Sabia Vida
Zen to Done, resumen extenso

Zen To Done, ZTD es un sistema simple y potente que te permitirá desarrollar los hábitos necesarios para organizar todas tus tareas y proyectos, simpliflicar tu jornada y mantener tu escritorio y tu correo electrónico limpio y despejado y que te hará hacer lo que tienes que hacer, sin distracciones. Sigue...

Gran parte del estrés que la gente siente no proviene de tener demasiado que hacer. Proviene de no terminar lo que empezaron.
David Allen

Es posible cambiar tus hábitos. Yo cambié mis hábitos uno por uno, tengo una lista de tareas que se reduce a tres tareas muy importantes. Y las completo, una a una. Limpio las distracciones y me concentro. Anoto todo en un solo sitio para no olvidar nada.

Tú también puedes hacer esto. No soy un súper-humano, simplemente me comprometí a mejorar, y empecé por cambiar mis hábitos, uno por uno.

¿Por qué Zen to Done?

Organízate con Eficacia, GTD, de David Allen, una de mis fuentes es excelente, pero todos somos diferentes y ZTD es una forma de adaptarlo a las necesidades de diferentes tipos de personalidad, solucionando cinco problemas comunes que la gente tiene al aplicar GTD.

Problemas que la gente tiene con GTD

GTD es una serie de cambios de hábitos
Es difícil cambiar muchos hábitos a la vez y GTD no incluye métodos para cambiar esos hábitos. ZTD funciona cambiando hábito a hábito mediante métodos probados.
GTD no se centra en hacer tanto como sería necesario
El libro se ocupa más de capturar y procesar la información sobre lo que vas a hacer que en la ejecución de las tareas.
GTD carece de la estructura que muchos necesitamos
GTD permite que la decisión de qué hacer se tome en el momento pero algunas personas necesitamos más estructura. ZTD ofrece dos clases de hábitos para dar esta estructuras: de planificación y de rutinas diarias y semanales.
GTD intenta hacer demasiado
GTD prescribe que lo anotes todo en tus listas. El problema es que terminamos tratando de hacer todo lo que está en nuestras listas. ZTD te anima a que hagas lo importante, y lo hagas bien.
GTD no se centra en tus objetivos
GTD es un sistema para los niveles más pegados al suelo, en las tareas concretas. ZTD te pide que identifiques las cosas más importantes que quieres resolver cada semana y cada día y que revises si haz alcanzado esos objetivos.

¿Qué es Zen to Done?

ZTD es una serie de diez hábitos que te ayudarán a organizarte, simplificar tu vida, controlar y hacer tus tareas. Ninguno de los diez hábitos es obligatorio, escoge los que se adapten a tu estilo y céntrate en ellos.

Céntrate en adquirir un solo hábito por mes; después ve al siguiente. El orden de los hábitos debe considerarse una sugerencia, puedes empezar por el primero o el quinto, pero los hábitos principales son los ocho primeros.

Los hábitos

  1. Recopilar
  2. Procesar
  3. Planificar
  4. Hacer
  5. Sistema Fiable y Simple
  6. Organizar
  7. Revisar
  8. Simplificar
  9. Rutinas
  10. Encontrar tu pasión

Dedicaremos los siguientes capítulos a detallar, uno por uno, cada hábito.

Hábito 1º: Recopilar

Ten una sola bandeja para el papel, la Bandeja de Entrada. Todo documento que entre, sea el que sea, incluso un Post-it debe ir a esa bandeja. Punto.

Ten una sola cuenta de correo electrónico, o haz que todas tus cuentas puedan verse desde un solo sitio. Los mensajes de redes sociales también deberían seguir la misma regla

Haz una lista de todas tus entradas de información. Elimina las que no te aporten valor y busca la manera de reducir o eliminar tus entradas, o combínalas. La mayoría de los servicios de correo electrónico modernos como Gmail o Outlook disponen de formas de consultar varias cuentas en una misma pantalla. También puedes usar un servicio como [IFTT][1] para agrupar tus redes sociales.

Tu libreta

Lleva siempre algo dónde anotar las tareas, ideas, proyectos, acciones la información que venga a tu cabeza. Todo lo que necesites hacer o recordar. Tu libreta es tu bandeja de entrada para todo lo que no esté escrito o grabado.

Anotálas inmediatamente. En papel no la olvidarás. Si estás en una reunión y surge una idea, la anotas. Si te dan un número de teléfono, lo anotas.

Cuando llegues a casa pasa tus notas a tu lista de tareas. Empieza con una lista de tareas simples, nada más que un listado de las cosas que tienes que hacer. Más adelante, cuando domines el hábito de recopilar, considera si necesitas un sistema más complejo.

Las claves son:

  1. Llévala siempre, a todas partes
  2. Anota todo inmediatamente
  3. Pasa la información a tu lista tan pronto llegues a casa o a la oficina

Hábito 2º: Procesar

Ya has recopilado la información. ¿Qué haces? La procesas rápidamente sin dejarte nada. Lo haces todos los días; si es necesario varias veces al día, para evitar que las cosas se acumulen. Cuídate, sin embargo, de estar comprobado tus entradas (correo, por ejemplo) de forma constante y obsesiva.

Primero: Procesa desde arriba hasta abajo. Toma decisiones rápidas para cada elemento hasta vaciar la tonga de papel.

Segundo: Borra lo que no necesites. Esta debe ser tu primera opción.

Tercero: Delega. Si no eres la persona adecuada para la tarea, pásasela a quien lo sea y sigue adelante.

Cuarto: Hazlo inmediatamente. Si se puede hacer ya, en dos minutos, hazlo ya.

Quinto: Pospón la tarea. Si lleva más de dos minutos, anótala en tu lista de tareas.

Sexto: Archiva. Si es información de referencia, archívala inmediatamente, no lo pongas en una carpeta para archivar, archívala ahora.

Séptimo: Nunca la dejes en entrada. La única excepción es cuando tu entrada es tan grande que necesites varias sesiones para procesar todas los elementos.

Séptimo: Repite este proceso con todas tus entradas. No debería llevarte mucho tiempo si haz minimizado el número de tus entradas y es inmenso el alivio de ver que haz procesado todo.

Hábito 3º: Planificar

Sugiero que estructures tu día y tu semana, para que te protejas de la tentación de hacer lo primero que te asalte, en vez de lo importante. Controla tu día para que otros no lo controlen por ti.

GTD carece de esta estructura semanal y diaria y si eres de las personas que pueden pasar sin estructura, prueba a decidir en el momento. No es un mal método.

Flujo de Trabajo Recomendado

1. Grandes Rocas

Al comienzo de la semana repasa tu lista de tareas y escoge las que quieras ejecutar con prioridad. Esas son tus *Grandes Rocas*. El término proviene de Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen Covey.

Empieza con 4 a 6 *Grandes Rocas* por semana; según ganes experiencia podrás ir añadiendo más.

2. Programa

Distribuye esas *Grandes Rocas* en tu programación semanal, limitándote a una o dos al día, en bloques de 1 a 2 horas, en las primeras horas del día, si es posible.

3. Tareas Más Importantes

Cada mañana define tus tres *Tareas Más Importantes* o TMI’s que probablemente incluirán una de las *Grandes Rocas* y otras dos tareas importantes. Trata de programarlas para las primeras horas, si es posible.

4. Termínalas

Ahora viene la parte más importante: terminarla. Lo primero del día, antes del correo electrónico, haz esa TMI. Céntrate solo en esa TMI, termínala, sonríe respira…y sigue a la siguiente TMI.

5. Mira atrás y di Aah

Si haz completado tus TMI te sentirás genial. Repasa lo que has conseguido y felicítate o incluso recompénsate.

Hábito 4º Hacer

Flujo de Trabajo

El ideal

  1. Escoge una tarea
  2. Elimina las distracciones
  3. Trabaja en bloques de tiempo, si es necesario usa un cronómetro
  4. Si te interrumpen, anota lo que tengas que hacer en tu libreta y vuelve a tu tarea. No intentes hacer varias cosas a la vez
  5. Si sientes la necesidad de consultar tu correo o cambiar de tarea, párate. Respira profundamente, céntrate, vuelve a tu tarea

Lo inevitable

Algunas interrupciones puede ser tan urgentes que no puedas posponerlas hasta completar la tarea que estás haciendo. En ese caso toma nota de por dónde ibas y guarda los documentos relacionados en una carpeta, para que cuando vuelvas puedas seguir por dónde lo dejaste.

Relájate

Respira hondo, estírate y descansa de vez en cuando. Disfruta de la vida, manténte cuerdo.

Problemas de Ejecución

Si a pesar de todo lo anterior, todavía tienes problemas para ejecutar las tareas, prueba alguna de esta estrategias.

Trozos pequeñitos

Dite a ti mismo que solo tienes que hacerlo durante cinco minutos.

Empieza ya

Lo difícil es empezar, después todo es fácil. Si vas a correr dite que solo te vas a calzar las zapatillas de deporte, después dite que solo vas a abrir la puerta, y después que solo vas a dar el primer paso, el resto vendrán por si mismos.

Recompénsate

Al terminar una tarea date un pequeño capricho, preferiblemente algo que sea sano.

Excítate

Si algo te excita no dudarás en hacerlo. Pero, ¿cómo consigues excitarte en cosas aburridas? Busca las consecuencias que traerá: ¿dinero, reconocimiento, clientes, aprobar? Piensa en esas consecuencias. Si ninguna consecuencia es importante, quizás la tarea no sea importante

No te centres en los aspectos negativos

Intenta buscar los aspectos positivos de la tarea: lo que vas a aprender o mejorar, el dinero que vas a ganar o las relaciones que vas a afianzar. Si te centras en lo bueno tendrás menos miedo de afrontar la tarea y más ganas de hacerla

Comprométete

Si la motivación es un problema, comprométete a hacer avanzar un objetivo cada día y cada semana. Si es necesario, hazlo en público.

Hábito 5º: Sistema Fiable y Simple

Componentes

Sistema

Un sistema simple consiste de entradas, un calendario, listas de tareas y un archivo.

Las listas de tareas deberían ser las mínimas @trabajo, @personal, @recados, @llamadas, @esperando y @algún día/quizás. De estas listas extraerás tus Grandes Rocas y tus TMI. También podrías tener una lista de proyectos para llevar cuenta de tus proyectos.

Herramientas de Administración de Listas

Aunque existen aplicaciones muy sofisticadas, ZTD te pide que escojas las más sencillas. Al final todo se reduce a listas y a ejecutar lo que está anotado en esas listas, no en pasar el día organizándote.

Moleskine.
En realidad cualquier libreta pequeña que quepa en tu bolsillo, pero la Moleskine tiene un atractivo especial.
Hipster PDA.
Básicamente es un montón de fichas de cartulina unidas con una pinza. Lo mejor es que puedes intercambiar las fichas y reemplazar las que están completas por otras nuevas.

Otras Herramientas

Calendario
Sugiero Google Calendar, 30 boxes, Outlook o un calendario de papel.
Archivo
Para papel usa carpetas por orden alfabético, almacenadas en un cajón. Crea un dossier por cada proyecto, cliente o asunto. Para archivos digitales un sencillo sistema de carpetas podría bastar, o simplemente archiva las cosas y haz una búsqueda cuando las necesites.

Uso

Revisa tus listas y tus calendarios todos los días. Haz que forme parte de tus rutinas diarias, comprobando tus listas al empezar y al terminar la jornada. Es un hábito sencillo, pero al que deberías dedicar especial atención durante 30 días, porque una vez que se convierta en un hábito tu vida será mucho más organizada y productiva.

Hábito 6 Organizar

¿Pierdes los papeles? ¿Olvidas las llaves? Tu vida podría estar organizada con una sola regla: cada cosa en su sitio.

Cómo lograrlo

Ten un sistema

Pon todos tus papeles en tus bandeja de entrada y procésalos, como se ha explicado. Nunca hay que preguntarse qué hacer, sigue el método y punto.

Búscale una casa

Cuando vayas a dejar algo por ahí, pregúntate, ¿cuál es su casa? Si tiene casa, déjalo en su caso. Si todavía no tiene su casa, búscale una casa.

Sistema de archivo simple

Ten un solo lugar para tus archivos, ordénalos como se ha explicado.

Colócalo ahora

No lo dejes para más tarde, ponlo ahora en su casa y no dejes que se acumule en tongas

Vigila las transiciones

Las transiciones, —el tiempo que pasa entre una actividad y otra—, son tiempos peligrosos porque tu mente tiende a vagabundear. Cuida las transiciones, mantén tu atención, sobre todo cuando estés adquiriendo este hábito.

Mantén las superficies planas despejadas

Nunca dejes nada sobre una mesa, estante, mesa, cómoda o en el suelo. Si te descubres haciéndolo, busca su casa. Por cierto, aprovecha para limpiar todas las superficies planas que veas, encontrando una casa para cada cosa.

Etiqueta

Las etiquetas son el mejor amigo del organizador. Ten siempre un marcador o unas etiquetas a mano y etiqueta la casa de cada cosa.

Evalúa

De vez en cuando revisa tu organización. No tiene sentido usar una cosa en una habitación si siempre la usas en otra. Visitar la casa de cada cosa periódicamente te ayudará a mantenerlas mejor.

Hábito 7 Revisar

En este capítulo trataremos de explotar la revisión semanal de la forma más rápida y simple posible.

Revisión Semanal en cinco pasos

1. Revisa tu objetivo a largo plazo y tu objetivo a corto plazo

Revisa tus objetivos vitales —si no los tienes, fíjalos ahora— y de entre esos objetivos escoge un objetivo a largo plazo para este año. Elige solo uno. Si eliges demasiados perderás concentración y la concentración es lo que te permite alcanzar tus objetivos.

Elige también un objetivo a corto plazo que puedas alcanzar en una semana aproximadamente y que te llevará a tu objetivo a largo plazo. Cada semana vuelve a centrarte en tu objetivo. Dedica de diez a quince minutos en tu sesión inicial y cinco minutos las semanas de revisión.

2. Revisa tus notas

Es importante revisar tus notas para que puedas descubrir tareas sin finalizar, números de teléfono que introducir en tus contactos, etc. Dedica de cinco a diez minutos.

3. Revisa tu calendario

Comprueba la semana anterior, la actual y la que viene. Mira si hay tareas que necesitas hacer como consecuencia de lo que tienes marcado. Dedica cinco minutos.

4. Revisa tus listas

Revisa todas tus listas: Comprueba que están al día, que lo que has hecho está marcado como hecho. Dedica diez minutos

5. Define tu nuevo objetivo semanal y planifica tus *Grandes Rocas*

Si en la revisión del paso 1. comprobaste que habías alcanzado tu objetivo a corto plazo es momento de fijar uno nuevo. Si no fue así, añade las pequeñas tareas que harán que marche hacia su término. Fíjalas en tu calendario, guardando para ello las primeras horas de cada día, pero sin sobrepasar de una o dos al día. Dedica de cinco a diez minutos

Tiempo total: De 30 a 45 minutos, si te mantienes concentrado.

Hábito 8 Simplificar

Simplifica tu lista a lo más esencial y no necesitarás sistemas de planificación complicados. Las listas crecen hasta que te superan, dejándote agobiado y extremadamente ocupado. En este capítulo veremos como simplificar tus tareas a lo más esencial.

Métodos

Elimina, repito, elimina

Revisa tus listas de tareas y proyectos y mira a ver cómo puedes simplificar. Desafíate, a ver si puedes dejarlas a la mitad.

¿Cómo eliminas tareas? A veces una tarea envejece hasta ser innecesaria, bórralas. A veces pueden ser delegadas, delégalas. Sigue leyendo.

Reconoce lo esencial

¿Cómo sabes qué es esencial? Conociendo tu objetivo principal y tus otros objetivos. Toda tarea es esencial si sirve a tu objetivo principal y no es esencial si no tiene relación.

Simplifica tus compromisos

No puedes hacerlo todo. Aprende a decir no y valorar tu tiempo, y si ya dijiste que sí, todavía puedes decir que no. Sé honesto y reconoce que tienes demasiado y no puedes con todo. Lentamente reduce tus compromisos a aquellos que te hacen feliz y te proporcionan valor.

Simplifica tu flujo de información

Suscripciones, correos, noticias, todo eso puede y debe simplificarse. No consumas demasiada información.

Revisión Semanal

Aprovecha la revisión semanal para podar tu lista de tareas, para que no crezca sin control. No necesitas una lista inmensa, haz solo lo que cuenta.

Agrupa las tareas pequeñas

Agrupa todas las tareas pequeñas en lotes de tareas de similares. Programa para cada lote unos treinta minutos. Pero haz primero tus TMI y después ocúpate de las pequeñas: el lote de llamadas, el lote de correo electrónico, el lote de recados. Por ejemplo en *recados* puedes tener ir a la oficina de correos, comprar en la tienda de mascotas o comprar el abono transporte. Agrúpalas para que no se conviertan en miles de pequeñas interrupciones que arruinen tu día.

Hábito 9 Rutinas

Las rutinas también pueden simplificar tu jornada labora y tu vida personal, dándote el control de tu vida, en vez de dejar a merced de lo que venga. Estableciendo rutinas tenemos una buena razón para decir “no” a las demandas que nos hacen a cada momento: No, lo siento, me toca gimnasio

Cómo establecer rutinas

Haz un listado de tus tareas habituales de trabajo, tanto las que tengas consolidadas como las que quieras alcanzar (Establecer tus TMI, responder el correo, reuniones programadas…). Haz lo mismo con tus tareas personales (la compra, llevar un diario, leer, hacer la colada…).

Ahora agrupa esas tareas por lotes de tareas similares, como se explicó en el capítulo anterior.

Rutina Diaria

De las listas anteriores, escoge las que tengas que hacer todos los días. Divídelas en rutinas de mañana y de tarde; separando también las rutinas del trabajo de las personales.

Esto nos deja cuatro rutinas

  1. Rutina de Inicio de Jornada Laboral
  2. Rutina de Fin de Jornada Laboral
  3. Rutina de Mañana (Personal)
  4. Rutina de Tarde (Personal)

Rutina Semanal

Aquí pones todas las tareas que haces una o más veces por semana, pero no todos los días.

Programa estas tareas pero no cargues demasiado a ningún día; si es necesario, elimina las menos importantes.

Prueba

Prueba tu rutina diaria durante una semana. Al final de la semana, revisa como fue, si algo no funciona, haz ajustes.

Para la rutina semanal deja pasar al menos dos semanas, salvo que sea un completo desastre, en cuyo caso, ve introduciendo los ajustes según sean necesarios.

Sé constante

Este es el truco, si puedes llevar tus rutinas durante 30 días habrás formado un hábito y sentirás que controlas tu vida. Concentra todas tus energías en mantener tus rutinas y, con el tiempo, se volverán automáticas y no tendrás que forzarte a hacerlas.

Hábito 10 Encuentra tu Pasión

Si solo fueras a hacer una cosa de este libro, te pediría que fuera ésta. Encontrar tu pasión te hará no solo más feliz, sino también más productivo.

Piénsalo, si realmente te gusta algo, trabajarás como un salvaje hasta conseguirlo. No mirarás el reloj, no lo dejarás para luego, porque te importa.

Si te cuesta ir al trabajo, si lo que haces te parece aburrido o repetitivo debes buscar un trabajo nuevo. Quedarte con este trabajo no solo te hará infeliz, sino que no alcanzarás tu máximo potencial.

Imagina que saltas de la cama temprano, ansioso de ir al trabajo, echas todas las horas que sean, pero te da igual, porque las horas pasan volando, mientras te sumerges completamente en las tareas. No es un trabajo, es una pasión.

Seguramente todo esto te parecerá una utopía, pero atrévete a soñar y será posible; atrévete a buscar tu pasión y será probable que la encuentres.

Cómo encontrar tu pasión

¿Qué pasa si no sabes cuál es tu pasión? Tranquilo, es normal, la clave es empezar a buscar y seguir buscando hasta que la encuentres. Aquí hay algunas sugerencias.

Lo que te gusta hacer.
¿Tienes un hobby? ¿Algo que te gustaba hacer de pequeño pero qué nunca pensaste que pudiera ser un trabajo? ¿Te gustan los cómics? Abre una tienda o un sitio web sobre cómics. Si ya hay algo que te gusta, que te apasiona, lo único que tienes que hacer es buscar la manera de sacar dinero de eso.
¿Sobre qué pasas horas leyendo?
Lo que buscas por Internet, los libros, las revistas, lo que siempre estas persiguiendo. No cierres tu mente a estas posibilidades. Investiga.
Lluvia de Ideas
¿No te viene nada a la mente? Saca una hoja y empieza a escribir ideas, todo lo que te venga a la mente, escríbelo. Busca inspiración en tu ordenador, en tus estantes, en todo lo que te gusta. No rechaces ahora ninguna posibilidad, ya las evaluarás luego.
Pregunta y explora las posibilidades
Pregunta a otras personas cómo encontraron su pasión. Navega en Internet buscando ideas, entre más posibilidades encuentres, mayor será la posibilidad de que encuentres tu verdadera pasión.
Haz una prueba
Es mejor que pongas a prueba tu idea antes de hacer de ella una carrera. Empieza como un hobby, o un segundo trabajo, para que puedas evaluar si es tu verdadera vocación. Si sigues apasionado después de algunos meses, tu idea habrá pasado la prueba y seguramente habrás encontrado tu pasión.
Nunca abandones
¿Te cuesta encontrar tu pasión? Abandona tras unos días y ten por seguro que fracasarás. Sigue intentándolo, durante meses, si es necesario y lo encontrarás tarde o temprano. ¿Creíste haber encontrado tu pasión, pero te equivocaste? No pasa nada, empieza de nuevo y encuentra una nueva pasión. ¿Encontraste tu pasión pero no la manera de sacar dinero?Sigue intentándolo, una y otra vez. El éxito no viene fácil, por lo que abandonar temprano es la forma más segura de fracasar. Sigue intentándolo y lo conseguirás.

Cuando hayas encontrado tu pasión

Felicidades, ¿y ahora qué? Ahí vienen algunas sugerencias

  1. No abandones tu trabajo de golpe. Haz de tu pasión primero un hobby, luego un segundo trabajo, hasta que compruebes que funciona. Y aprovecha para ir ahorrando para tu negocio.
  2. Investiga. ¿Quién más está haciendo tu trabajo? ¿Cómo les va? ¿Qué requisitos han tenido que cumplir? Busca en Internet, pregunta, haz llamas. Entre más información tengas, mejor.
  3. Haz un plan. Una vez descubiertos los obstáculos haz un plan para afrontarlos. Traza el camino a tu éxito.
  4. Actúa. No esperes a que la oportunidad se te acerque, ve a por ella y agárrala a la primera oportunidad. Haz al menos una tarea que te acerque a tu sueño cada días, y por lejos que parezca lo alcanzarás.
  5. Práctica, práctica y más práctica. No vayas a un negocio con la habilidad de un amateur, para ser un profesional necesitas habilidades de profesional. Practica, pasa horas sin fin practicando hasta que seas muy bueno. Si es algo que amas, amarás la práctica.
  6. Persiste. No abandones porque te han rechazado, muchas veces. Sigue llamando a las puertas, sigue haciendo esas llamando, sigue haciendo citas. No abandones.

Consigue tu trabajo soñado y nunca más necesitarás buscar motivos para ser productivo.

Cómo alcanzar los hábitos

Empiezas un nuevo hábito, te entusiasmas, lo intentas y fracasas, lo intentas de nuevo y vuelves a fracasar hasta que te desanimas y abandonas.

Cambiar un hábito, en mi experiencia, no es fácil. Se puede hacer pero requiere energía y motivación. Te recomiendo vivamente que empieces por cambiar un solo hábito y emplees los métodos que te voy a ofrecer. Una vez cambies tu primer hábito, pasa al siguiente.

Es difícil, lo sé, pero si canalizas todo tu entusiasmo en un solo hábito, tendrás éxito. Ir hábito por hábito requiere de mucha paciencia, pero al mismo tiempo es mucho más fácil. Abogo por cambios graduales, que persistirán mucho tiempo, no solo un par de semanas.

Métodos para cambiar de hábitos

Compromiso
Comprométete públicamente a cambiar de hábitos, ponlo en Internet, díselo a tu familia y amigos. Entre más presión positiva exterior, tanto mejor.
Práctica
Cambiar de hábitos es una habilidad que requiere práctica. Comprométete a practicar tu nuevo hábito todos los días durante un mes. De esa formas entrenas tu capacidad de cumplir ese nuevo hábito una y otra vez. Si fallas, vuelve a intentarlo, la perfección llega con la práctica.
Motívate
Busca tantas maneras de mantenerte motivado como sea posible.
Diario
Lo mejor es que lleves un diario de tus progresos con el nuevo hábito. Puede parecer difícil, pero hará que sea mucho más probable que tengas éxito. Deja el diario junto a la cama, para que anotes tus progresos justo antes de acostarte. Te servirá de motivación y te hará sentir genial cuando repases todo lo que has avanzado.
Apoyo
Únete a un grupo en Internet o cambia tus hábitos con algún amigo. Encuentra a alguien con quien practicar tu nuevo hábito y será más fácil.
Recompensas
Recompénsate pronto y a menudo. Recompénsate cada uno de los primeros tres días y después una vez por semana, y una gran recompensa al final de los 30 días.
Concentración
Es extremadamente importante que te concentres en tu nuevo hábito durante 30 días completos. Dispón recordatorios en tu mesa, en tu pared, incluso en tu fondo de escritorio. Hagas lo que hagas, concéntrate.
Pensamiento positivo
Quizás sea éste el elemento más importante. Si te dices a tí mismo que puedes hacerlo, lo harás. Aplasta todos los pensamientos negativos y remplázalos por pensamientos positivos. ¡Puedes hacerlo!

Original de Leo Babauta. Resumido por Miguel de Luis