón? ¿Es el ballet algo más que un grupo de pri­ma­tes movién­dose? ¿Es una novela algo mayor que una rela­ción orde­nada de acon­te­ci­mien­tos fic­ti­cios? ¿Es el Taj Mahal algo más que una estruc­tura fune­ra­ria de color blanco con jar­dín anexo? Esta­mos, claro está, hablando de sig­ni­fi­ca­cio­nes, pero tam­bién y sobre todo de la admi­ra­ción que pro­voca natu­ral­mente en noso­tros la habi­li­dad, la dedi­ca­ción y el empeño en la tarea, en una pala­bra, de la excelencia.

Un tra­bajo digno

Se pre­tende que todos ten­gan un tra­bajo digno. Un puesto de tra­bajo que per­mita sos­te­ner las nece­si­da­des del tra­ba­ja­dor y su fami­lia, que sea ético y legal, que no humi­lle al tra­ba­ja­dor y que no exis­tan o al menos se ami­no­ren o com­pen­sen los ries­gos a la salud. Así se podría decir que la inmensa mayo­ría de los tra­ba­ja­do­res de los paí­ses desa­rro­lla­dos ejer­cen un tra­bajo digno. Sin embargo, que­re­mos algo más, que­re­mos un tra­bajo que se aco­mode a nues­tros sue­ños y cuando eso no pasa, sufri­mos. Sin embargo, hay una vía alter­na­tiva a soñar con el tra­bajo per­fecto: la excelencia.

Bus­cando el tra­bajo perfecto

No voy a enga­ñar a nadie: hay tra­ba­jos horri­bles y empre­sa­rios que mere­cían ser lan­za­dos a Jupí­ter con una cinta métrica para que midie­ran la super­fi­cie del pla­neta. Por supuesto, uno debe­ría hacer por poder rea­li­zar su voca­ción tanto por­que es lo mejor para él como para el mundo. Y sí, las con­si­de­ra­cio­nes eco­nó­mi­cas tam­bién impor­tan. Pero me interesa que com­pren­dáis algo:

Hay quien nunca será feliz en nin­gún tra­bajo que emprenda. Ni de fun­cio­na­rio, ni tra­ba­jando para una empresa, ni como autó­nomo, ni como empre­sa­rio indi­vi­dual o coope­ra­tivo será feliz. Haga lo que haga pasará los días de labor soñando con el fin de semana. Con­siga el tra­bajo que con­siga, siem­pre estará anhe­lando enfer­mi­za­mente “algo más digno”, poniendo toda la carga de eso “algo más digno” en cir­cuns­tan­cias exte­rio­res: pri­mero tener un des­pa­cho pro­pio, con puerta, luego la cali­dad del des­pa­cho, luego no le bas­tará con que sus asis­ten­tes sean efi­cien­tes, debe­rán ser todos licen­cia­dos, luego la misma empresa se le hará pequeña. Y no es que sea malo que­rer algo mejor, sino pen­sar que la feli­ci­dad depende de obte­ner ese algo mejor y luego otro y otro, y otro.

Un camino mejor.

Es nece­sa­rio com­pren­der que el tra­bajo tiene aspec­tos indi­vi­dua­les y colec­ti­vos. Nues­tro tra­bajo debe dar fru­tos para la socie­dad — y si no lo hace más vale ir bus­cando otro, y tam­bién debe ser­vir como vía para la rea­li­za­ción per­so­nal. Aquí, es cierto, debe­mos ten­der a rea­li­zar nues­tra voca­ción, pero hay una voca­ción común a toda la huma­ni­dad: la excelencia.

Sin nues­tra voca­ción a la exce­len­cia no se explica nues­tra devo­ción por el arte, la cul­tura, la música o incluso los depor­tes. Sí, jue­gan tam­bién otros fac­to­res pero el común a todas estas acti­vi­da­des es la exce­len­cia. Por eso hay una manera de bus­car la feli­ci­dad en cual­quier tra­bajo hon­rado y en el estu­dio: bus­car la excelencia.

Empieza hoy. Deter­mina una cosa sim­ple que pue­das mejo­rar. Y hazlo. Puede ser algo tan sim­ple –y vital, como aten­der mejor las lla­ma­das de telé­fono, como lle­var una agenda, como empe­zar a son­reír a los clien­tes o a los que tra­ba­jan con­tigo. Amor a su tra­bajo es la seña de iden­ti­dad de todos los gran­des arte­sa­nos, sean lut­hiers o con­sul­to­res. Y este amor al tra­bajo, esta devo­ción por los deta­lles, esta curio­si­dad por apren­der y mejo­rar, en todos los cam­pos, tarde o tem­prano da sus frutos.

Y el pri­mero de ello es la sen­sa­ción que tie­nes cuando te vas a la cama. ¿Lo has pro­bado? ¿Lo probarás?

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • la feli­ci­dad en el tra­bajo artesanal
  • soñar con cinta metrica
  • tra­bajo voca­cion y felicidad

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  • Emilo

    me parece mui bien que pon­gas tu his­to­ria sobre este tema ‚por que a la gente q tiene este mismo pro­blema le ayuda i les motiva al ver q algien lo a con­se­guido sin nece­si­dad de ciru­gia y ganando con­fianza en noso­tros mismo. ANIMOTODO EL MUNDO

    • http://sabiavida.com Miguel de Luis

      Gra­cias por tu apor­ta­ción, Emlio :)