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Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

Una perspectiva incómoda

| 21/07/2011 G+ | twitter | facebook

Se dice que se aprende de la vida más en la calle que en los libros. En ambos aprendí lo que voy a com­par­tir. Os acor­da­réis del señor José Ortega y Gas­set y del “yo soy yo y mis cir­cuns­tan­cias”, supongo. Y es que esas cir­cuns­tan­cias nos dan un punto de vista. Y es como cuando te subes a una mon­taña, lo ves todo de una deter­mi­nada manera. Luego vas, bajas un poco y lo ves desde otro lado y pue­des notar cosas que antes ni siquiera esta­ban allí. Bueno, pues decía el bueno de José que siem­pre per­ci­bi­mos todas las cosas — y esto incluye la cien­cia, Dios y tu con­cepto de fami­lia — desde una pers­pec­tiva con­creta. A esta teo­ría, así a grosso modo, lo lla­maba perspectivismo.

Una pers­pec­tiva cómoda

La pers­pec­tiva desde la que ahora exa­mi­nas el mundo es la pers­pec­tiva cómoda. Desde ella inten­tas darle sen­tido a la vida, das for­mas a tus espe­ran­zas y te rela­cio­nas con los demás. Te encuen­tras con otras per­so­nas que más o menos tie­nen tu misma pers­pec­tiva y con ellos te sien­tes bien. Las cosas van como deben, desa­yu­nas, vas a tus obli­ga­cio­nes, te divier­tes, duer­mes, todo según el plan.

Y tam­bién está la otra perspectiva…

La pers­pec­tiva incómoda

¿Se puede estar cómodo hablando con un dro­ga­dicto? ¿Reza­rías a gusto con un bau­tista con­ser­va­dor? ¿Y con un cató­lico? ¿Sabías que hay quien se siente ambos a la vez? ¿Pue­den dia­lo­gar sobre la fiesta de los toros un tau­rino con un ani­ma­lista? ¿Se ponen en la pers­pec­tiva del otro? ¿Es posible?

Yo creo que sí, y sé que merece la pena. Se llama dejarse enseñar.

¿Y qué me puede ense­ñar un nazi?

Cuando estu­dié meta­fí­sica le hice esta pre­gunta a mi pro­fe­sor, que enton­ces me estaba abriendo a Levi­nás. Falta una res­puesta fácil. Qui­zás sea mejor fijarse que el nazi no existe, lo que existe es la per­sona que pro­fesa una doc­trina nacional-socialista. Deján­dose a la per­sona que en reali­dad existe, se puede apren­der por qué se llega al nazismo.

¿Y no hay peli­gro de lle­gar al nazismo? Sí. Pero ¿sabes qué? Los que siguie­ron a Hitler se olvi­da­ron de apren­der de los oprimidos.

Una lista de maes­tros incómodos

Por ter­mi­nar, y a modo de ejem­plo, ahí va una lis­ti­lla de maes­tros incó­mo­dos, gen­tes de las que a veces olvi­da­mos que son en pri­mer lugar per­so­nas y no los obje­tos que hemos cons­truído en nues­tra mente:

  1. Áquel a quien no escuchan
  2. El que hace bull­ying (En inglés se dice bully y viene a sig­ni­fi­car abusón)
  3. El que recibe bullying
  4. La víc­tima
  5. El vio­lento
  6. El que vende pañue­los en los semáforos
  7. Esa parte que te escon­des de tí mismo.

Éstas son pers­pec­ti­vas incó­mo­das. ¿Difí­cil? Pues sí. La bon­dad requiere valor… pero tam­bién inte­li­gen­cia, empieza por algo sim­ple. ¿Vale? Cuando seas capaz de dejarte ense­ñar por alguien que con­si­de­ra­bas un poco raro, ya habrás dado un paso inmenso.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • inco­mo­dar a otro

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