Sabiavida

Sabiduría en práctica | Miguel de Luis

La satisfacción como virtud

| 05/12/2011

En la lista satis­fac­ción te pro­puse que con­fec­cio­na­ras una lista con todas las cosas que desea­bas tener. No sólo las nece­sa­rias para la vida, ni siquiera las impres­cin­di­bles para una vida cómoda, sino todas las que real­mente que­rías para alcan­zar la satis­fac­ción. La idea es poder saber, al fin, cuán­tas cosas real­mente que­re­mos para poder esca­par del círculo vicioso del consumismo.

¿Acep­taste mi reto? Si no, qui­zás sea ahora un buen momento para esbo­zar esa lista, si quiera a gran­des ras­gos. Una vez la ten­gas qui­zás des­cu­bras lo mismo que yo.

La lista interminable

Cuando veo la tele
Y un hom­bre viene y me cuenta
Lo blan­cas que pue­den ser mis cami­sas
Pero él no puede ser un hom­bre por­que no fuma
Los mis­mos ciga­rri­llos que yo
~ Satis­fac­tion, Rolling Stones

Cuando me plan­teé con­fec­cio­nar mi lista me pare­ció una idea estu­penda. Sabiendo todo lo que nece­si­taba para ser feliz podría pla­ni­fi­car mis nece­si­da­des eco­nó­mi­cas a largo plazo. Podría cuan­ti­fi­car­las de forma pre­cisa y deci­dir hasta cuando me mere­ce­ría la pena tra­ba­jar por dinero. Mi lista tenía un con­te­nido ver­da­de­ra­mente práctico.

Pero ese camino, que pare­cía feliz y des­pe­jado al prin­ci­pio se reveló lleno de baches tras el pri­mer recodo y pasando todos esos baches des­cu­brí que vol­vía al principio.

Reco­dos y baches

En reali­dad, si lo pien­sas, no sabe­mos muy bien que cosas mate­ria­les que­re­mos a largo plazo. Pocos sabían que que­rían un ipad hasta que se los ense­ña­ron. Sólo los espías nece­si­ta­ban móvi­les en los ochenta, ¿pero recuer­das la feli­ci­dad de tu pri­mer walkman?

Por otro lado nues­tra vida cam­bia con el tiempo, desde nece­si­da­des –¿cuán­tos paña­les con­su­mes hoy?– hasta ape­ten­cias –¿juga­mos a los sol­da­di­tos?– y es muy difí­cil pre­ver lo que que­rre­mos den­tro de una semana; ni hable­mos den­tro de diez años.

Es fácil darse cuenta de que es difí­cil con­cre­tar nues­tros gus­tos actua­les. Nues­tra lista se alar­gará hasta que lle­ga­re­mos al punto de pensar

…bueno, no sé que más incluir en mi lista, pero me parece que me falta algo…

El engaño

La satis­fac­ción es una vir­tud a la que aspi­rar no un estado que poda­mos alcan­zar ~ Dave Bruno

El pro­blema está en que cree­mos que la vida que que­re­mos puede com­prarse. Que uno puede com­prar la feli­ci­dad de sus hijos o su edu­ca­ción. Que es posi­ble com­prar la vida en la natu­ra­leza o ser un escul­tor. Hemos lle­gado al punto en que cree­mos poder com­prar un cuerpo esbelto y que ese cuerpo nos traerá la felicidad.

Pero el engaño aún es mayor. El error básico es creer que la satis­fac­ción se puede alcan­zar. Dave es cris­tiano, ejerce como tal y se nota, cuando afirma que la satis­fac­ción es una vir­tud, no un estado que poda­mos alcan­zar. Este es el giro coper­ni­cano del mini­ma­lismo, esto es todo el mini­ma­lismo y el resto comen­ta­rio, es esto en lo que os debéis fijar.

La satis­fac­ción es una vir­tud a prac­ti­car todos y cada uno de nues­tros días. Tam­poco se alcanza el “estado de car­pin­tero”; uno es car­pin­tero por­que tra­baja la car­pin­te­ría. Reniego de que ser padre sea mera­mente con­ce­bir un hijo; uno es padre cuando hace de padre; uno es fami­lia cuando se hace fami­lia. Lo mismo la satis­fac­ción, alcan­zas la satis­fac­ción cuando pue­des recha­zar una com­pra y sonreir.

Este es uno de los posts que se per­dió cuando se me cayó la base de datos del blog y que ahora vuelvo a publicar.

Tér­mi­nos de búsqueda:

  • me falta vir­tud y vida
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  • mini­ma­lismo personal

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