Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

un pequeño homenaje político

| 12/11/2011

Todos los polí­ti­cos, todos los curas, todos los fun­cio­na­rios, todos los abo­ga­dos y todos los fon­ta­ne­ros son igua­les. Qui­zás; qui­zás tam­bién todos los que­ji­cas son igua­les; mucho pro­tes­tar y poco hacer. Por­que hacen falta fon­ta­ne­ros, abo­ga­dos, fun­cio­na­rios, curas y polí­ti­cos hones­tos y dili­gen­tes. Los hay, y siem­pre, por mucho que tra­ba­jen se notan menos. Ya se sabe que como ten­gas una herida en el dedo, todo tu cuerpo es dedo; nos interesa lo anó­malo, esta­mos dise­ña­dos así, por­que el mono que no veía el movi­miento raro en la hierba era la cena de un león.

Por eso agra­de­cer las cosas bien hechas y reco­no­cer a las per­so­nas que tra­ba­jan requiere un esfuerzo cons­ciente y refle­xivo. Es mucho más difí­cil darse de cuenta de lo que va bien, de lo que es mejor. Hoy quiero hacer home­naje a una clase par­ti­cu­lar de peque­ños polí­ti­cos; de polí­ti­cos de arri­mar el hom­bro, sabiendo muy bien que tie­nen poco en lo per­so­nal que ganar. Hablaré de mi par­tido, por­que sí, esta­mos en cam­paña y da la casua­li­dad de que creo en sus pos­tu­la­dos, pero sobre todo por­que son a quie­nes conozco per­so­nal­mente. Estoy con­ven­cido de que en otras for­ma­cio­nes tam­bién hay per­so­nas que se rom­pen el espi­nazo tra­ba­jando gra­tis por este país que se llama España y sus ciu­da­da­nos. Sucede que yo, en reali­dad, he hecho muy poco, estoy metido en tareas téc­ni­cas y conozco muy poca gente.

Qui­siera habla­ros desde luego de Nereyda Vizute, Edu­ca­dora Social y engra­naje del par­tido en Cana­rias. La capa­ci­dad de com­pro­miso de esta mujer es enco­mia­ble. Está en todas par­tes, siem­pre tiene algo que hacer y no va a hacerse rica con lo que está haciendo. Si nues­tro par­tido sirve para mejo­rar la vida de los ciu­da­da­nos, ella lo habrá hecho posi­ble, en algún tanto por ciento.

Hay quien se jubila y se retira, y hay quien, a pesar de todas sus limi­ta­cio­nes, aún sin­tiendo que ya no está tan joven como antes, decide que no le da la gana que les fal­ten las fuer­zas. Éste es Julián Rebo­llo.

Luego están los can­di­da­tos, los que dan la cara, los que tie­nen que aguan­tar verse incluí­dos en la des­con­fianza de los ciu­da­da­nos, los que tie­nen que avi­var la espe­ranza en los res­col­dos de miles de decep­cio­nes, los que tie­nen que tra­ba­jar para aguan­tar, no pocas veces, la mirada escép­tica de quien ya ha sido enga­ñado y, en vez de rehuirla, lle­gar­les al cora­zón y a la cabeza. Son tam­bién per­so­nas que tie­nen que decir “no sé”, cuando no saben, y decír­selo a extra­ños. Son gen­tes como Ciro Negrín, cuya mirada es más que un libro abierto, es una espe­ranza en la que quie­res que par­ti­ci­pes. Él dice que es un apa­sio­nado de la inno­va­ción polí­tica y desde luego sudo­res no le faltan.

Se dice, y es ver­dad, que UPyD es el par­tido de Rosa Díez, pero tam­bién es la de un mon­tón de gente, que ni nacie­ron polí­ti­cos, ni espe­ran nada per­so­nal. De muchos se olvi­da­rán sus nom­bres, a unos pocos, voy yo a recor­dar­los. Y si no me crees, y pien­sas que per­so­nas así no pue­den exis­tir en polí­tica, déjame pre­gun­tarte si te has moles­tado en buscarlos.

Tér­mi­nos de búsqueda:

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